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El perfume de la inmundicia

09/02/2013 06:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La contratación pública, es el verdadero detonante de múltiples ilegalidades, y factor causante de los cada vez mas reiterados casos de corrupción

En este asco de país, cuando la mayoría del sector político rebosa empacho hablando de higiene institucional, no piense nadie que sus miembros lo hacen con el objeto de destapar transparencia a su gestión, todo lo contrario, lo maquinan con la expresa intención de enmascarar la impureza que ocultan tras los turbios procedimientos de la contratación pública.

Pues aún resultando duro de asumir, es manifiesto que tras la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, se oculta la verdadera lanzadera del bombardeo de corrupción que amenaza con asolar el país, toda cuenta, que cuando hablamos de corrupción en el sector público, no hemos de soslayar que aparte del enriquecimiento ilícito de los implicados, su afección, repercute negativamente en la inversión, el crecimiento económico y el desarrollo del país, siendo España una muestra evidente de tal afirmación.

A pesar de la   al arma social generada por la falta de escrúpulos de esta comitiva de corrompidos y que la proliferación de sus desenfrenos ha disparado la preocupación ciudadana hasta convertir la corrupción en el cuarto principal problema del país. Aún con ello, aquí nadie se da por referido, y cuando por su propia deriva, la situación debiera forzar un cambio en la conducta de los representantes públicos, estos, optan por mirar hacia a otro lado sin darse por aludidos mientras prosiguen el ritmo de lo impropio.

Aquí nadie se inmuta, por eso, con todo lo que está cayendo se mantiene invariable el grave descontrol en la contratación pública. Ese mal que afecta al conjunto de las administraciones, que en si mismo, es el verdadero detonante de las múltiples ilegalidades, y factor causante de los cada vez mas reiterados casos de corrupción.

Aspectos tales como el fraccionamiento de los contratos para facilitar la contratación directa, la utilización abusiva de la figura del concurso en lugar de la subasta, la falta de justificación en la elección de los procedimientos, el otorgamiento de falsas urgencias a los expedientes de obras, la carencia de criterios objetivos en la adjudicación de los concursos, la ausencia de publicidad y de libre concurrencia en infinidad de contratos, son entre otras las prácticas reiteradas que socavan la credibilidad del sistema y convierten la contratación pública en el mayor foco de corrupción.

Cuando se proyecta que la corrupción domina a los mecanismos del mercado, en ese momento, el político con su mala praxis otorga carta de naturaleza al corruptor

Siendo ello igualmente la causa de la proliferación de una interminable relación de encausados políticos de todo signo y condición, que diariamente toman cabecera de los titulares de prensa y cuya erradicación es harto difícil, por cuanto los mecanismos de ofensiva no funcionan apropiadamente al depender su movimiento de quienes paradójicamente ocupan los espacios donde se referencia la corrupción. Extremo que hace entendible que en la lucha contra la corrupción política se imponga la manida presunción de inocencia contra la obligada dimisión de aquellos cargos electos que por desviación de conducta resultaran formalmente imputados

Cuando los estamentos del país desde el marco institucional y a través de la opacidad, proyectan la extendida percepción que la corrupción domina a los mecanismos del mercado, en ese momento, el político con su mala praxis habrá otorgado carta de naturaleza al corruptor, pues los empresarios involucrados, a pesar del riesgo de afrontar un camino tortuoso, se desviarán de la disciplina legal implicándose en la arbitrariedad procedimental. Alternativa forzada por la subsistencia del funcionamiento empresarial y la evitación de no incurrir en el estancamiento que conduce a la extinción de la actividad. Método poco ortodoxo y totalmente censurable; pero que incuestionablemente, tiene como verdadero promotor a una clase política que ejerce de tahúr imponiendo participar en una partida donde se juega con cartas marcadas.

El retrato de la actualidad política no puede ser mas desolador, pero a pesar de ello y del empeño de los elementos causantes de la situación, hemos de afirmar que la corrupción no es inevitable. Se puede limitar, se debe controlar, se ha de erradicar; y esto ha de ser así, si estamos dispuestos a salvar la democracia como capital irrenunciable en atribución al hecho que nos otorga ser los dueños de nuestro destino.

Por ello no debemos conceder mas prórroga a quienes han agotado la confianza de los ciudadanos, a quienes han aprovechado la función política para satisfacer sus propias finalidades. Nosotros, la sociedad, tenemos la llave para impulsar el cambio necesario, y también la responsabilidad de exigir el desalojo de la actividad política de quien ha perdido toda confianza para el estricto control del dinero público y a quien ha extraviado el esencial código de conducta que requiere la dedicación a la cosa pública.

La ciudadanía de este país no debe estar expuesta al contagio forzado que supone tener que inhalar el nauseabundo perfume de la inmundicia política.


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Galdo Fonte (465 noticias)
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