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El Toro de la Vega*

17/09/2014 07:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageCada mes de septiembre de los últimos años se forma en España una buena trifulca social y mediática en torno al asunto del toro alanceado de Tordesillas, el Toro de la Vega. A quienes no vivimos esa tradición, a quienes nos sentimos tan alejados de ello nos produce rechazo, seamos o no aficionados a la fiesta de los toros, aunque esto sea harina de otro costal. Algunos intrépidos detractores aprovechan que el Pisuerga pasa cerca de Tordesillas para arremeter contra el arte de Cúchares, pues creen que el sufrimiento del animal no debe ser objeto de ningún espectáculo. Podríamos eternizarnos en este debate de la crueldad, con argumentos válidos en ambas direcciones, pero me gustaría ceñirme a otra idea: hoy abundan aquellos que exigen la prohibición sin darse cuenta de que las competencias para ello son única y exclusivamente del municipio vallisoletano. Es la ley. En España queremos cambiar los usos y costumbres saltándonos a la torera las normas de convivencia que nos dimos en su día. Lo vemos en Cataluña. Nunca he sido muy legalista pero tampoco leguleyo. Lo que ocurre es que los españoles seguimos creyendo que la fuerza de la calle es suficiente para cambiar nuestra suerte. La ley es la garantía del orden y de la convivencia. Y la ley fue en su día en Cataluña el marco que emplearon los políticos de esta tierra para acabar con la fiesta de los toros, mal que nos pese. Entre otras cosas porque se les transfirieron las competencias para poder decidirlo. Un error monumental, por cierto. En fin, deben ser los habitantes de Tordesillas quienes el día de mañana crean conveniente acabar con su histórica costumbre. A mí no me gusta un espectáculo en el que el toro se cobra grandes desventajas ?a diferencia de las corridas, en donde el torero ofrece su vida-, pero, ya digo, no podemos acabar con la autonomía de los Ayuntamientos. El día que eso ocurra tal vez alguien podría exigir que los castellets catalanes, con los niños expuestos a grandes riesgos, desaparezcan para siempre. Supongo que sería el comienzo del quilombo, por si tuviéramos poco con lo que ya tenemos.

*Artículo de opinión de Alberto Gutiérrez Delgado, Director www.elperiodicodetudia.com


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Autor:
Perezalarcon (1947 noticias)
Fuente:
perezalarcon.blogspot.com
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