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El enemigo equivocado

16/04/2010 17:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No hace más de un par de años, un sector importante del mundo de la empresa, economistas de renombre y analistas internacionales identificaron la caída de Lehmann Brothers como el desencadenante inminente de una de las mayores crisis financieras y económicas de la historia. En España, que por entonces estaba a las puertas de unas elecciones generales, se advertía de que el daño que esta crisis haría a la economía sería especialmente sangrante, no sólo debido a la crisis financiera internacional, sino a una crisis de carácter económico, debido al agotado modelo de crecimiento. Asimismo, se decía que éste debía ser modificado y renovado, para lograr una competitividad que amortiguase en la medida de lo posible el descalabro que se avecinaba.

La respuesta del gobierno de entonces, que desgraciadamente es el mismo que nos desgobierna ahora mismo, fue, simplemente, restar toda la trascendencia posible a opiniones relacionadas lo más mínimo con el advenimiento de una crisis. Es más, conscientes de que la mejor defensa es un buen ataque, y en un chute de optimismo ("En las próximas legislaturas lograremos el pleno empleo" ZP dixit), se atrevieron a decir que tal crisis era inexistente, una exageración de la derecha para tomar el poder, llamando incluso anti-patriotas al que simplemente osara decir la dichosa palabrita, "crisis".

Después, ya todos sabemos qué ocurrió. Ninguna crisis. Ya saben, una simple desaceleración acelerada... Con brotes verdes desde mayo del 2009. Vaya usted a saber qué brotes. Pero verdes, eso sí. Muy "cambio-climatológico" todo.

Tras el varapalo financiero y el posterior desastre económico, se cumplieron las expectativas de técnicos y expertos. Ante una economía, otrora galopantemente creciente, que no supo evolucionar su modelo y se cegó ante las brillantes cifras positivas, y ahora devastada por elementos externos e internos por igual, los inversores internacionales entraron en escena. La perspectiva objetiva, que se tiene de España, tanto por inversores como por analistas económicos, invito a pescar en río revuelto. Primero vino la bajada de la calificación crediticia de la deuda pública. Y después los temores ante un descalabro mayor.

La respuesta del gobierno no pudo ser más zafia. En una muestra de descoordinación absoluta, Pepe Blanco se adelantó a las intenciones de Salgado de convencer al Financial Times (especialmente duro con la política económica española) de sus planes de corrección, acusando al rotativo económico más importante del mundo de "conspirar contra España y su gobierno". Así pues, ya lo saben. El enemigo, por entonces, no era otros sino los blogueros y periodistas, malintencionados, sombríos, ingleses y judeo-masónicos (o algo) del Financial Times.

Hoy tenemos otra. Tras la enésima advertencia que un organismo internacional lanza a este gobierno de la parálisis de realizar con la mayor urgencia posible una reforma laboral que elimine la dualidad de los temporales y fijos, y reduzca el coste de despido (El FMI y el banco de España en una sola semana, casi nada), Salgado vuelve a cargar contra todo y contra todos. Según ella, el FMI debería de hablar con más "información en la mano" sobre el caso español, mientras que califica la propuesta del Banco de España como "inútil", comparada con el proyecto de reforma laboral en el que se está trabajando, y en el cual existe tal nivel de ambigüedad y de laberintos sin salida, que concretar cada uno de los puntos supondrá el más tedioso de los acuerdos.

Ya lo ven, nunca, jamás es culpa de ellos. Siempre apuntando al enemigo equivocado. Ni jamás reconocen, reconocieron ni reconocerán un error en materia económica. Pero esa no es la parte preocupante. Incluso se podría decir que, alineándose en su manera de hacer política, el hecho de no reconocer tus errores resulta beneficioso. Lo realmente preocupante es que se crean lo que se dicen.

Que se crean que el enemigo está ahí fuera, conspirando. O en la ultraderecha, ávida de poder y represión. O incluso en las instituciones internacionales, a las que, simplemente, no les cae bien España. El problema lo tienen delante de sus narices. Un problema al que hay que hacerle frente, con medidas ciertamente impopulares, pero necesarias para un país que, aunque aún lejos, cada vez se acerca más al ejemplo griego.

Como diría Maragall, su problema se llama 3%. En este caso, el límite impuesto por la UE para el déficit sobre el PIB, y que ahora mismo está siendo triplicado, hasta el 12%. Tanto este como otros, llamados 19% de tasa de desempleo, o una cifra negativa en el PIB, cuya inversión a positiva se antoja cada vez más lejana en el tiempo.

De todas formas, hemos de estar tranquilos. Con la nueva ley de economía sostenible y el pacto de Zurbano (de los cuales, casi cada día se descuelgan medidas clave que echan al traste la eficacia futura de los mismos), reduciremos esos problemas. Sobre todo el del déficit sobre el PIB. Gracias a estas medidas, se lograra encauzar el déficit hasta el 3% impuesto por la UE para 2011-2012.

Ah! Y si por algún casual hoy leyeran en algún periódico que una empresucha de la calaña de Ernst & Young (una de las Big Four de servicios profesionales y auditoría mundiales) desvela en sus estudios macroeconómicos que España no llegará a encauzar su déficit sobre el PIB hasta 2015, no se asusten. Ellos también conspiran contra el gobierno. Total, no cuesta nada crearse un nuevo enemigo. Equivocado.

Otro más.


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Autor:
Caballerozp (543 noticias)
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caballerozp.blogspot.com
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Reportaje
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