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El Nuevo Orden

19/09/2013 18:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una descripción de las ideas políticas y movimientos que se insinuan como reacciones a las iniciativas globalizadoras del llamado NUEVO ORDEN

EL NACIONALISMO QUE VIENE. Voy a tratar de sintetizar al máximo posible un tema que por sus raíces en el remoto pasado, sus connotaciones y vinculaciones presentes y (según creo) con importante proyección en el futuro próximo, lo hacen en extremo difícil; sin dejar interrogantes o aspectos que el lector tendrá que buscar o confirmar con mucha otra lectura.

Es un articulo escrito para argentinos pero muy bien puede adaptarse a todas las realidades nacionales. Existen tantas definiciones de nacionalismo como nacionalistas existen. Todas, con distinto grado de certeza nos dan idea del concepto, pero también todas, están cargadas de las valoraciones y elementos incluidos por los grupos, hombres, contextos y épocas en las que fueron dadas. Una definición es aquella que describe y limita un concepto.

En ese sentido; El Nacionalismo despojado de todo otro componente distinto del que enuncia su etiqueta lingüística sería: “Es la ideología que coloca a la Nación como la unidad fundamental para la vida social del hombre, por encima de cualquier otro principio social y político”. Aún cuando está es la definición más reducida que pueda darse, en estos tiempos deja afuera a casi todos los que se consideran a si mismos nacionalistas.

Esto tiene que ver con una inversión de términos. Es decir, se utiliza el concepto “Nacionalista” seguido del o los conceptos religiosos o ideológicos que se profesan; nacionalismo católico, nacionalismo de izquierda, derecha, etc, etc. Alterando el orden, que en estos casos debe ser muy claro porque representan jerarquía de lealtades.

“Católico Nacionalista” sería, por ejemplo, el orden correcto para denominar esta corriente que, desde su perspectiva, opina que la religión católica es más importante que la Nación; condicionando su lealtad a una “Nación” en especial, que en su absoluto excluye automáticamente al mismísimo concepto de Nación.

Definitivamente los conceptos y sus significados son los que finalmente se manifiestan, más allá de las etiquetas y el orden artificial que se adopte. Un autodenominado nacionalista-católico nada puede compartir con un nacionalista-musulmán porque ambos, aún compartiendo la misma nacionalidad, anteponen su religión a la Nación. Sin juzgar la creencia de cualquiera de los dos ejemplos; ambos se sirven de la palabra “nacionalista”; su fuerza, connotación y convocatoria para fines distintos y contrarios al orden que declaran, anulando la fuerza conciliadora de diferencias que el concepto Nación implica.

No existe, a este respecto, argumentación que pueda esgrimirse para defender lo contrario. Un Racionalista es el que antepone la “razón” como principio fundamental. Un materialista hará lo mismo respecto a la existencia de las cosas, y así sin ninguna excepción. Esta perspectiva, que se revela como “verdadera” por los simples argumentos que se exponen.

Y, una vez más, para que no exista mínima duda: Un nacionalista es simplemente lo que dice su etiqueta; “nacionalista”, que excluye o subordina cualquier otro concepto que se agregue. Desde el momento en que agregamos otro concepto anterior o posterior al enunciado; se degradan ambos a favor de un tercer concepto que se forma con la unión de ambos. Esta realidad concluye en que cada grupo reclame para sí el titulo de “Verdadero Nacionalismo”. Unos aduciendo la tradición, otros la etnia, otros la nacionalidad, etc, etc.

Increíblemente; y desafiando a cada una de esas “verdades”.... todos tienen algo de razón. Y simplemente, como hasta ahora, voy a probarlo. Vamos al trabajo. Esta cualidad del nacionalismo de mostrarse indefinible para el que pretenda describirlo obedece, justamente, a sus características.

Es decir, ese es el primer acercamiento a un entendimiento. El nacionalismo reconoce como valor fundamental a “la Nación” y siendo que todas las Naciones son diferentes respecto a su historia, conformación, intereses, etc, etc ¿Cómo podríamos encontrar dos nacionalismos iguales?. A esta simplificación podría aducirse que, entonces, el nacionalismo no es una ideología; es decir “un sistema de ideas con pretensión de universalidad que explica al hombre y plantea soluciones para su vida y ordenamientos sociales”. Pues si que tiene una ideología como ya veremos.

Pero nadie espere una formula; la misma concepción nacionalista del hombre la imposibilita. Como podríamos darle al mundo una formula de la felicidad que sólo sirve para nosotros. Los hombres son diferentes; las naciones son diferentes. Aún así; existe el sistema de ideas que define al “Nacionalismo” y lo identifica aún allí donde se mezcla con diversos otros conceptos. De hecho, no existe un nacionalismo sin los tintes de la Nación de que se trate.

Antes de continuar avanzando; y siempre recurriendo a las definiciones que nos permitan el acuerdo en el significado de la “etiqueta” de los conceptos; definamos Nación, definamos País y definamos Estado y veamos los vínculos. Si hacemos historia, podríamos decir que existieron siempre. Es lo mismo que pretender encontrar la fecha de aparición de la primer tribu o el primer Clan. Obviamente con las distinciones relativas y distintivas de la época; hubo una Nación neandertal, un país de neandertales, tribus neandertales, clanes de neandertales y hasta casi un proto-estado neandertal. Desde luego, estos conceptos no estaban en sus mentes.

Los diccionarios y enciclopedias nos definen al “Estado” como el ordenamiento orgánico y jurídico de la Nación. El “País” se relaciona con el territorio ocupado por una población determinada. En tanto la “Nación”, que por su relación con el “nacionalismo”, nos interesa precisar, sería según los eruditos de distinta época y los intereses y realidad de su tiempo; “algo” que involucra etnia, cultura idioma y muchos etcéteras.

El problema se encuentra en la definición del concepto “Nación”. Y en este sentido, hasta la fecha, existe la dificultad de identificar exactamente ese “algo” que se percibe como trascendente, importante y con conexiones difíciles de explicitar con conceptos diferentes como: País, Patria, Estado, territorio, cultura, origen, etnia, identidad, etc, etc. Y es allí donde se confunde y permite que algún grupo reclame primacía entre los conceptos que dan identidad a la Nación.

Vamos nosotros a descubrir el concepto de Nación. La palabra que nombra este concepto es tan potente y tal es el poder movilizador en las personas, que no puede faltar en ningún discurso político de nuestros días. De igual modo; toda ideología, aún contraria a la idea de “Nación”, busca servirse por medio de cualquier forma de asociación mental, de la adhesión y lealtad que naturalmente el concepto real derrocha. Así aparecen ideas como: Liberación Nacional, Capitalismo Nacional, Socialismo Nacional; como si la palabra que expresa el concepto “nacional” tolerara segundos términos en cualquier asociación. En definitiva; con intencionalidad o si ella, se reconoce la existencia del concepto “Nación” como una abstracción capital, mucho más allá de sus obvias connotaciones semánticas relacionadas a “comunidad de nacimiento”.

Todas las definiciones; aún la de sus detractores nos dibujan la idea; el concepto. Por ejemplo; uno de ellos en la Ética de la Memoria (2002) nos dice que la Nación sería: “… una sociedad que alimenta un embuste sobre los ancestros y comparte un odio común por los vecinos. Por lo tanto, la necesidad de mantener una nación se basa en memorias falsas y el odio a todo aquél que no lo comparte.” Esta falacia, aún con la falta de conocimiento, la carga de intencionalidad y presupuestos ideológicos del autor (que no interesa nombrar, pero que representa a una línea de pensamiento actual); está claro que reconoce, como todos de uno u otro modo; algo que podemos llamar “Voluntad de Ser”.

Paradójicamente esta reconocida “Voluntad de Ser”, es lo que dificulta el entendimiento del concepto “Nación” y que, en definitiva, es lo más importante y decisivo. Es decir; la “voluntad de ser” de un grupo de personas precisa un orden en la importancia relativa de otros conceptos como origen, etnia, cultura, territorio, entre otras muchas cosas para reafirmar su identidad. Este ordenamiento valorativo de conceptos conexos es el que dificulta, y produce límites difusos a cualquier definición general de “Nación”. ¿Como es eso?... la Nación es un concepto; una abstracción; un “algo” que existe a partir de la voluntad de los hombres que lo desean.

Veamos. Tal como la persona; la comunidad crea mitos que luego utiliza para racionalizar su existencia. Es decir sustentar su “creencia” y motorizar su “voluntad”. Eso es así desde el comienzo de los tiempos en las personas y pueblos. Y desde el rescate de ese pasado definido por lo común y por contradicción distinto a otros grupos, declara su existencia de hoy “aquí y ahora”, y se proyecta hacia un futuro compartido por todo el que se perciba como integrante de tal “voluntad y creencia”. Esto no es un invento; es un ordenamiento libre y voluntario de realidades y contenidos preexistentes sumados a intereses presentes y futuros deseados.

En otras palabras; auto-conciencia en el nivel comunal. Con la misma imposibilidad que el “YO” personal, de localizarse en algún lugar, tiempo o forma; se autodetermina existente a partir de la voluntad de “Ser”, que cada integrante experimenta internamente al “pertenecer”. Debemos, a medida que indagamos en el concepto “Nación”, tener presente siempre que la idea es descubrir finalmente ¿Qué es el nacionalismo?.

Entonces; definitivamente “Nación” es inseparable de la “Voluntad” que, es a su vez, un concepto atado a la aceptación del concepto “Libertad” y de “Persona”. Esta realidad, dificulta al racionalista de cualquier ideología representarse la idea, el concepto “Nación” y sólo lo percibe mutilado de su parte irracional; de la “fe” del “creer”. Reconoce al individuo como determinador de sociedades (individualismo capitalista) o a las sociedad como determinadora de individuos (colectivismo comunista). Siempre desde la perspectiva del individuo igual a “unidad indivisa”, que es lo mismo que decir hombre en sus “igualdades”.

En ambas variantes de la misma concepción determinista; por la supervivencia o la coacción; por el individuo o la colectividad la persona terminará cercenada en sus particularidades. Desde una visión personalista; el resultado es el mismo. Un racionalista nunca entendería que la nacionalidad es algo que se “entiende”, pero fundamentalmente “se siente”. Que en algún sentido “duele”, porque significa en otras palabras; la “cesión libre y voluntaria” de algunas particularidades personales para crear algo superior, que además de contener las desigualdades, a imagen de la persona debe ser “libre y soberana”.

Tal cual; los individuos se definen por sus igualdades y las personas por sus diferencias. Los individuos sólo necesitan un territorio y un estado para vivir; sólo se asocian. Es decir la “sociedad” es una determinación necesaria que les permite y facilita la vida. Las personas necesitan mucho más; necesitan organizarse manteniendo las diferencias; la unión en este caso es más que asociación por intereses es “comunidad libre y voluntaria”; una Nación.

En apariencia no parece haber distinción entre los dos modelos, de hecho ambos funcionarían en la idealidad de la utopía, pero la realidad es que los sistemas concretos tienen algo de ambos. Pero, como la libertad es la diferencia; el porcentaje de personalismo en cada sistema real decide el resultado. En otras palabras: La sociedad satisface una necesidad y la comunidad satisface, además, el deseo. Algo así como: “cualquier cosa comestible podría satisfacer el hambre, pero elijo ravioles”. Eso hace de la Nación la mas humana y evolucionada de las organizaciones. El espacio natural que permite mantener nuestras personales diferencias y resolver en puntos mas o menos comunes, todas las contradicciones para conformar una entidad abstracta o “personalidad”, que algunos denominan “Ser Nacional”.

Nación es el término más totalizador que existe; contempla todas las dimensiones y crea nuevas. Es la organización de los hombres como “personas”, es decir “en sus diferencias”. Por ello se esfuerza en buscar lo “común” en el pasado, en el presente y futuro, que también es lo diferente respecto al mundo. Es la organización sustentada en la creencia irracional que contempla además la necesidad vital, los intereses prácticos y los deseos inconscientes de la comunidad.

Es el habitad natural del “hombre total”; el espacio que permite a las personas unirse al pasado, a las cosas de la tierra y del cielo de su comunidad. Que debe, y lo hace, verificar continuamente el punto de resolución en todas las contradicciones de su existencia personal y comunitaria (No hay Nación sin conflictos). Que alimenta los mitos y crea nuevos, adora sus dioses y necesariamente broncea sus héroes para crear modelos en el presente que percibe dinámico y perfectizo. Sin ello; sería imposible conciliar las diferencias personalistas que el mismo sistema alienta. Sin ello; sobrevendría la disolución o se reduciría a “sociedad” de individuos con intereses estandarizados y comunes y, naturalmente, la alienación por necesidad vital. No es correcto tomar un mapa y llamar Nación a cualquiera de las divisiones políticas que allí se demarcan.

Según los historiadores; el Estado Nación tiene como fecha de nacimiento el 15 de mayo de 1648, con la firma del Tratado de Wesfalia, donde se acuerda terminar con el antiguo orden feudal y organizar las poblaciones en límites territoriales y gobiernos soberanos. Todo bien... en algunos casos la división política se ajustaba a la realidad preexistente; en otros donde no existía conciencia de nacionalidad se comenzaba formar, ajustándose a los limites arbitrarios del País y en los que la división política propuesta no coincidía con los sentimientos de nacionalidad compartida... problemas!!!. Parece que la Nación existe más allá de que alguien quiera reconocerla; se auto-reconoce como la persona y existe desde antes y mas allá de formalidades políticas. A esta altura y aún teniendo mas claro de que hablamos cuando nos referimos a Nación; todavía no podemos enunciar una definición de “nacionalismo”, asumiendo que involucrará necesariamente esa perspectiva ideológica del hombre como “persona” y sus vinculaciones con la voluntad y una idea definida del concepto de “libertad”. Debemos, otra vez como hasta ahora, definir que es “persona” y cual es la “libertad” que esta reclama.

Del mismo modo que el nacionalismo coloca a la Nación como entidad fundamental en la organización social y política humana y recordando que la Nación se muestra como atendiendo al desarrollo de los hombres como “personas” (no como individuos); el concepto de nacionalismo es indisoluble del “personalismo”.

Y para seguir con las definiciones; el personalismo es: “Es la corriente filosófica que afirma como existente y coloca como fundamentales las potencialidades de “Voluntad y Libertad” del “Yo” auto-consciente y los describe conformando una “entidad” totalizadora llamada “persona”, que es indefinible e inasible por la interrelación de sus contenidos racionales e irracionales". Esta definición es nueva; en realidad parece nueva. Es la actualización de las palabras que definen un concepto que el hombre conoce desde que comenzó a pensar. Desde que el primer homo se descubrió existente y paso a ser sapiens. El momento en que vaya a saber con que sonidos dijo “YO”, y ese “yo” se manifestaba en una “personalidad” única e irrepetible. Esa expresión del YO en una personalidad, como lo dice la definición, es totalizadora. Incluye, más allá del predominio de uno, todos los aspecto posibles.

Todos somos individualistas, personalistas y colectivistas en alguna medida. En las sociedades humanas, que es a donde las personas trasladamos nuestras igualdades, se a manifestado alguno de esos aspectos según la época y las circunstancias, desde el comienzo de los tiempos. Herencia de mamíferos diría un naturalista. Ahora comencemos un viaje al pasado para saber como y porque predomina en nuestro particular nacionalismo el personalismo, por sobre los conceptos de individualismo y colectivismo. Como dije; el personalismo siempre existió, pero se desarrolló, se hizo patente y tomo forma en las civilizaciones nacidas en torno al Mediterráneo. No como suma-resta o proceso dialéctico sino como resultado de la mezcla de genética y cultura de gentes provenientes de oriente y occidente, separaciones ancestrales de las primeras migraciones africanas.

Arios del norte representando al individualismo cazador, guerrero y seminomade autosuficiente e iberos, mediterráneos y otras ramas ancestrales por el colectivismo sedentario, atado a la tierra y fundador por necesidad de las primeras sociedades complejas. La forma de vivir (que es pensar y hacer para el hombre) se transforma, con el tiempo en cultura; y la cultura con el tiempo se guarda en información genética (respuesta automática). No sólo los cuerpos biológicos se transforman y adaptan; también la psiquis indivisible del cuerpo, formando la persona. Evolución mis amigos. Evolución que comienza con la separación del individuo de la colectividad y continuó en la aparición de la persona a partir del individuo.

Evolución que determina un Oriente colectivista y un Occidente individualista con una variante personalista nacida del mestizaje de ambas en torno al mediterráneo y llevada a América; que en la actualidad se remestiza con el nativo americano proveniente de Oriente, para dar todavía no sabemos que nueva etnia superadora. Cada grupo humano, de los señalados (ario-mediterraneo), configuraba una forma distinta de ser y de ver el mundo que resultaba en una formula para vivir, devenida de su pasado ancestral.

Obviamente ninguna de ambas fórmulas funcionaba con el mestizaje liderado por los conquistadores del norte. Luego de mucha “crisis”; allí nació lo que luego se conocerá como “Civilización Occidental”. Con la divina Grecia y los griegos como creadores de todo, absolutamente todo, lo que hoy conocemos y desconocemos. Allí los griegos, descubrieron lo que ya existía, pero no podía ser percibido por un individualista o un colectivista (aún hoy): LA PERSONA Y mal que les pese a los ideologizados defensores doctrinas individualistas o colectivistas; luego de descubrir “la persona”, descubrieron “LA LIBERTAD” como potencia de ésta. La libertad de la persona, no la abstracción de la libertad del individuo ni de la colectividad.

Por ello en la actualidad cuando un liberal, representante del individualismo, habla de libertad se refiere al individuo y a lo máximo que éste puede aspirar; “la libertad formal que puede dar un sistema político en sus leyes y derechos codificados”. Por su parte un marxista, representante del colectivismo, cuando se refiere a libertad, esta pensando en lo máximo que puede aspirar la colectividad; “la liberación”. Ambos; desde sus relativas y opuestas visiones ignoran por defecto de percepción, inducido por sus respectivos presupuestos ideológicos, la verdad inasible y difusa de la realidad de “la persona”. Y terminan, imaginando una sociedad sin clases o una sociedad sin líderes. De allí continúan saliendo las formulas racionalistas más locas como; “capitalismo de estado” o “individualismo colectivo”. Y últimamente “liberal socialismo” (la socialdemocracia).

Como dije; con el descubrimiento griego del “concepto” debió nombrárselo… y se lo llamó: “persona”. Que para darle un toque didáctico pero muy esclarecedor; es derivado de “personare”, que significó resonar, hacer eco. Remitiendo, en el teatro antiguo, a la mascara que utilizaban los actores que amplificaba su vos y a la vez representaba a un personaje, distinguiéndolo en algunos de sus rasgos particulares y escondiendo los del actor. De ello, se relaciona al concepto persona con “lo que un individuo quiere ser”, distinguiéndolo de “lo que del individuo se ve”, o “lo que el individuo es”. Finalmente; persona es potencia, proyección hacia el futuro, voluntad de ser de una forma especial.

De allí, también se desprende que libertad y voluntad sean conceptos inseparables. Desde esos lejanos tiempos; mil personalismos en múltiples asociaciones y tintes. Reconocibles por establecer valores con dirección perfectiza, creando jerarquía de acuerdo a la libre adhesión a éstos por parte de las personas. Ejemplos como; “la salvación es personal” en la Iglesia Católica; la “libertad y responsabilidad personal en los actos” en el Derecho Romano y el Código Napoleónico y más y mas. Todos los códigos de conducta que existen son obra del personalismo; y colocan a la persona y su libertad potencial como eje en sus sistemas de valores. Retomando; desde el comienzo de esa maravillosa “Civilización Occidental”, donde el personalismo de alguna manera obtuvo credenciales “nació oficialmente” y es fundador; comenzó la apropiación de occidente primero con Alejandro, Cesar, Constantino, Carlomagno y los Reyes Católicos para nombrar algunos, pocos y salteados.

Los valores del personalismo matizado con distintas visiones religiosas sistemas políticos, particularidades culturales, sociales y económicas se establecieron por mucho tiempo hasta la caída de la “Armada invencible” en manos de una tormenta y la habilidad del Almirante Nelson. Allí se produjo el cambio de manos de la antorcha. Esa visión del mundo, esa valoración de lo humano centrado en la persona que, luego de evolucionar, como todas las cosas, en algún momento devino en lo que se conoció como “humanismo” terminó, como dije, cuando el último pueblo mediterráneo perdió el liderazgo de occidente y de portador de la herencia helénica.

Desde ese momento todo cambió. Aún cuando se mantienen las mismas palabras o derivadas ya no representan los mismos conceptos: La democracia; creada para hacer posibles las diferencias se trocó en el sistema que premia las igualdades (casualmente las personas existen por sus diferencias). El progreso que se entendía como integral se transformó en sólo tecnología. La razón como la facultad que acercaría al hombre a la verdad; en la herramienta del éxito. Que decir sobre su idea de lo Justo, lo bueno y lo bello (lo justo en ley conveniente; lo bueno en útil y lo bello en artículo de consumo). Noble llamaron los griegos a su modelo de hombre virtuoso en dirección a la perfección posible (perfectizo).

Crearon todo lo que hoy conocemos, porque estaban más cerca de la persona que del individuo o la colectividad. El individuo no puede crear; es una abstracción. La colectividad tampoco puede crear; también es una abstracción. La persona concreta es la única que puede crear. Es la vanguardia de la evolución, nada puede evolucionar sin ella. Adivinen ¿Por qué?. Porque es la única que posee “libertad”. Es decir la potencia para actuar en contra de la genética, la cultura y el ambiente. Es la única que puede solucionar los problemas nuevos que impone la evolución dinámica de la especie y el universo entero.

Sólo la persona puede convertirse en modelo que los individuos copian, trasladando la “creación” o solución nueva a la cultura. Siempre en una crisis, que sin dudas es una situación nueva donde las fórmulas de la genética o la cultura no resultan, aparece la solución personalista. Esa persona no es todas, tiene nombre, Cesar, Cesar, Cesar. Incluso para los racionalistas se llamó Napoleón, Napoleón, Napoleón.

La relación entre Personalismo y Nacionalismo que se percibe está relacionada a que si bien uno es filosofía y otro es ideología, ambos tienen la misma concepción de “la persona” y reconocen fuerzas distintas de la razón como confluyendo con ésta en la conducta humana y por extensión su organización social. De allí que al nacionalismo es fuertemente personalista, voluntarista y se organice en torno a cierta clase de liderazgo que sus detractores llaman acertadamente “mesiánico”.

Allí se encuentran las distinciones de nuestro nacionalismo que tiene características personalistas heredadas; se esfuerza en buscar identidad y respaldo en etnias mestizadas, tradiciones nuevas, y personalidad no configurada. Y aún así es fortísimo y por necesidad reforzado en el futuro posible. La fuerza del “creer” es el motor de la existencia de nuestra Nación y es la fuerza que debe alentar nuestro nacionalismo racionalizado. El personalismo como la persona misma escapa a toda formula y es renuente a toda sistematización racional. Hablamos de que las personas son diferentes, como podríamos encerrar a todas en una descripción, ya es difícil describir a una sola.

Pero intentemos una: La razón sin formulas del pragmatismo; la irracionalidad de la emoción; la fé de “creer”, que termina con todas las dudas intelectuales; el absoluto “aquí y ahora” de la persona, que deja inoperante a todo relativismo; la creatividad irrespetuosa, que derriba toda estructura. El personalismo no es racional, no es irracional, no es emocional: es “total”. Es la fuerza más poderosa, creadora y movilizadora que el hombre a conocido. Y felizmente todos tenemos algo de ella.

Y es así. Eso somos, y es de ese modo porque somos herederos de Perícles, Cesar y Cesar Borgia y no del Rey Arturo y si no acertamos es porque no terminó nuestro mestizaje americano. No tenemos la respuesta automática que prevé la genética; inclinándonos naturalmente a favor de una entre varias alternativas. No tenemos la formula que aporta la cultura, venida de situaciones similares donde dió resultado y tenemos un “ambiente” permanentemente sucio de disputas ideológicas traídas de otras tierras.

Retomando el tema de la libertad. Del mismo modo que el Yo de la persona se crea así mismo en la auto-conciencia, sin aparente intervención exógena alguna; también la libertad en un proceso igual de extraordinario se crea así misma. Es decir el Yo se percibe “potencialmente libre”, con la misma operación imposible de racionalizar se reconocerse como tal. Un racionalista nunca reconocería la “magia” de algo como esto; para él como para su padre Descartes “todo lo real es racional”. Pues, aun cuando las utilizan todo el tiempo, desconocen las tremendas fuerzas de la irracionalidad. Mal que le pese a un racionalista; la irracionalidad es el punto de partida de todo razonamiento. ¿Comooo?. El método científico hipótesis-experimento-conclusiones comienza con la “creencia”.

Si; eso es una hipótesis mas allá de que se la disfrace de “cosa probable”. Cada vez que un científico o cualquier humano, en cualquier circunstancia decide “hacer algo” es porque “cree” que puede. En alguna medida hasta la certeza; que es el máximo alcanzable por el humano respecto a la verdad, es en buena parte; “creencia”. Y la creencia nace, mas allá del andamiaje racional que la explique, en el lado irracional de nuestra personalidad. Es el origen de lo que religiosamente se conoce como “fe”; creer sin prueba alguna, como intuición de que algo “Es”. Reconozco que tal vez no quede claro a que me refiero, pero es una imposibilidad para cualquiera explicar lo inexplicable para que se pueda entender lo inentendible. Sólo es “lo irracional” que conforma la contradicción de “racional” (para un oriental es una obviedad).

Aún cuando no pueda explicarse; de allí nació el universo autocreado, la vida autocreada, el “YO” autocreado y “la libertad” autocreada. Todas manifestaciones de un extremo de la contradicción razón / irrazon en que la realidad se manifiesta y que las religiones occidentales conocen como “Dios”, las orientales como “Nada” y nuestros ancestros primitivos como “Magia”. De cualquier forma allí están los efectos y es lisito a cualquier hombre llamarle como lo sienta y perciba y de hecho le sea imposible ignorarlo cuando es llamado por su mismo “ser” a contestar las preguntas ¿por qué y para que?. El hombre no es un “ser racional”; es razonador, tiene la potencia de la razón; tampoco es “libre”, tiene la potencia de la libertad. Obviamente a juzgar por los resultados...no hacemos mucho con esos poderes. A propósito de “creer”; hablar de esta “nueva libertad” no es propósito de este escrito; todavía es creencia, algo que se está definiendo.

Pero como estamos hablando de “El Nacionalismo que viene”, aún cuando la explicación confunde mas de lo que aclara, debemos señalarla como protagonista de los nuevos y convulsionados tiempos, donde todos los valores serán re-examinados para configurar el nuevo paradigma. Quien sabe si ante la crisis sin solución del mundo; que no es otra cosa que la crisis de occidente, que no es otra cosa que la crisis del individualismo y su paradigma liberal-capitalista del “hombre racional” que ha envilecido y cosificado al hombre, envenenado el agua y el aire; nazca, en estas tierras la solución personalista que inaugure una nueva época.

Que, siendo “creación” promete ser mejor y sin precedentes. Soñemos. Si este nuevo paradigma fuera personalista; con cualquier nombre, el ordenamiento sería jerárquico: las personas no son iguales fundamentalmente en la voluntad de uso de su opción a la libertad, la responsabilidad de los que si la tienen y el mérito que legitima cualquier ordenamiento. La igualdad es al individuo, la jerarquía y los valores a la persona. Me atrevería a pensar que en lugar de Libertad-Igualdad-fraternidad, sería Libertad-responsabilidad-merito. Una sociedad de personas no toleraría muchas otras palabras fundacionales.

Finalmente; Una definición coherente de Nacionalismo debe ser tal que incluya el concepto de “persona” que todos heredamos y por esta razón tolerante a las diferencias personales en todos los ordenes. Como se explicó; el concepto “individuo” toma al hombre por sus igualdades y el concepto “persona” ve al hombre en sus diferencias; como podría nuestro nacionalismo excluir la diversidad étnica, religiosa, cultural, personal, etc, etc. También hablamos de “Valores” que identifican a cualquier personalismo. En un país que se define por la diversidad en todos los aspectos los valores deben ser universales. Los tesoros descubiertos por los hombres de todas las religiones y culturas; las Nueve Nobles Virtudes de Denes Martos, en cualquier orden, son perfectas para nuestros propósitos de “hombre perfectizo”.

El Nacionalismo que viene: “Es la ideología que coloca a la Nación como fundamental para la vida social del hombre y reivindica al Estado Nación como la única entidad política que permite el desarrollo de las potencialidades de la persona, las sociedades que esta libremente conforma y la diversidad que esto implica”.

Un patriota es alguien que ama a su patria; y Argentina está repleta de estos. Los nacionalistas son los patriotas que saben porque aman a su patria. Y en ellos recae la responsabilidad de juntar a los patriotas y explicarles; que es la Nación. Mostrarle que ya no existe, que retrocedió a “Nación en potencia”. Llamarlos a refundarla… y para ello debemos recuperar la fe perdida, “creer” nuevamente y la voluntad aparecerá “mágicamente”, como se manifiesta todo lo irracional que tenemos las personas. Esa irracionalidad llamada “fe”, que motoriza toda voluntad creadora y permite engranar las diferencias en una fuerza invencible, que se apoya en las tradiciones y glorias del pasado para diseñar en el hoy; un futuro único y compartido.

El Nacionalismo que viene, no es otra cosa que el “humanismo que viene”. Increíblemente un Nacionalismo "universalista" a partir de sus valores nobles y humanistas. Sólo estas poderosas fuerzas constructoras pueden torcer el pretendido "destino inevitable" de “hormiguero perfecto”, promovido por los insensatos destructores que impulsan la globalización y el llamado nuevo orden.

Dario LLORCA (10 Setiembre 2013)


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