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El IVA que viene

11/06/2010 15:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Está visto que nuestro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene la virtud de equivocarse cada vez que toma una decisión. Sus errores, además, suelen ser siempre de bulto y con consecuencias evidentemente lamentables. Quizás se deba esto a que, sin saber cómo dar de comer a todos, se ha dedicado a jugar demasiado con las cosas de comer. Inició la serie, al poco tiempo de llegar a La Moncloa, con su absurda ley de Memoria Histórica, finiquitando así aquel espíritu de concordia que hizo posible nuestra modélica transición a la democracia. No menos errónea fue su decisión de convertirse en dadivoso padrino de dictadores tercermundistas, ONGs de dudosa estirpe y poco pelo, y de sindicalistas aprovechados y titiriteros ineptos, acostumbrados a vivir del cuento y del sudor ajeno. Entre unos y otros, repartió con largueza inusitada, el dinero que no era suyo, hasta dejar las arcas públicas exhaustas y con sorprendentes e inadmisibles números rojos.

Fue enormemente perjudicial para los intereses de los españoles que Zapatero se empecinara de manera tan absurda en negar primero la evidente crisis económica que nos afectaba y después, siendo extremadamente remiso para aplicar las medidas exigidas por la grave situación que vivíamos. Se limitó a improvisar remedios, algunos improcedentes, y todos ellos a destiempo y de muy poca efectividad. Y así se llegó a una situación extremadamente peligrosa e insostenible, lo que obligó a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional a encargarse directamente de la gestión de nuestra crisis. Para nuestra desgracia, y por culpa de quienes nos gobiernan, estamos con respiración asistida desde Bruselas. Nuestro Gobierno se ve ahora obligado a desdecirse continuamente y seguir las instrucciones precisas que le dictan desde el exterior.

La subida del IVA es una de las medidas, carente de sentido y claramente perjudicial, que adoptó Rodríguez Zapatero, antes de la intervención por parte de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional. Se trata de un impuesto indirecto, evidentemente injusto como todos los indirectos, pues en vez de afectar a la renta del contribuyente, incide de manera directa sobre el consumo que realice. Todos los impuestos indirectos, y el Impuesto sobre el Valor Añadido o IVA lo es, gravan directamente la producción, el tráfico o el consumo. Y el más importante de los impuestos indirectos, o al menos el más conocido, es sin lugar a dudas el Impuesto sobre el valor añadido. Además, se da la circunstancia de que el IVA es una de las fuentes principales de los ingresos tributarios que percibe el Estado.

Al gravar directa y exclusivamente los actos de consumo, el IVA se constituye en un impuesto a todas luces regresivo, ya que el pago del mismo recae sobre el consumidor final, sin tener en cuenta su solvencia económica personal. Pagan exactamente igual los trabajadores, los parados y los que se ven obligados a vivir de la caridad ajena, que aquellos otros a los que les ha sonreído ampliamente la fortuna. Dada nuestra situación económica actual, la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido es una medida sumamente inoportuna, ya que va a debilitar aún más nuestra situación económica.

Son ya muchos los ciudadanos con problemas para llegar a final de mes. La subida del IVA, a partir del día 1 de julio próximo, acrecentará el número de pobres y también las dificultades para consumir, sobre todo a los más débiles y desfavorecidos, los que evidentemente más han sufrido con la crisis. Esto, indudablemente, dará lugar a una mayor contracción del consumo. Nuestro Gobierno ha obrado demasiado a la ligera, al decidir de modo unilateral incrementar el IVA en nada menos que dos puntos, acentuando así notablemente el castigo que ya sufre el consumo. Esta subida del IVA se va a convertir en una auténtica rémora para la ansiada recuperación económica. Nuestra salida de la crisis pasa necesariamente por la normalización previa del consumo, condición imprescindible para la revitalización de las empresas, única manera de que estas puedan empezar de nuevo a crear empleo.

La disculpa aportada por el Gobierno y el partido político que lo sustenta es demasiado peregrina. Dice Zapatero, y con él todos sus palmeros, que nuestro Impuesto sobre el Valor Añadido era de los más bajos de toda la Unión Europea. Y comparan directamente el IVA soportado por los ciudadanos españoles con el que recae sobre los franceses y los alemanes. En España, hasta ahora, teníamos el IVA general en el 16%, y el reducido en el 7%. En Francia, en cambio, el IVA general está en el 19, 6%, mientras que el reducido es solamente del 5, 5%. El IVA en Alemania es muy similar al de Francia, el 19 % en el IVA general y el 7% en el reducido. A partir del próximo 1 de junio, los dos puntos que nos va a subir el IVA general, nos pondremos en el 18% y el reducido ascenderá al 8%, un punto más que hasta ahora.

Señalaron con toda clase detalles las diferencias en el Impuesto sobre el Valor Añadido, pero procuraron silenciar maliciosamente las diferencias del poder adquisitivo entre España, Francia y Alemania, claramente a favor de franceses y alemanes. El poder adquisitivo de España, dentro del ranking de la Unión Europea, ocupa una modesta decimoquinta posición con 96 puntos, 4% por debajo de la media comunitaria. Francia, en cambio, con 111 puntos, nos supera en poder adquisitivo en nada menos que un 15%. Y no digamos nada de Alemania que, con 121 puntos, nos supera en un 25%. Hasta la Italia de Berlusconi nos supera en un 7% de nada.

A nadie se le escapa que, con un poder adquisitivo relativamente alto, se puede hacer frente, de manera más cómoda, a los efectos negativos que provocan unos impuestos indirectos demasiado elevados. Y el poder adquisitivo en España, en la actualidad, no es demasiado boyante y no nos deja margen para permitirnos ciertas alegrías mercantiles. Si a esto unimos el problema del paro tan tremendo que tenemos, se complica excesivamente nuestra posible salida de la crisis. Con seguridad, la subida de estos dos puntos en el Impuesto sobre el Valor Añadido va a ser determinante para que los españoles sean más reacios a consumir.

Al disponer de menos dinero para gastar y ante una perspectiva de empeoramiento de la economía española, es normal que la gente sea reacia a gastar más allá de lo estrictamente necesario. Y si el consumo no se normaliza, la recuperación económica queda fuera de nuestro alcance. Tampoco ayuda la credibilidad que ofrece el Gobierno, con un presidente sin rumbo y unos ministros de poco pelo y menos recorrido. Y hasta la misma estructura del Estado, donde se echa en falta una unidad de mercado y una unidad fiscal, contribuye al más absoluto de los pesimismos y a la retracción del consumo.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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