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El “oprobio” en el que vivimos

01/12/2013 20:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La sociedad actual esta atascada, atragantada de mentiras y cancerosa a causa del egoísmo, arribismo inescrupuloso, la corrupción, la sed de poder y mala administración. Es menester instaurar un nuevo sistema justo y equitativo que contemple a todos y no a unos pocos

Por increíble que parezca el mundo camina inmutable ante tanta injusticia y desatino. No sé qué está pasando con la humanidad, quizás esté viviendo una fuerte etapa de decadencia general, la cual no le permite ver más allá de sus narices.

Ya es cotidiano ver situaciones por demás lastimosas y angustiantes, protagonizadas por personas, por seres humanos que podrían ser parte de nuestra familia. Seres humanos de carne y hueso que han llegado a tocar fondo sin encontrar ni una sola salida a su penosa situación. Niños que arrastran el lastre de las penurias en las que están inmersos sus progenitores, ancianos cuya cobertura ya los deriva a la malnutrición y al desamparo…. Jóvenes apáticos cansados de mendigar un trabajo digno, trabajadores literalmente agotados por una crisis que  los ha ido “devorando” cual bestia salvaje. Sin embargo el mundo sigue girando inmune a estas penosas situaciones que van en aumento.

Por otra banda oímos azorados los estudiados discursos dignos del más rebuscado guion cinematográfico. Discursillos que intentan mentalizarnos con una aburrida cantinela de “estamos saliendo de la crisis”, “el paro ha bajado un 2%” o “hay menos parados que el año anterior”… ¿Quiénes creen en esas patrañas?.

Las personas que deambulamos por las calles en busca de algún asomo de oportunidad que nos permita recuperar la sonrisa, no lo creemos. Quienes perciben ingresos ya sea por ayudas, subvenciones, prestaciones, o salarios abusivos que no van más allá de los 700 euros, esos que formamos parte del grueso de la población activa del país “NO LO CREEMOS”, porque lo padecemos en carne propia.

No hay puestos de trabajo, y ahora en las proximidades de Navidad encontraran “limosnas laborales” solo algunos pocos trabajadores, que pasada la festividad de  Reyes volverán a engrosar las listas del INEM, sin embargo seguramente el gobierno aprovechara este hecho para aseverar fehacientemente que el “paro ha mermado”, MENTIRAS y más mentiras.

Lo único que han hecho desde que han accedido al gobierno ha sido convertirse en vasallos del poder alemán y asentir a todos los “mandatos” de quien ejerce el poder absoluto de nuestros destinos. Han realizado e intentan - seguir por la misma línea-, realizando recortes tan drásticos que a quienes realmente ajustan los cinturones son a los más débiles y vulnerables; a quienes ya están con el agua al cuello..

Ha llegado el frío y con él, más injusticia social haciendo blanco en aquellas personas que carecen de abrigo, de comida, de techo… Desamparados ante las inclemencias del tiempo y de las medidas económicas que han derivado en la caótica y anárquica situación que vivimos. Es alarmante el aumento de personas que carecen de todo, absolutamente de todo, mientras que empresarios y gobernantes gozan de un estado de bienestar absoluto e inconmovible.

A esto se le denomina  “oprobio, infamia, indignidad, y hasta podría tildarse de traición”. Traición sí,  a la confianza depositada a ciegas en personas que pidieron el voto prometiendo de forma inmediata la creación de empleo, no tocar el sistema de pensiones, ni incrementar el iva, entre otras promesas huecas.

Cuál ha sido su respuesta a la confianza depositada, pues la desvirtuación total de las cosas más elementales con las que se conduce la sociedad. Se ha creado desestabilidad laboral, rebajando salarios, modificando contratos, posicionando a los empresarios de un poder absoluto que convierte a los trabajadores en mano de obra barata y en un estado de semi-esclavitud y sumisión.

Se han incrementado sistemáticamente las tarifas de todo, absolutamente de todo, menos de los salarios y de las pasividades que han perdido poder adquisitivo con lo cual se ha llevado el consumismo a los valores más bajos de las últimas décadas y con ello se ha perjudicado indirectamente a las empresas que “venden” menos. Todo esto no reactiva la economía, solo recrudece y estanca aún más al país, mengua los recursos, crea penurias e indigencia.

Es lógico que se produzca menos entonces, porque no hay circulante, la población no tiene dinero ni para comprar alimentos. Se ha incrementado la morosidad porque ante amortizar una deuda y comprar comida para los hijos la elección es obvia. Todo ello supervisado sabiamente por gobiernos coordinados magistralmente por figuras ocultas que son quienes realmente poseen autoritariamente todo el poder. Este sector avanza consecuentemente, sin trastabillar ni un ápice a una creciente riqueza y estado de bienestar que se beneficia por los cuatro puntos cardinales rodeados de lujos y caprichos, a costa del sufrimiento de la mayoría de la población.

Seguramente están cómodamente instalados en sus confortables casas calefaccionadas, ajenos e inmunes totalmente al día a día que vive la población. Disfrutan de trabajos bien remunerados, lechos cómodos y calientes, mientras muchas personas duermen a la intemperie entre diarios y cartones; sus mesas lujosamente servidas demuestran  abundancia y  opulencia, mientras que miles de personas estas navidades acudirán con suerte a algún comedor público o compartirán algún trozo de pan y un plato de sopa caliente. Desconocen el dolor de sentir gemir el estómago de sus hijos por falta de alimentos. Sus espectaculares árboles de Navidad brillaran cargados de regalos, mientras a muchos padres se les estrangulará el corazón y se les escapará furtivamente alguna lágrima por no poder ofrecer un regalo a sus hijos.

Lo que estamos soportando tan pacíficamente es ruin, injusto e indigno y no podemos seguir permitiendo que pregonen discursillos baratos por doquier, que intentan convencer a la opinión publica de que todo va mejor o dar una equivocada perspectiva de la verdadera realidad con la que conviven millones de personas.

El "sartén" con el que se cocina la tortilla, ya no sirve, esta raído y obsoleto, en imprescindible adquirir uno nuevo, diferente, "límpido y transparente"

¿Qué es lo que va mejor?, si el sistema de salud está en franca crisis gracias a los recortes y reformas instaurados, si la educación va por el mismo derrotero, si quienes trabajaron para sacar adelante este país con su duro trabajo ven menguar sus derechos y sus pensiones…

¿Qué es lo que va mejor si los trabajadores hemos perdido el trabajo, la dignidad y los salarios? ¿Qué es lo que va mejor si se les ha quitado injustamente el techo a quienes con sacrificio habían comprado su vivienda apostando a una hipoteca? ¿Qué es lo que va mejor si nuestros hijos cansados de rodar por las calles se ven obligados a emigrar para poder encontrar un trabajo decente?...

Nada va bien y a menos que se haga borrón y cuenta nueva, es decir que se parta de cero, nada cambiara. Es triste, pero es la realidad. Está fallando el sistema político en general, la administración y la justicia que no está instaurada para castigar fehacientemente a quienes han cometido crímenes atroces y que hoy se pasean libremente por las calles junto a las personas decentes y a los familiares de las víctimas que han masacrado. ¿Cómo solucionan esto cuando el pueblo se para de punta ante tanta impunidad?, pues con censura, con mordazas, por la fuerza…

Vivimos en democracia, pero… ¿estamos verdaderamente satisfechos con este “tipo” de democracia?, o mejor dicho ¿estamos de acuerdo como se está conduciendo esta democracia? O simplemente nos encontramos frente a una democracia disfrazada, maquillada magistralmente para mantenernos a raya.

Cuando algo falla, hay que restaurarlo y si ya está obsoleto o de modeé pues cambiarlo por uno nuevo, por uno  que realmente valga la pena. Cuando un coche ya no sirve más a fuerza de ser remendado ¿no se envía al deshuesadero?, y se invierte en comprar uno nuevo. En este caso habría que hacer lo mismo, sin caer en la ilegalidad ni en la violencia. Vivimos en una sociedad civilizada e inteligente, pues creo que es hora de demostrarlo, aunque para ello sea menester cambiar a quienes hasta ahora han tenido el sartén por el mango, porque este sartén ya está muy quemado.

Lo que no podemos seguir permitiendo que continúen embaucándonos, pintándonos un cuadro impresionista cuando en realidad no es más que una mala falsificación.

Por suerte aún existe mucha solidaridad en este mundo, personas anónimas que comparten lo mucho o poco que poseen con aquellos más desfavorecidos. Es importante incrementar esta solidaridad, contagiarla, crear un verdadero y generalizado sentimiento fraternal que vaya ganando adeptos para acabar definitivamente con la avaricia, el afán de poder, la usurpación, el egoísmo y el arribismo que son los “canceres” que han envenenado nuestra sociedad y por esta fiebre muchos son capaces de lo inimaginable.

Las grandes fortunas han crecido en esta crisis gracias al empobrecimiento de la mayoría de la población mundial. Los más ricos, lo son mucho más aun, han escalado varios peldaños exprimiendo al sector trabajador, regresándolos a la esclavitud.

 De la crisis mundial se sale menguando los cientos de miles de cargos innecesarios que cobran cifras irreales sin producir absolutamente nada, de la crisis se sale imponiendo impuestos a quienes más se han beneficiado de esta enmarañada situación, que ellos mismos han gestado para su propio beneficio y para dominar mejor a las grandes masas, empobreciéndolas y despojándolas de sus derechos. En lugar de beneficiarlas con subvenciones, con privilegiadas medidas que aseguran más su perpetuidad en el tiempo y su dominio.

Para reactivar la economía hay que consumir y para consumir es imprescindible que la mayoría de la población este activa, que tenga trabajo, que gane un salario digno que le permita vivir decorosamente. Es tan simple como eso, si no hay circulante la maquinaria se detiene, no se produce, se genera desempleo y precariedad. No existe una mágica receta, todos la conocen pero no les interesa aplicarla porque mientras subsista esta situación éste privilegiado sector seguirá enriqueciéndose lícita o ilícitamente.

Se ha dilapidado el dinero publico entregándolo en manos de banqueros inescrupulosos  que han sido los herejes y verdugos de la sociedad y que se han beneficiado lucrando con quienes se han visto a obligados a “contribuir” con sus impuestos, a su recuperación. Una sociedad que ha “asumido involuntariamente” una deuda que no ha originado y que nadie le ha consultado si estaba de acuerdo o no en generarla.

No toda Europa está padeciendo como lo estamos haciendo nosotros, ni a toda Europa se le aplican medidas tan crudas y drásticas. Muchos de los países europeos gozan de salarios muy por encima de los nuestros, sus derechos no han sido flagelados como los nuestros y disfrutan de un estado de bienestar al que a nosotros nos está vedado. Poseen facilidades para acceder a la vivienda que nosotros no tenemos y no los arrojan a la calle como se hace aquí. La etnia política que los conduce es muy diferente, es más versátil, trabajadora y sus honorarios más acordes a su función, así como el número de integrantes de los diferentes organismos gubernamentales. ¿Es verdaderamente necesario tener tanto “personajes”, alcaldes, tenientes de alcaldes, ediles, senadores, diputados, secretarios, sub-secretarios, pro-secretarios, secretario del secretario, etc, etc.?. No sería mejor reducir el número de representantes y con ello ahorrar gastos, salarios, dietas, transporte, pluses, y una larga lista de etc. no sería más conveniente “ajustar” sus retribuciones a la realidad y también congelarlos como han hecho con nuestros sueldos… Seguramente argumentarán que los salarios no han sido congelados, y tienen razón, en realidad se han desvalorizado, han ido mermando dado que los ajustes anuales realmente constituyen una verdadera broma de mal gusto. Eso sí se ha sabido que muchos se han votado aumentos significativos en sus remuneraciones. Los pasivos también son damnificados en este tema, ellos también han visto cómo sus haberes se han ido “esfumando” con los rimbombantes aumentos que a veces no llega a los 10 euros… ¡Sin palabras! Y son ellos quienes nos están dando un magnífico ejemplo con sus movilizaciones, son los mismos que lucharon por unos derechos que heredamos, que nos han arrebatado y que no hemos sabido defender.

Es necesario que quienes se encarguen de dirigir una nación, o país, o estado posean “empatía”, que puedan cruzar a la acera de enfrente y convivir con las verdaderas necesidades de la mayoría de la población. Que sepan el auténtico valor de las cosas y las indiscutibles necesidades de las personas para que pueda gobernar coherentemente. Es necesario que se administre imparcialmente un sistema jurídico que defienda a la población de la delincuencia, de la iniquidad, de la corrupción, de la infamia de la violencia y que sea realmente justo en su jurisprudencia sancionando realmente a quienes lo merecen.

Entre todos es posible generar un cambio, es imprescindible hacerlo, apostando por un futuro promisorio para todos, en armonía, justicia y equidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Opinión
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