Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que www.criterioliberal.com escriba una noticia?

El timo de la estampita

13/10/2010 14:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"- Y Manuel Salvador, ¿está aquí?

- ¿El Carlista? Sí, puede que esté. ¿le conoce usted?

- Sí, es un perfecto granuja.

-¡Bah! Eso es un común denominador en estos tiempos que no se puede tomar en cuenta. Un amigo mío de Madrid...., fue a la jefatura de policía, y al empleado le contó lo que le pasaba. «¿Y usted qué quiere saber?», le preguntó el empleado. «Quiero saber si este pariente mío es de verdad ladrón.» «No se ocupe usted de eso – le dijo el empleado – aquí todos lo somos.»

Pío Baroja. La venta de Mirambel. Crónica escandalos

Es famoso en España el "timo de la estampita" por dos aspecto: primero por el hecho en sí, es decir, que a una persona que tiene dinero unos timadores la engañan; y en segundo lugar porque se ha hecho ya "lugar común", y así cuando queremos decir que alguien "está cogiendo dinero de una forma no legal" le aplicamos el dicho de "el timo de la estampita".

Todos nos sonrojamos cuando leemos en la prensa algún hecho de esta naturaleza y decimos que "parece mentira que haya gente que aún se deje engañar de esa forma". Moralmente, mostramos indiferencia porque proyectamos sobre los "timados" una avaricia desmedida; y muchas veces oímos decir a otras personas que "¡les cae bien; que no hubieran sido tan avaros!".

Acto seguido, se reconoce que los timadores también son gente avara; pero en el inconsciente hay una especie de "justificación" de la situación, al margen de la moral o paralela a dicha moral, porque proyectamos una "avaricia" a los timados y una "astucia" a los timadores.

A nivel moral no tiene justificación; pero a nivel de psicología inconsciente "hacemos la vista gorda" pues hay una especie de identificación inconsciente con los timadores a los que consideramos "listos" ("¡más listos que el hambre!"; "¡hay que ser muy listos!", etc..), y a los que, por supuesto, quisiéramos emular.

El segundo aspecto nos revela que se ha hecho "lugar común", y lo utilizamos en nuestro lenguaje cotidiano como "muletilla" en cualquier conversación, pero sobre todo en el lenguaje político.

Se considera a la política, o mejor, a los políticos, como los verdaderos "timadores"; es decir, que el aspecto segundo, el del "lugar común", toma cuerpo en la política, pero en el sentido del primer aspecto, es decir, en la realidad. Así, los "timadores" son los políticos, y los "timados" somos todos los ciudadanos.

El agravante está en que no salimos de un banco con un fajo de billetes y nos engañan: no. Está en que, dichos políticos, "viven del cuento", de no hacer nada, de "tomar" el dinero de los impuestos y de créditos que les conceden los bancos "sólo" a ellos y dichos créditos, con intereses, los pagamos todos los ciudadanos.

Más sobre

Vemos que el "lugar común" se ha hecho universal y nos afecta a todos; es decir, que del "hecho" se ha pasado al "dicho", pero con las consecuencias del "hecho". Y así nace en el inconsciente de todos el "cómo podríamos cada uno de nosotros estar en el lugar del político correspondiente".

Si a nivel individual no lo consideramos moralmente reprobable, tampoco lo consideramos a nivel "político"; es verdad que no se "roba" a uno que tiene dinero, sino que se "coge" el dinero de todos los ciudadanos: pero esta situación es "menos reprobable", si cabe, pues a cada ciudadano nos "cogen unos pocos céntimos"; claro está que, sumados todos los céntimos, son muchos millones, que es lo que "toman los políticos".

Como eso "no es reprobable", por eso mismo quisiéramos estar todos "ahí", donde están los políticos; y si "ellos" viven sin trabajar, ¿por qué hemos de trabajar los demás?, ¿por qué hemos de pagar impuestos para que "ellos vivan bien"?

Como está extendida la idea de que "moralmente no es reprobable", no lo acabamos de condenar del todo; y aunque los políticos sean los peor valorados, sin embargo vemos la necesidad de "la política" y soñamos todos, a nivel inconsciente, el poder estar nosotros "ahí".

Claro está que en nuestro interior decimos que "no cogeríamos tanto dinero como los que están ahora", pues aún creemos en el séptimo mandamiento, aunque no lo aplicamos a esta situación; es decir, que el "no robarás" no entra en "el timo de la estampita". De hecho muchas veces hemos oído decir: "¡si el problema no es que no roben o dejen de robar; es cuestión de que no roben tanto!", dando por supuesto que el político "tiene que robar".

No sé si moralmente tenemos claro el mandamiento del "no robarás"; y si, teniéndolo claro, lo aplicamos a esta situación. Me da la sensación de que no, y por eso viene toda la confusión respecto a esta situación.

Considero que para aclarar la cuestión política, antes tenemos que aclarar moralmente qué es lo que queremos y cuál es el límite moral que queremos establecer; si no aceptamos el límite establecido por la tradición, que es el séptimo mandamiento, hemos de establecer otro, pero es fundamental establecer un límite y, por supuesto, que sea aceptado por todos.

Antonio Fidalgo

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

Sobre esta noticia

Autor:
www.criterioliberal.com (1605 noticias)
Visitas:
226
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Empresas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.