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El coro de los mediocres

31/05/2010 16:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los que se meten con los funcionarios… y tienen mucho por lo que callar

Tras el mayor recorte social de la historia de la democracia, no faltan voces en programas de televisión, artículos, columnas y diarios, algunos de tirada nacional, regocijándose y regodeándose de la reducción salarial a los funcionarios. Los que son como este tipo de gente normalmente también se alegran de los recortes a los pensionistas, a las madres, a los discapacitados y a los prejubilados, aunque se callan ladinamente porque saben que esto muy impopular. Y algunos se alegran de cosas todavía peores porque su estilo es la carnaza. Ahora toca meterse con los funcionarios. Se creen divinos y por encima del bien y del mal. Son el coro de los mediocres.

Nunca encontraréis entre ellos grandes plumas, grandes escritores o periodistas, a los que la gente lee y escucha con gusto y son aceptados por el público. Los que de verdad valen, en ciertos temas de actualidad, también atizan bien cuando tienen que atizar, pero lo hacen con clase, con estilo, con saber, con maestría, con conocimiento, sin demagogia, ni humor chabacano y fácil.

Dicen que todos los funcionarios son unos vagos y se merecen la reducción salarial. Claro que hay funcionarios que son unos vagos, ¿pero en un colectivo de 2, 8 millones de personas son todos unos vagos? Si eso fuera cierto, España hacía tiempo que había desaparecido. Explíquenme, los del coro de los mediocres, ¿quién les atiende a Vds. en la sanidad? ¿Quién atiende a sus hijos en la enseñanza? ¿Quién vigila de la seguridad en las calles? ¿Quién se juega la vida cuando hay un incendio?

Son todo lo contrario a la calidad y a la excelencia. Tiene mucha gracia que ellos tachen a otros de vagos, cuando se pasan todo el día de sarao en sarao y frecuentemente de gorra

De pequeño me enseñaron en el colegio que generalizar era de personas incultas. Estos lo son, a pesar de las mil capas de barniz intelectualoide que puedan tener. Sus programas, artículos y columnas no resisten el más mínimo análisis. Son todo lo contrario a la calidad y a la excelencia. Y tiene mucha gracia que ellos tachen a otros de vagos, cuando se pasan todo el día de sarao en sarao y frecuentemente de gorra. Pero a la hora de trabajar, no hacen bien su trabajo, no se documentan, no se informan y lo triste es que les da igual. Lo que explotan es el carroñeo, el morbo y la carnaza. Nunca dan información fiable, nunca aportan nada constructivo, nunca se aprende nada de ellos. Lo suyo es esparcir contaminación mental en estado puro. Si están donde están, además de por esto, es por el enchufe y el amiguismo. Si hubieran tenido que superar una prueba por un tribunal imparcial, jamás se hallarían donde se hallan.

Que pena. Que pena de papel tirado, de letras desperdiciadas, de energía eléctrica consumida en humo, en residuo sin valor. Que pena de oportunidades desperdiciadas en esparcir bazofia, que pudieran haberse empleado para crear debate y exigir una administración profesional, despolitizada, de calidad, al servicio de los ciudadanos y no de los políticos. Que pena cuando existen en España plumas valiosas y periodistas verdaderamente profesionales que no tienen la más mínima oportunidad por el cochino amiguismo y la maldita politiquería. Que pena por esas chicas y chicos salidos de la universidad que van directamente al paro, con cerebros privilegiados y sin que les ofrezcan nada.

¿Qué les deseo a estos del coro de los mediocres? Por supuesto nada malo, sino lo mejor. Según ellos, como los funcionarios son los que mejor viven del mundo, pues eso les deseo, que vivan como funcionarios. Obviamos lo de la oposición. Total no la iban a aprobar. Pero que les toque atender a un herido en un accidente de circulación entrando en parada cardiaca, que tengan que aguantar todos los días a un grupo de adolescentes alterados, que tengan que hacer entrar en razón a un borracho con una navaja en la mano, que tengan que intentar salvar a una viejecita en una silla de ruedas rodeada por las llamas… Son casos extremos, pero tan ciertos como la vida misma. Y después de todo esto que comprueben que al final de mes tienen una nómina ridícula y que ya se les acabó defraudar a Hacienda.

¿Quién les atiende a Vds. en la sanidad? ¿Quién atiende a sus hijos en la enseñanza? ¿Quién vigila de la seguridad en las calles? ¿Quién se juega la vida cuando hay un incendio?

Entonces es posible que se les quiten las ganas de decir o escribir tanta imbecilidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Tomás Rafael Tovar (1 noticias)
Visitas:
61
Tipo:
Opinión
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