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El conformismo es el mal de la juventud

13/07/2010 18:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una confortable casa, tres comidas al día, libertad para ir y decir lo que quiera y la posibilidad de recibir una buena educación. Son derechos tan obvios que los jovenes occidentales ni siquiera nos preguntamos cual largo ha sido el camino para llegar a disfrutar de ellos

Si la señora Clara Campoamor no hubiese luchado con uñas y dientes durante la II República las mujeres no tendríamos derecho al voto, ella consiguió el sufragio universal y no fue a única mujer de aquella época digna de mencionar: Emilia Pardo Bazán (Fernán Caballero), fue la primera catedrática española y reconocida con un cargo estatal (la concedieron algo así como el ministerio de educación actual). Al igual que ellas, muchos hombres y mujeres murieron por sus ideas y por defender unas libertades que hoy en día disfrutamos sin ningún atisbo de agradecimiento.

Toda esta reflexión ha surgido esta mañana, cuando leyendo en el periódico las novedades sobre el caso Fariñas me atreví a decir: "que valiente este hombre, es capaz de morir por defender la libertad, la libertad de su pueblo y de sí mismo". A esto mi primo, de 17 años, me contestó: "Pues menudo un tonto este hombre, morir por nadie, yo jamás haría una cosa así, no gana nada con ello". Me indigné de tal manera que empecé a enumerarle los derechos de los que disfruta e intenté razonarle que todos esos lujos que acompañan su vida, a parte de los lujos meramente materiales, eran fruto de la lucha de miles de personas que habían dado su vida porque hoy fuesemos un poquito más libres. Sin embargo todo ese cuento para él era cosa del pasado. Y es que, como bien dice mi padre, la nuestra es la Generación Botellón, mientras que él se dedicaba a repartir propaganda política en pro de unas cuantas libertades que hoy en día parecen tan banales. Es triste que la gente joven no tenga objetivos ni aspire a cambiar el mundo. No quiero decir cambiar el mundo en plan superhéroes ni ser utópicos, pero se pueden arreglar pequeñas cosas, esas que nos rodean y nos parecen nimias, pero que con un poco de nuestra parte podrían hacer nuestro alrededor un poquito más virtuoso.

Probablemente la solución sea, simplemente, la educación, el hablar a la gente joven del pasado para que valore lo que tiene hoy, en el presente, y sepa que sus acciones y su lucha va a servir para las futuras libertades de sus hijos. Gracias.


Sobre esta noticia

Autor:
Aisbel Pelaez Vega (3 noticias)
Visitas:
218
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
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