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El Pernales

31/08/2010 17:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El treinta y uno de agosto

Será un día muy memorable

Tuvo lugar en la mancha

Un ruidoso desenlace.

Anónimo. Coplas de ciegos

Hoy día, 31 de agosto de 2010, se cumple el 103 aniversario de la muerte de "El Pernales", uno de los muchos bandoleros que existieron en España en el siglo XIX; pero, saco a colación a éste, en concreto, primero porque los "ciegos" iban por los pueblos de España cantando unas "coplas" sobre él, que aunque estaban idealizadas, sirvieron para que muchos españoles amenizaran sus duras tareas.

Así, dichas "coplas", una vez aprendidas, eran cantadas en los trillos, cuando en España se trillaba bajo el sol del verano; en mi caso, las aprendí al amor de la lumbre, donde mi abuelo me las cantaba, de niño, mientras yo estaba entre sus piernas.

Hay que tener en cuenta que no había televisión ni radio, y la vida en Castilla se hacía como se hizo durante muchos siglos: en la cocina, y al amor de la lumbre. En el silencio de las casas, en donde se fraguó toda una forma de ser.

Los salones para las tertulias "nacieron" en la burguesía de la Francia ilustrada del siglo XVIII, pero en España no se "necesitó" de salones para las tertulias, pues en las "cocinas" de las casas se hablaba y se aprendía del "silencio" y de los relatos, pasados de generación tras generación. También las "coplas" ejercieron gran impronta, que aunque fueran idealizadas no por ello dejaron de tener su influencia.

No es lo mismo el "origen" del bandidaje que fue motivado por las injusticias que se ejercieron sobre los, fundamentalmente, pobres de la sociedad y cuya "reacción" fue el nacimiento de este fenómeno: pensemos en las desamortizaciones cuyas consecuencias fueron que las "fincas" sirvieron para recreo de los ricos, y no para el sustento de los pobres; digo, que el "origen" es distinto del lugar a donde llegaban en forma de "coplas": no podía hablar de "injusticias" pues la vida, de suyo, era durísima la cual se consideraba ya una condena, un "valle de lágrimas".

Así, lo importante era el "mensaje" de dichas "coplas", y en este caso hablaba de situaciones idealizadas en las que El Pernales "robaba dinero a los ricos para dárselo a los pobres", y dicho mensaje sí tenía eco, pues sólo hace falta imaginarse cómo era "el auditorio".

Las condiciones "objetivas" en las cuales nació el bandidaje parece que han desaparecido; aunque el sentimiento de "justicia" hacia los más débiles sigue vigente hoy día, pues es un sentimiento humano que ojalá no desaparezca nunca.

Las condiciones "subjetivas" en las cuales se "escuchaban" las coplas también han desaparecido, pues el mundo de los "relatos" ha sido sustituido por la televisión y por internet.

Es verdad que España nunca tuvo "salones" donde debatir las ideas, y sólo algunos ilustrados (pienso en Jovellanos, por ejemplo) se hicieron eco de que de la "razón" podría surgir la solución de los problemas, y sin duda hubieran evitado el nacimiento de ese fenómeno del "bandolerismo".

Pero, abandonada la "lumbre" muchos españoles no encontraron "nada": se olvidaron los "relatos", los "cantares de ciego" y el silencio del hogar, y con ellos se olvidó la "triste suerte" de muchas personas pues ya nadie "escucha", a través de los relatos, que hay personas "que roban a los ricos para dárselo a los pobres"; sin duda, eso no fue el bandolerismo, sino la idealización que se cantaba en los pueblos por los rapsodas que llenaron de vida nuestros pueblos, antes de que el nacimiento de la "ciudad moderna" acabase con todos los relatos de nuestra cultura.

La recreación psicológica de las nuevas generaciones ya no nace del relato, ni del trasfondo que éste transmite: la idea de justicia y solidaridad son algo ajeno a la realidad pues nacen de la televisión o de los nuevos medios de comunicación: son algo teórico, en el sentido de algo que no nos afecta para nada, como no nos afecta el quinto postulado de Euclides.

Coplas como las de El Pernales ya no motivan ni en cuanto al personaje histórico que las hizo surgir, ni en cuanto al efecto social en quien las escuchaba; las injusticias que justificaron el bandolerismo ya no nos interesan, pues nuestra idea de justicia es "teórica", ni la vida social de quienes las escuchaban tampoco porque el mundo de nuestros jóvenes se reduce a la casa y el colegio: el ímprobo esfuerzo que hicieron nuestros mayores nos queda demasiado lejos y, por eso, no nos lo creemos.

La televisión ha reducido nuestra visión del mundo y lo que debería haber sido un medio técnico para ampliar nuestra visión de las cosas se ha reducido a la mediocridad y esa comienza a ser la recreación psicológica de nuestras nuevas generaciones.

Quiero que este recuerdo de la muerte de El Pernales nos acerque a nuestra historia real, y las coplas cantadas por los ciegos por los pueblos de España nos hagan descubrir esa España real que se nos ha trasmitido a través del relato, desconocida para muchos pero que sigue sufriendo, aunque ahora sin relatos y sin coplas de ciego.

Antonio Fidalgo Martín

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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