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El Madrid a por todas

16/01/2011 17:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Fue irse Benzema, de nuevo desaparecido, y Cristiano ejerció de 9 para estrenarse ante el Atlético

El Atlético empezó ganando, pero estaba abocado a terminar perdiendo. Todo lo contrario que el Madrid, que empezó perdiendo, pero nunca dejó de creer que acabaría ganando. Sólo el valor doble del gol de Forlán mantiene la eliminatoria entreabierta, aunque el regalo que la defensa rojiblanca hizo a Özil en el tercero del Madrid pudo ser decisivo.

Quique alineó a Juanfran de inicio. Sin ni siquiera un entrenamiento con su nuevo equipo, lo cual deja en evidencia la metodología de Flores y aún más el fondo de banquillo del Atlético, responsabilidad de Pitarch.

Mourinho empieza a recelar de Albiol y prueba de ello es que prefirió a Ramos de central, con Arbeloa en el lateral. También estuvo Benzema. O al menos eso pareció. Otro paso más hacia fichaje de un 9.

Como equipo imprevisible que es, el Atlético entró en el partido mejor de lo esperado. No es que el Madrid sufra sin balón, pues apenas lo necesita para armar una contra o llevar peligro a lomos de Cristiano. El Madrid sufre si su rival sabe administrar la posesión, algo que el Atlético es incapaz. Sin Tiago, sólo Reyes es capaz de jugar un balón con criterio. Y así lo hizo el sevillano al habilitar a Agüero, quien, en fuera de juego por centímetros, se plantó solo ante Casillas. Iker evitó que el Kun le batiera haciéndole penalti, pero el balón le cayó a Forlán, que marcó a puerta vacía. El gol del uruguayo soltó las amarras del Madrid y el derbi se convirtió en un frenopático.

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Sin pausa, sin una jugada con más de dos toques, sin tregua. Sin embargo, los blancos no encontraron el empate en una estampida, sino a balón parado, ahí donde el Atlético sigue haciendo aguas. Ramos se elevó por encima de Domínguez y, aunque los rojiblancos reclamaron falta, su cabezazo sorprendió a De Gea. El gol animó a los de Mourinho, siempre espoleados por Cristiano, y acongojó a los de Flores, que empezaron a defender más por acumulación que por anticipación, con una indolencia que el Madrid olisqueó.

De Gea evitó el gol de Carvalho con una estirada de anuncio y el partido se dio un respiro, hasta que dos jugadas polémicas, una en cada área, le devolvió la intensidad. En la primera, Ramos tocó a Agüero, aunque no tanto como para derribarle, y en la segunda, Di María se lanzó a la piscina de una manera tan descarada que vio la amarilla. Otro paradón de De Gea a tiro de Cristiano empezó a reducir el derbi a un duelo entre CR7 y DG13 hasta el descanso.

El Atlético salió del vestuario, pero no de la cueva. El cerco madridista tenía más intensidad que ideas y a la contra Agüero y Forlán pudieron marcar. Entre medias llegó el cambio de Benzema por Kaká y, justo después del palo del uruguayo, Özil se inventó una jugada que Cristiano culminó con evidentes dotes de ariete. El portugués, que se estrenó ante el Atlético, protagonizó una entrada tan dura sobre Ujfalusi que si llega al revés habría sido noticia. Con el partido casi acabado, llegó el 3-1.El Atlético empezó ganando, pero estaba abocado a terminar perdiendo. Todo lo contrario que el Madrid, que empezó perdiendo, pero nunca dejó de creer que acabaría ganando. Sólo el valor doble del gol de Forlán mantiene la eliminatoria entreabierta, aunque el regalo que la defensa rojiblanca hizo a Özil en el tercero del Madrid pudo ser decisivo.

Quique alineó a Juanfran de inicio. Sin ni siquiera un entrenamiento con su nuevo equipo, lo cual deja en evidencia la metodología de Flores y aún más el fondo de banquillo del Atlético, responsabilidad de Pitarch. Mourinho empieza a recelar de Albiol y prueba de ello es que prefirió a Ramos de central, con Arbeloa en el lateral. También estuvo Benzema. O al menos eso pareció. Otro paso más hacia fichaje de un 9. Como equipo imprevisible que es, el Atlético entró en el partido mejor de lo esperado. No es que el Madrid sufra sin balón, pues apenas lo necesita para armar una contra o llevar peligro a lomos de Cristiano. El Madrid sufre si su rival sabe administrar la posesión, algo que el Atlético es incapaz. Sin Tiago, sólo Reyes es capaz de jugar un balón con criterio. Y así lo hizo el sevillano al habilitar a Agüero, quien, en fuera de juego por centímetros, se plantó solo ante Casillas. Iker evitó que el Kun le batiera haciéndole penalti, pero el balón le cayó a Forlán, que marcó a puerta vacía. El gol del uruguayo soltó las amarras del Madrid y el derbi se convirtió en un frenopático. Sin pausa, sin una jugada con más de dos toques, sin tregua. Sin embargo, los blancos no encontraron el empate en una estampida, sino a balón parado, ahí donde el Atlético sigue haciendo aguas. Ramos se elevó por encima de Domínguez y, aunque los rojiblancos reclamaron falta, su cabezazo sorprendió a De Gea. El gol animó a los de Mourinho, siempre espoleados por Cristiano, y acongojó a los de Flores, que empezaron a defender más por acumulación que por anticipación, con una indolencia que el Madrid olisqueó. De Gea evitó el gol de Carvalho con una estirada de anuncio y el partido se dio un respiro, hasta que dos jugadas polémicas, una en cada área, le devolvió la intensidad. En la primera, Ramos tocó a Agüero, aunque no tanto como para derribarle, y en la segunda, Di María se lanzó a la piscina de una manera tan descarada que vio la amarilla. Otro paradón de De Gea a tiro de Cristiano empezó a reducir el derbi a un duelo entre CR7 y DG13 hasta el descanso. El Atlético salió del vestuario, pero no de la cueva. El cerco madridista tenía más intensidad que ideas y a la contra Agüero y Forlán pudieron marcar. Entre medias llegó el cambio de Benzema por Kaká y, justo después del palo del uruguayo, Özil se inventó una jugada que Cristiano culminó con evidentes dotes de ariete. El portugués, que se estrenó ante el Atlético, protagonizó una entrada tan dura sobre Ujfalusi que si llega al revés habría sido noticia. Con el partido casi acabado, llegó el 3-1.El Atlético empezó ganando, pero estaba abocado a terminar perdiendo. Todo lo contrario que el Madrid, que empezó perdiendo, pero nunca dejó de creer que acabaría ganando. Sólo el valor doble del gol de Forlán mantiene la eliminatoria entreabierta, aunque el regalo que la defensa rojiblanca hizo a Özil en el tercero del Madrid pudo ser decisivo. Quique alineó a Juanfran de inicio. Sin ni siquiera un entrenamiento con su nuevo equipo, lo cual deja en evidencia la metodología de Flores y aún más el fondo de banquillo del Atlético, responsabilidad de Pitarch. Mourinho empieza a recelar de Albiol y prueba de ello es que prefirió a Ramos de central, con Arbeloa en el lateral. También estuvo Benzema. O al menos eso pareció. Otro paso más hacia fichaje de un 9. Como equipo imprevisible que es, el Atlético entró en el partido mejor de lo esperado. No es que el Madrid sufra sin balón, pues apenas lo necesita para armar una contra o llevar peligro a lomos de Cristiano. El Madrid sufre si su rival sabe administrar la posesión, algo que el Atlético es incapaz. Sin Tiago, sólo Reyes es capaz de jugar un balón con criterio. Y así lo hizo el sevillano al habilitar a Agüero, quien, en fuera de juego por centímetros, se plantó solo ante Casillas. Iker evitó que el Kun le batiera haciéndole penalti, pero el balón le cayó a Forlán, que marcó a puerta vacía. El gol del uruguayo soltó las amarras del Madrid y el derbi se convirtió en un frenopático. Sin pausa, sin una jugada con más de dos toques, sin tregua. Sin embargo, los blancos no encontraron el empate en una estampida, sino a balón parado, ahí donde el Atlético sigue haciendo aguas. Ramos se elevó por encima de Domínguez y, aunque los rojiblancos reclamaron falta, su cabezazo sorprendió a De Gea. El gol animó a los de Mourinho, siempre espoleados por Cristiano, y acongojó a los de Flores, que empezaron a defender más por acumulación que por anticipación, con una indolencia que el Madrid olisqueó. De Gea evitó el gol de Carvalho con una estirada de anuncio y el partido se dio un respiro, hasta que dos jugadas polémicas, una en cada área, le devolvió la intensidad. En la primera, Ramos tocó a Agüero, aunque no tanto como para derribarle, y en la segunda, Di María se lanzó a la piscina de una manera tan descarada que vio la amarilla. Otro paradón de De Gea a tiro de Cristiano empezó a reducir el derbi a un duelo entre CR7 y DG13 hasta el descanso. El Atlético salió del vestuario, pero no de la cueva. El cerco madridista tenía más intensidad que ideas y a la contra Agüero y Forlán pudieron marcar. Entre medias llegó el cambio de Benzema por Kaká y, justo después del palo del uruguayo, Özil se inventó una jugada que Cristiano culminó con evidentes dotes de ariete. El portugués, que se estrenó ante el Atlético, protagonizó una entrada tan dura sobre Ujfalusi que si llega al revés habría sido noticia. Con el partido casi acabado, llegó el 3-1.

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Atistirma (290 noticias)
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