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El arte de escuchar

10/03/2010 19:41 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Escuchar no es algo con lo que nacemos, si no que es un proceso evolutivo de aprendizaje

El aire entra en nuestros pulmones por primera vez. Inspiramos y nuestra primera exhalación se convierte en un llanto vital. Estamos aquí y necesitamos ser escuchados. Unos brazos nos reconfortan. Nos sentimos protegidos e inmediatamente dejamos de llorar. Nos oyen y desde ese preciso instante nuestro cerebro aprende que necesita ser oído para sobrevivir.Nacemos con la capacidad de llamar la atención con nuestros sonidos. Al crecer vamos perfeccionando el habla y con ella, el yo se hace latente día a día. Demandamos ser escuchados.

No hace falta aprender a oír, ya que desde el primer instante de vida, incluso desde el seno materno, nuestro oído empieza a funcionar. Pero no es lo mismo oír que escuchar. La mayor parte de las personas estamos ansiosas de hablar de uno mismo, llegando hasta el punto que nuestras conversaciones pueden convertirse en meros monólogos, debido al defecto de no saber escuchar.

Escuchar no es algo con lo que nacemos, si no que es un proceso evolutivo de aprendizaje. El saber escuchar es todo un "arte" ya que hay que saber oír con los oídos, pero escuchar con el corazón y con el cerebro. Hay momentos en la vida, tanto de alegría como de tristeza, en los que necesitamos de alguien que nos escuche. El hecho de sentir que nuestro oyente nos presta atención pacientemente, mirándonos a los ojos con interés, asintiendo en su silencio, y en algunos momentos de abatimiento, sentir la cercanía física con tan solo un roce de sus manos, produce en nosotros una sensación de bienestar y consuelo.

No es lo mismo oír que escuchar

El buen oyente no debe imponer sus pensamientos. No debe ser maestro ni tampoco consejero, y mucho menos juez, dejando de lado sus propias experiencias. Debe ser paciente y respetuoso e incluso saber compartir los momentos de silencio con su interlocutor. Al escuchar y dejar hablar, hacemos que el que habla se escuche a si mismo, y esto en la gran mayoría de los casos, hace que nuestro silencio haga reflexionar a la persona. El oyente puede llegar a ser un gran terapeuta de las dolencias del alma.

Estamos viviendo en estos momentos la ignorancia de nuestros gobernantes, a los que vemos día a día derrochar palabrería imponiendo su criterio, a veces con insultos entre ellos mismos. Pienso que si estos nuevos vendedores de la palabra se parasen a escuchar un poco más al pueblo, inlcuso a escucharse entre ellos, esta sabiduría que indudablemente aporta el saber escuchar, facilitaría la cotidianidad y convivencia entre todos nosotros.

Dejemos de escucharnos un poco a nosotros mismos y aprendamos el privilegio de escuchar. Esto nos hará un poco más sabios.


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Autor:
Vinaches (26 noticias)
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Opinión
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Vinaches (12/03/2010)

Gracias por tus comentarios Victor, siempre enriquecen mis artículos. Digo que escuchar es un arte, porque no es fácil desprenderse del yo. Escuchar es una mezcla de respeto, tolerancia y ansias por aprender.