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El Nacional-Laicismo

01/06/2010 11:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"En España hay que arrancar la fe del ruedo de la discordia y del enfrentamiento público entre grupos y partidos. Pero eso sólo será posible mediante un esclarecimiento teórico y práctico de la dimensión religiosa de la persona humana y de la actitud consiguiente. Si la imponemos con violencia ... estamos encendiendo la guerra civil en los corazones. El tratamiento que este tema tuvo en los debates sobre la Constitución revela qué traumatizada está la conciencia española en este orden y sobre todo la perplejidad de los diversos grupos políticos que, más allá de la rentabilidad electoral del tema, no saben qué hacer objetivamente con él".

"Es necesario liberar lo religioso de su enfeudamiento en unas u otras actitudes sociales, en unos u otros programas políticos. Nadie tiene derecho ni a apropiárselo ni a sustraerlo al prójimo".

"Sólo una actitud serena y profunda, capaz de mirar los abismos todos del corazón humano y a toda la historia espiritual y social de nuestro país puede liberarnos de un desecamiento empobrecedor y de un enfrentamiento sordo, que es primero ruptura de comunicación y luego fuente de odio. Aferrarse a una forma de fe no esclarecida y ligada a una expresión política, por un lado, y, por otro, reclamar que esa fe sólo puede ser vivida auténticamente desde las nuevas formaciones políticas, equivale a identificar el Absoluto de Dios con las creaciones de este mundo, a cerrar al hombre el horizonte de la trascendencia y condenarle a la asfixia entre sus programas, productos y poderes".

España por pensar. Olegario González de Cardedal

Tanto González Faus como González Ruiz se arrogan el derecho de haber acuñado la expresión de Nacional-Catolicismo refiriéndose al régimen del General Franco; aunque también he oído relatos "apócrifos" según los cuales el término pululaba por Salamanca desde no se sabe cuándo.

En cualquier caso, el término Nacional-Católico se refirió como un "mote" o como un "apodo" para referirse al régimen ideológico del General; no conozco ningún caso de ninguna persona del régimen que para referirse a su doctrina ideológica se llame a sí mismo "nacional-católico"; tampoco aquellos que llaman al régimen del General Franco como "nacional-católico" lo hacen para "definirlo" sino para "mofarse" de él, para reírse, es decir, como un "apodo" o como un "mote".

El hecho es que dicho "mote" tomó fortuna, y hoy todos nos referimos al régimen del General Franco como "nacional-catolicismo" sin saber muy bien qué es o qué significa; y lo peor de todo es que tampoco nos preocupamos en averiguarlo: lo aceptamos con mofa, con befa y con todo.

Por otra parte, la Iglesia, representante del catolicismo, tampoco se siente identificado con ese régimen, al cual estuvo a punto de "excomulgar" el Papa Pablo VI, como sabemos todos; la Iglesia, pues, se sintió cobijada por ese régimen, porque la "violencia" ejercida contra ella era menor que la ejercida por otros regímenes (también españoles) más violentos. Pero no conviene olvidar que la Iglesia Católica ha apoyado cualquier régimen que, democráticamente, hayamos escogido los españoles en nuestra historia reciente.

El hecho es que el régimen del General Franco sin una ideología que lo legitimara, y teniendo en cuenta que fue un régimen fundado en la "violencia" con el fin de "salvar" la República tambaleante, pretendió buscar su legitimación ideológica y moral en la "historia", y en la historia de España, pero interpretándola a su manera y desde su punto de vista.

En esa historia está la Iglesia española, y como el régimen estaba hueco y huero tomó esa ideología sin darse cuenta, ni saber, que la propia Iglesia había ido por otros derroteros y por otras reflexiones; reflexiones que fueron incapaces de hacer unas personas que se fundaban en la violencia para legitimar su nuevo régimen.

Lo importante es que la ideología (independientemente de cómo la llamemos) emanaba del Estado, y no surgía de las personas, muchas de las cuales siendo y sintiéndose católicas no se identifican, para nada, con el régimen.

Ahora se pretende volver a que un Estado tenga una ideología, que es el "laicismo", cuya característica fundamental es estar en contra de la Iglesia, y pretende llevar la "religión" al ámbito de lo "privado". Por supuesto, es una ideología que también nace del Estado.

Para ello da los siguientes pasos: 1º. La religión es algo "privado". 2º. El laicismo es algo "público", que permite la religión siempre y cuando esté en el ámbito de lo privado y como una "concesión" de su poder. 3º. La manifestación religiosa de la Iglesia ha de estar en el ámbito de lo privado. 4º. Todas las manifestaciones del laicismo, aunque tengan las mismas características que la religión, son "públicas". 5º. El laicismo (que nace, para mayor contradicción, en la Ilustración y para mantener y exigir la privacidad), se erige en garante de lo público. 6º. Lo público se identifica con el Estado y, por lo tanto, se impone a la sociedad. 7º. En ningún caso se tiene en cuenta a la sociedad, sino es para imponer sobre ella su nueva forma de pensar 8º. No aclaran la separación entre religión, Iglesia, Estado o laicismo.

De fondo está la confusión en que hemos estado viviendo y vivimos en nuestro mundo "moderno" de identificar el "Estado" con lo "público", lo cual se trata de imponer a la sociedad, a la que hay que adoctrinar. Si antes lo hacía la Iglesia del "Syllabus", ahora lo hace el "Estado", pero que llamamos "laico".

En definitiva se trata de lo mismo: adoctrinar, con una ideología u otra. La persona que está en la sociedad civil no cuenta para nada sino en cuanto que es objeto de adoctrinamiento y nada más.

El Estado "Nacional-laico" no supone sino una continuación del Estado "Nacional-católico" aunque se llame de otra forma y que supone ahogar y anular la libertad de la persona.

Ni en la historia ni en el pensamiento, el laicismo moderno ha significado libertad, aunque haya utilizado esa palabra; sino que ha significado y realizado lo contrario. Por eso no queremos volver a posturas ya superadas, o que pretendíamos y creíamos superadas, en la historia española. Esa veta oculta de lo que Unamuno llamó la "inquisición inmanente" está presente y se hace patente en momentos de crisis como en el que vivimos, o ¿quizás la crisis es la manifestación de no tener claro el tema de la libertad, y en concreto el tema de la libertad religiosa?

Hay millones de personas que no estamos traumatizadas ni por el tema de la libertad ni, en concreto, por la libertad religiosa. Miramos el tema desde la racionalidad, que es donde, creemos, ha de asentarse el tema de la libertad. No aceptamos al laicismo, ni al Estado laico, porque es más de lo mismo de lo que ya hubo y no queremos repetir lo que imperó en España durante tanto tiempo. Del Estado no puede salir nada, pues se convertiría en "razón de Estado". Y eso es lo que pretendemos superar y evitar.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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