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El sistema parlamentario

27/10/2010 12:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se han iniciado en la sede del CDS una serie de charlas-coloquios sobre diferentes temas con el fin de ahondar, en primer lugar, sobre temas que nos afectan a todos, y de tomar conciencia, en segundo lugar, de cómo nos afectan a todos dichos temas. No podemos vivir lejos de dichos temas que nos afectan, del tipo que fueren, máxime teniendo en cuenta de que nuestro bienestar depende, en gran medida, de ello.

El primer tema que abordamos en estas charlas-coloquios fue el del "sistema parlamentario" actual, tal y como está concebido y si está obsoleto o no; en dicho sistema entra la cuestión de si son necesarias la dos cámaras o no, o basta con las Comunidades Autónomas para representar las regiones.

Existen dos presupuestos desde los cuales se puede criticar nuestro sistema parlamentario: desde el "bipartidismo", llamado también llamado "alternancia"; y desde la "representación".

Sólo hay que abrir los ojos a la realidad política para ver que todo nuestro sistema está anegado por los "grandes partidos" que gobiernan en España o en sus regiones; y en éstas, además, están los nacionalistas.

Parece que las instituciones han sucumbido al poder de los partidos, y sobre todo ha sucumbido el parlamento y los ayuntamientos, órganos por excelencia de la soberanía popular.

La sociedad española ha perdido el sentir originario consistente en representar la pluralidad social existente y sus intereses en diversos partidos políticos; con lo cual habría evitado de esta forma o bien el que existan "infinidad" de partidos políticos hasta llegar al "absurdo" de que cada votante fuera "un partido" con lo cual desembocaríamos en la "democracia directa" propia de los caudillos; o bien habría evitado, también, el que existan dos partidos que anegan la pluralidad social llegando a una especie de "falso pacto" según el cual primero "uno" y después "otro" se hacen cargo de la "sociedad" y de sus intereses; con esta segunda tendencia hemos llegado a que estos partidos sólo representen una "ideología" cada uno, y no la multitud de intereses sociales propios de una sociedad rica moralmente.

Nos hemos alejado de la "democracia directa", propia de las "dictaduras", pero hemos entrado en un sistema "bipartidista" que tampoco representa ni a los ciudadanos ni a sus intereses, sino sólo a unas ideologías, las cuales están al margen de la sociedad y de las personas.

Al final, dichos partidos están gobernados por "intereses partidistas", cargados de "dudosa ideología", con lo que llegamos a la misma conclusión que si estuviéramos en una "democracia directa", sólo que en vez de un "caudillo" tenemos a "dos partidos" cuyos intereses son los mimos, es decir, como si tuviéramos un solo partido, el cual está gobernado por auténticos plutócratas: o sea, que en vez de "un caudillo" tenemos varios "caudillos".

En este contexto, el parlamento ni sirve para nada, o si sirve para algo es "como órgano de representación de gobernados"; es decir, estamos como antes de la "Revolución Francesa", donde los "Estados Generales" no eran más que una institución para "contentar al pueblo", pero no tenía poder legislativo.

Es verdad que cuando surge el sistema parlamentario, y es el segundo presupuesto del problema, se identifica o pretende identificar con dos supuestos: con el "igualitarismo" y con el "liberalismo". Es decir, que el parlamento quedó reducido, con el igualitarismo, a un siervo de los presupuesto de izquierdas, y con el liberalismo a un siervo de los presupuestos de derechas; es decir, el parlamento quedó desvirtuado, y sigue estando infravalorado.

El parlamento dejó de representar a la sociedad y pasó a "representar" a unas ideologías. Ya no representa el "sentir" popular expresado en varios partidos políticos, los cuales lleguen a manifestar la "voluntad estatal". Una de las causas está en el propio sistema representativo que no es proporcional. Ya la propia "representación" arranca de una circunscripción territorial con lo que llegamos a una representación "desproporcionada" que favorece a unos territorios frente a otros, o favorece a unas regiones frente a otras.

Se ha unido la "ideología" con la "territorialidad" y el parlamento, ya de por sí desvirtuado con las ideologías, ha quedado totalmente ninguneado, el cual parece más a un "peaje" para pagar el "impuesto revolucionario" correspondiente que un lugar legislativo cuyas leyes sirvan para traer más justicia sobre todo de cara a los más débiles.

Será una labor ardua y difícil el reconducir el sistema parlamentario hacia su sentido originario que es el sistema proporcional; sí creemos que sea posible, entre otras razones porque vemos dónde nos ha llevado un "parlamento ideologizado" y sometido a la ideología de los grandes partidos y a la "territorialidad" de los nacionalismos.

Antonio Fidalgo

Secretario de cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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