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El brazo de Franss

12/06/2009 17:40 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sin pensar en su propia seguridad un joven intenta salvar la producción en la que trabaja. Lamentablemente pierde su brazo y descubre más de un dolor insospechados

Franss Rilles Melgar, uno de los ocho millones de trabajadores extranjeros en situación irregular que resuelven su vida en la Unión Europea sufrió un terrible accidente hace más de diez días. Como resultado del mismo, perdió un brazo.A la ya bastante significativa desgracia de perder un brazo, sumémosle la de ser un varón joven, en estancia irregular en España, es decir, Franss no podrá cobrar una pensión por incapacidad, ni prestaciones por la baja forzosa que acarrea su situación. Sus hermano y su hermana, también, han tenido que dejar el empleo para dedicarse a ayudarlo y paliar su angustia en estos díficiles momentos. Franss como muchísimos otros de los hispanoamericanos afincados en España, en situación irregular, no es un joven de grandes pretensiones. Acepta de buena gana cualquier trabajo que pueda ofrecérsele. La mayoría de las veces las personas en la condición de Franss desarrollan una lealtad incondicional hacia sus empleadores. No es por temor, no es por vana adulación, es porque reconocen que estas personas al contratarlos sin autorizaciones de trabajo se exponen a multas o a procesos judiciales. Los empleadores, por su parte, los hay de todo tipo y corazón: Algunos contratan por empatía. Estos son los que recuerdan la historia de su tío o abuela cuando tuvieron en épocas díficiles que viajar a otros países de Europa o a las Américas y sobrevivieron por la mano compasiva de quien teniendo poco estaba dispuesto a brindar al recién llegado. Son los que se las rifan. Piden a Dios que no llegue un inspector ni una mala hora al negocio, pero si llega una o la otra cosa, dan la cara. Otros, menos compasivos, ven la posibilidad de evitar gastos en su planilla de pagos al no dar coberturas en seguridad social, pero sabiendo que se trata de personas en riesgo y tomando actitud previsora, les contratan seguros de accidente particulares que al menos den un auxilio económico en caso de desgracia. Una tercera clase consideran seres inferiores a los de afuera, ni ameritan un buen salario ni menos una protección social o particular en caso de desgracia. Uno de estos, el jefe de Franss.Al dolor de la mutilación hay que añadir el de sentirse injuriado. Franss no recibió el auxilio que necesitaba. No se llamó a una ambulancia o al servicio de urgencias ni se recuperó el miembro cercenado para procurar su reimplantación. En lugar de ello, se dió orden al resto de sus compañeros de trabajo de seguir laborando como si no hubiese sucedido nada. El propietario lo sube a su auto particular y lo deja cerca del Hospital, pero no le acompaña. Solo se deshace de su presencia. Vuelve al negocio por el brazo, pero no como creyéramos para entregarlo a los médicos sino para borrar toda huella del accidente. Limpia la máquina y arroja a la basura ese brazo que durante dos años le estuvo sirviendo lealmente.Tal es la lealtad, porque se trata de un negocio de panadería, que el brazo perdido por Franss se perdió por evitar dañar una masa al caerse un sobre de papel de los de levadura en la mezcla. Cualquiera puede decir, que hombre más tonto, perder un brazo por una masa dañada. En efecto, es una tontería, pero en el momento del suceso como nadie tiene presente el riesgo de mutilación, este hombre agradecido solo pensaba en no dañar el pan que le habían confiado hacer. Llevaba dos años en ese negocio, había aceptado jornadas continuas hasta de doce horas, había permitido la rebaja de su salario de 900 a 700 euros y encima, había perdido un brazo. En compensación el jefe le deja abandonado frente al hospital, se deshace de su brazo y lo acusa de borracho para justificar su mal proceder.La Administración del Estado ha comentado la posibilidad de regularizar la estancia de Franss en España por razones humanitarias. Esperamos que esta regularización sea extensiva a su hermana y hermano en caso de necesitarla. Sabemos que no hay documento español que recompense la pérdida de una extremidad, pero al menos le permitirá disfrutar del buen nivel de la Ciencia Médica que se ha logrado en España recientemente. Sabemos de un médico español, apodado ahora Doctor Milagro, que logró con éxito el implante de un brazo completo proveniente de transplante cadavérico. Le permitirá, igualmente, presentar sus acciones legales contra el empleador por negación de auxilio vital. De oficio, las leyes perseguirán la contratación ilegal, que viene a ser el menor de sus delitos, frente a la total falta de humanidad demostrada en el caso de Franss.Una persona de corazón estrecho comentaba que eso le pasa por estar de ilegal. Debe ser de estos que desconocen que España antes de 1986 no era considerada parte de Europa y ven los movimientos migratorios irregulares como delito. Para esta persona que solo piensa en Euros le recuerdo que la gente como Franss (ocho millones en todo Europa) ocupan pisos por los que pagan, cuidan de los abuelos y abuelas y de los hijos e hijas de España. Pagan en cada artículo que compran y en cada servicio que contratan el impuesto de ventas. Se ha hecho el cálculo que si declaran impuestos a lo mejor les tendrían que devolver por sus exiguos ingresos.Si molesta que usen la seguridad social cuando enferman es solo porque no recordamos que hubo otro país ultramar que gastó en ellos dinero para su escolarización y salud hasta el día en que llegaron a servir. Que igualmente tienen madres y padres allí y no es a ellos con su impuesto de ventas a los que les están pagando mejores carreteras o prestaciones de jubilación, sino a los de las familias españolas. Dicho más claramente, si desaparecen todos de una vez habrá pisos sin nadie que los ocupe, nada recomendable en tiempo de crisis, supermercados con menos ingresos, nada recomendable en tiempo de crisis, cuidadores de enfermos y ancianos más caros, nada recomendable en tiempo de crisis, menos niños y niñas que han de crecer para pagar tus jubilaciones, nada recomendable en tiempo de crisis, etcétera, etcétera, etcétera.Es hora de sacar el esclavismo del corazón. El inmigrante, regular o no, no vale ni aporta menos por venir de lejos o por ser diferente. No está obligado a trabajar como bestia de carga hasta que reviente y encima debe agradecer por las vejaciones que recibe por dejarlo vivir en casa del amo. Si el amo fuese tal, como en la antigüedad, habría tenido que pagar por él en un mercado a su llegada, cuando estaba sano y lozano y no como hace ahora solo cuando se enferma y aún así se queja.

Sabemos que no hay documento español que recompense la pérdida de una extremidad, pero al menos le permitirá disfrutar del buen nivel de la Ciencia Médica que se ha logrado en España recientemente


Sobre esta noticia

Autor:
Lila Luz Del Mar (22 noticias)
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unomas (14/06/2009)

Pues si es una tragedia , pero si en europa acogemos a todos los que vienen de fuera , esto se convierte en cachondeo , hay leyes , para ser respetadas illegales fuera , que con los nuevos paises europeos ya tenemos mucha mano de obra y tal como esta la crisis sobra gente

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Lila Luz Del Mar (18/06/2009)

Gracias por tu comentario, UnoMás, , se habla de irregulares, porque hasta el momento es una situación administrativa. Cuando se imponga la nueva ley de extranjería, quizás aplique el término ilegal, porque será delito, aún no lo es. Conozco alguien que habla pestes de los "irregulares", pero tiene una atendiendo a su hijo porque ninguna española quiso los trescientos euros que ella paga.