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EMT = Transporte de ganado

06/07/2009 21:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cada día miles de usuarios se aventuran a viajar en transporte público, a pesar de los peligros que ello puede comportar..

Y las autoridades siempre dicen que se ha de fomentar el uso del transporte público. Porque es ecológico. Porque es una solución que ayuda a ahorrar cada mes un buen dinerito en la maltrecha economía doméstica. Porque es más sano que coger el coche en la puerta de casa y dejarlo en la de la oficina, sin haber andado apenas unos pasos entre una y otra. En una próxima ocasión me referiré a las escaleras del Metro, pero dejadme hoy dedicarle mis palabras a los autobuses de la EMT. Ésos que nos ayudan a despertarnos cada mañana y a no dormirnos cuando regresamos cansados de la dura jornada laborar diaria.

Siempre que me subo en un autobús me siento como una oveja. O mejor dicho, como una enorme vaca que es conducida irremediablemente al matadero. Apretujada entre otras tantas vacas adormiladas. Porque por las mañanas los autobuses van llenos a reventar. Llegan tarde y, además eso, van hasta los topes. Y las vacas no dicen ni mú. Entran en fila india, pasando por el control de calidad vacuno. Y el conductor, el autobusero, como dicen algunos, como sea un kamikaze, lo llevas claro. En cada menor oportunidad, hace que se te atragante lo que estás rumiando en ese momento. ¡Frenazo! "¿Qué pasó?", parecen decirse con la mirada algunas vaquitas asustadas. Nada. Un semáforo. Se puso en rojo. ¡Mecachis! Casi me trago el pelo de alguien.

Pero cuando parece que todo empieza a ir más tranquilo, que cada cual va rumiando sus ideas... ¡Fiuuuuu! ¡A toda leche! Es que el kamikaze se siente Fernando Alonso, y parece haber olvidado que transporta a unas vaquitas temerosas, todas apretujaditas. Y yo me he clavado la maldita barra en la espalda. Y echo pestes contra el fitipaldi ése. En mi mente, claro, que soy una vaca y no tengo aún voluntad propia.

En la siguiente curva, el muy bestia frena en seco. Sin ir reduciendo la marcha. Porque él lo vale. Porque es más chulo que un ocho. Y menos mal que yo iba abrazada a la barra, que ya me veía como la pobre vaquita que está a mi lado, que casi se estampa contra la mampara de cristal.

Y así todos los días. Y no decimos nada. Y tengo una idea al respecto. Podría ponerse un jurado, tipo Operación Triunfo, con su Risto Mejide y todo, y valorar a los conductores tras cada viaje realizado. Y los pasajeros podrían dejar sus votaciones en alguna urna, antes de apearse del autobús. Y aquel conductor que se creyera estar transportando ganado en vez de personas (que tampoco hay que hacer eso con las pobres vacas, ya que es cruel e inhumano y las estresa), ése, que fuera expulsado del autobús sin contemplaciones.

Que somos unas pobres vaquitas, pero con dignidad. Y queremos hacer el viaje rumiando lo más tranquilamente posible. Que somos de mala digestión. ¡Un poco de compasión, por favor!


Sobre esta noticia

Autor:
Mary Carmen Frías (11 noticias)
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1387
Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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