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Vinaches
Publicada el 08-03-2010 19:03 11 3

El balcón de la palabra

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La necesidad comunicativa del ser humano

Se acercaba la Nochevieja en la ciudad. Desde hacía ya unos días, el alboroto se hacía notar en cada planta del edificio. Los vecinos pasábamos de casa en casa felicitando el nuevo año y siempre éramos bienvenidos en cualquiera de ellas. Se compartían risas, cantos, alegría y también lo poco que había. Ellos eran nuestros grandes aliados, la comunicación más cercana de la que disfrutábamos. Salíamos a la calle, y mientras jugábamos al "tranco" o al "churro, mediamanga o mangotero", pasaba el tendero del barrio que nos conocía desde niños, y nos llamaba la atención porque llenábamos la acera con las cáscaras de las pipas, que a lo mejor incluso se las habíamos dejado en deuda. Después, con un gran bocadillo de mantequilla, nos metíamos en casa de alguno de nosotros que tuviese la gran suerte de tener en su televisor la famosa UHF, que no era más que un adaptador que se instalaba en el aparato de televisión y nos permitía ver los dibujos animados que hacían todas las tardes en la segunda cadena. Cuando llegaba el verano y caía la tarde, la calle se llenaba de vecinos sentados en las sillas que sacaban de sus casas y hablaban del calor que hacía o criticaban al "más pintado". Eran días de comunicación directa.

El paso del tiempo hizo que una mañana al despertar, me diese cuenta de que ni siquiera sabía como se llamaba el vecino de al lado. Al encontrarme con él en el ascensor, tan solo cruzamos un escueto "buenos días" o un típico "que calor hace hoy". El tendero había sido sustituido por una cadena de grandes supermercados, llenos de sonrisas falsas, instauradas por el director de márketing de turno. Los niños ya no jugaban por las calles, ni los vecinos salían "a la fresca" porque los coches habían copado el espacio. La comunicación estaba cambiando.

Hubo un periodo con un gran vacío de intercambio comunicativo a nivel de ciudadanía. Hablabas con el compañero de trabajo, comentabas palabras sin sentido con la cajera sonriente del supermercado, exponías tus puntos de vista en las reuniones de comunidad de vecinos, siempre frías y calculadoras, pero cuando querías mantener una conversación más cercana, o bien recurrías a tu familia o a los grandes amigos.

Internet nos ha brindado la oportunidad de vivir uno de los momentos más comunicativos de nuestra historia

Cuando el televisor entró en nuestras vidas, revolucionó la comunicación. Tuvimos la oportunidad de ver grandes acontecimientos, que si no hubiese sido por ella, jamás los hubiésemos vivido con esa intensidad. Fue un gran adelanto en las comunicaciones y nos llenaba de información, pero no era (ni es) algo interactivo. Con la televisión se nos abrió una ventanita al mundo, pero en ella solo podíamos mirar, escuchar y aprender, aunque nunca compartir.

Internet entró en nuestras vidas arrasando todos los medios de comunicación habidos hasta el momento, y según mi opinión, llenó en muchos casos ese vacío comunicativo que sentíamos. Ha suplido lo que en su momento fue "la plaza del pueblo". Si la televisión fue una ventanita al mundo, Internet es un balcón a la palabra. Por supuesto, una conversación tras una pantalla de ordenador jamás suplirá a la comunicación directa, pero es un gran sucedáneo comunicativo que ha permitido que intercambiemos información hablando con personas de todo el mundo.

La necesidad de comunicación nos acompaña desde nuestros principios. Con el homo hábilis apareció por primera vez el lenguaje, que es el que nos hace avanzar, proporcionándonos los hábitos, las habilidades y las convicciones. Necesitamos de la comunicación, y a pesar de que se añoran aquellos momentos en los que se compartía todo con todos, he de reconocer que hoy en día este gran invento llamado Internet nos brinda la oportunidad de elevar la comunicación a uno de los puntos más interesantes vividos hasta el momento.

Internet, ha arrasado todos los medios de comunicación

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Comentarios de El balcón de la palabra

Victor Virgós (09-03-2010 08:35)

!Fantástico este artículo Vinaches! Me has tele-transportado a mi infancia; has retratado aquellos días a la perfección. Así lo recuerdo yo; los niños jugábamos en la calle, los vecinos se reunían y sus familias eran amigas, nos comunicábamos, hacíamos vida social. Cada vez estamos más solos, aislados, indiferentes a quién vive en la puerta de al lado. Echo de menos aquella comunicación y amistades verdaderas.

Victor Virgós (09-03-2010 08:38)

La llegada de internet con sus redes sociales ha creado un mundo virtual; ya no hace falta reunirse en la calle como antes ni inventar juegos nuevos. Nos asusta que un desconocido se acerque y nos hable tranquilamente, pensamos que es raro, que debe estar loco o quiere algo. Hablamos lo justo, nos cuesta abrirnos a los demás y confiar. Hemos creado un mundo frío y silencioso.
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Vinaches (09-03-2010 10:07)

Pero fíjate que curioso Victor. Sí, nos asusta que un desconocido se acerque y nos hable, pero no nos asusta hablar con desconocidos por internet. ¡Cómo ha cambiado todo! Gracias otra vez por tus atentos y madrugadores comentarios

Victor Virgós (09-03-2010 15:29)

Es cierto eso de internet. Supongo que cuando no pueden verte, para muchas personas es más fácil expresarse. Me ha pasado con gente hablando por teléfono. Te pueden tener una o dos horas al aparato, pero luego, quedas con ellos en persona, y no son tan parlanchines. Lo de madrugador... resulta Vinaches, que llevo una temporada de baja a causa de una hernia discal. Me levanto pronto y ahora me sobra tiempo.
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Vinaches (09-03-2010 18:05)

Cuidate esa hernia Victor. Mis deseos de mejoría. Saludos

Victor Virgós (09-03-2010 18:37)

Gracias amiga, va mejorando poco a poco, aunque esto va muyyy lentoooo.

Usuario anónimo (09-03-2010 19:56)

Van saliendo de su escondrijo recuerdos que pocos parecen ya recordar.Imágenes, ecos y perfumes que se perdieron. Gracias por sacar a este nuevo mundo virtual tus pensamientos. En realidad, hemos pasado de dialogar con los vivos a monologar con un ejército de fantasmas sin rostro. Quizá el pasado se rebele un día y el vecino vuelva a su acera humanizada.

Victor Virgós (10-03-2010 13:45)

"El puente japonés" es una obra fantástica: armonía, mansedumbre, relaja, lo has definido muy bien. Hay fotos en la exposición del puente auténtico en su casa de Giverny, de donde sacó la inspiración para pintar ese cuadro y el de "nenúfares" por ejemplo. Van Gogh era un genio, sin duda. Acabó pobre, loco, solo y sin saber que se convertiría en uno de los grandes pintores de todos los tiempos

Victor Virgós (11-03-2010 14:28)

A mí también me encanta la arqueología. Alucinaba cuando visitaba en Egipto los museos, los sarcófagos, el interior de las pirámides. He visitado muchos templos en ruinas, necrópolis, etc... Todo eso me apasiona. Es increíble lo de este tramo de la Muralla China. Me ha hecho gracia tu comentario, siento no haber añadido un poco más de información, me he estado documentando pero la información al respecto es bastante pobre

Victor Virgós (11-03-2010 14:31)

Si te gusta la arqueología te sugiero que eches un vistazo a una noticia que estuve a puntito de publicar en Globedia sobre el misterioso hallazgo de unos esqueletos gigantes en la India. Me documenté, como siempre, y vi informaciones raras, dudosas, difíciles de contrastar, así que lo desestimé al final. Gracias por tu comentario sobre mi noticia y tus halagos simpática.Saludos

Usuario anónimo (13-03-2010 12:30)

Al autor de éste artículo sólo puedo mostrarle mi agradecimiento por saberme transportar a las callejuelas de mi niñez.