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Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931

25/07/2011 16:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los gobiernos de Dámaso Berenguer, denominado la "dictablanda", y de Juan Bautista Aznar-Cabañas no harán otra cosa que alargar la decadencia. Tras las elecciones municipales de 1931, donde los partidos republicanos triunfan en las zonas urbanas

Tras el fracaso de la etapa dictatorial, el rey Alfonso XIII decidió la vuelta a la monarquía parlamentaria y al régimen constitucional anterior. Se convocaron elecciones municipales, en lugar de generales, para el 12 de abril de 1931. Lo que estaba en juego era la elección de unos ochenta mil concejales en todos los ayuntamientos de España; luego los concejales elegirían a los alcaldes.

El lunes 23 de marzo quedaron restablecidas las garantías constitucionales; se suprimió la censura y se reconoció la plena libertad de reunión y asociación. El domingo 5 de abril tuvo lugar con normalidad la presentación de candidaturas de los 81.099 concejales en los 8.943 distritos.

Las elecciones suponían a la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos, y una victoria en las zonas rurales. La corriente antimonárquica había triunfado en 41 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos, y en Barcelona los cuadruplicaban.

Si las elecciones se habían convocado como una prueba para sopesar el apoyo a la monarquía y las posibilidades de modificar la ley electoral antes de la convocatoria de elecciones generales, los partidarios de la república consideraron tales resultados como un plebiscito a favor de su instauración inmediata.

14 de abril de 1931, nace la Segunda República

El almirante Aznar presentó su dimisión. Los ministros Bugallal y La Cierva apostaron por hacer uso del ejército para mantener la legalidad. Al ser preguntado si había motivos para una crisis, Aznar contestó: "¿Crisis? ¿Qué crisis? ya verá usted como mañana no hay crisis" Así lo entendieron el conde de Romanones y el propio Rey, al constatar su falta de apoyo popular en las ciudades. Aquél inició contactos con Niceto Alcalá-Zamora para obtener seguridades sobre la vida del monarca. Pero el que iba a designarse Jefe del Estado y Presidente del Gobierno provisional sólo unas horas más tarde, había obtenido el apoyo de Sanjurjo, y con él el de la Guardia Civil y el Ejército; se eximió de poder garantizar nada, exigiendo en cambio el inmediato abandono del país del que había entregado el Gobierno a sucesivos dictadores. Tal exigencia fue repetida por el Comité Revolucionario, que se iba a convertir en Gobierno provisional, en un manifiesto publicado en los distintos diarios. El monarca marchó hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931. El día 16 de abril se hizo público el siguiente manifiesto, redactado por el duque de Maura, hermano del líder republicano Miguel Maura, y que el día 17 sólo publicó el diario ABC, en portada:

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.

Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa.

Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.

¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano?

También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles.

Alfonso XIII abandonó el país sin abdicar formalmente y se trasladó a París, fijando posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdicó en favor de su tercer hijo, Juan. Falleció el 28 de febrero del mismo año.

Tras la proclamación de la Segunda República, varios altos cargos, algunos en rebeldía, fueron condenados a penas de destierro e inhabilitación en el acto celebrado en el Senado, ante los veintiún diputados de la Comisión de Responsabilidades, constituidos en Tribunal, presidido por el diputado José Franchy y Roca.

Entretanto, la primera ciudad en la que se izó la bandera tricolor fue Éibar (el día 13), pero el día siguiente la imitaron las principales capitales españolas, incluyendo Barcelona y Madrid, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron mayorías muy holgadas. El 14 de abril, por tanto, se proclamó la Segunda República Española.

El escritor eibarrés Toribio Echeverría redacta, en su libro “Viaje por el país de los recuerdos” (ISBN 84-7173-54-1) la proclamación de la Segunda República en Éibar de esta forma:

...y antes de las seis de la mañana habíase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la República, y los concejales electos del domingo, por su parte, habiéndose presentado en la Casa Consistorial con la intención de hacer valer su investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesión solemne, acordando por unanimidad proclamar la República. Acto seguido fue izada la bandera tricolor en el balcón central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta desde él al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los españoles estábamos viviendo en República.

¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano?

Esta frase fue pronunciada por el dimisionario presidente del último gobierno de Alfonso XIII, almirante Juan Bautista Aznar cuando fue inquirido por el motivo de la crisis que un día antes había negado.

Nada más formarse el Gobierno Provisional tuvo su primer desencuentro en la reaparición del catalanismo político, que debía su fuerza a una combinación de la expansión económica catalana y su renacimiento literario. Desde el balcón de la Generalidad de Cataluña su líder, Francesc Macià, proclamó la República Catalana en una «Confederación con las demás Repúblicas de España». Varios ministros viajaron rápidamente de Madrid a Barcelona para persuadir a Macià de que abandonara su idea y se mostrara favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que accedió.


Sobre esta noticia

Autor:
Jaime Bel Ventura (52 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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