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“No entiendo de qué sirve que los jóvenes se rompan la muñeca escribiendo apuntes”

15/06/2009 18:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Juan Carlos Rodríguez Ibarra fue uno de los últimos barones del PSOE. Veinticuatro años como presidente de Extremadura y las consecuencias de hablar siempre claro le acabaron desgastando. Por eso decidió dejar la política y desde 2007 se encuentra de nuevo tras la mesa del profesor, esta vez en la U

Juan Carlos Rodríguez Ibarra en una conferencia ante estudiantes de la Universidad Carlos III de MadridPregunta: Análisis del discurso periodístico español e Introducción a la lingüística… ¿mejor impartir estas asignaturas que vivir en la política?

Respuesta: Pues sí, ahora estoy muy bien, más tranquilo.

P: Ahora como profesor usted está viviendo día a día la evolución del Plan Bolonia y, además, está a favor de su implantación. ¿Cómo intentaría convencer rápidamente de sus ventajas a todo el sector de estudiantes que está en contra de él?

R: Yo creo que Bolonia es la gran oportunidad si sabemos entender su discurso. Desde mi punto de vista, independientemente de las facetas particulares de cada caso, Bolonia pretende dos cosas: una, crear gente con idiomas y dos, crear líderes. Además, la educación necesita un cambio radical en esta nueva sociedad digital y este nuevo plan de estudios puede ser la solución.

P: ¿Crear líderes? ¿Cómo?

R: Mediante un sistema educativo en el que los alumnos no están motivados, desde luego que no. En la actualidad nos encontramos gente en la universidad que acude no por vocación, no por su actitud, sino por la salida profesional. Y es bastante sorprendente que hace tres meses se publicara un estudio de todas las universidades españolas donde las facultades de medicina de todas ellas reciben a los alumnos con los mejores expedientes. Y a mí me cuesta creer que, de repente, los mejores expedientes hayan adquirido la vocación de médico, porque en mis tiempos de muchacho los mejores expedientes habían adquirido la vocación de ingeniero o de arquitecto, y estoy seguro de que si mañana los que van a entrar a la universidad escucharan el discurso “sobran médicos en España” los mejores expedientes dejarían de tener la vocación de médicos.

P: Entonces, ¿qué solución propone?

R: Conseguir que los alumnos no estén en una carrera por las salidas profesionales o porque no fueron capaces de estar en otro sitio. Necesitamos pasión en las aulas.

P: ¿Pasión?

R: Sí, dígame usted qué pasión le va a poner alguien que quería ser veterinario, pero que, como no le llegó la nota, está haciendo asistente social. ¿Qué pasión le va a poner a asistente social? Como no llega la nota se escoge la segunda o tercera opción. Y claro, esto no va a funcionar, no van a salir líderes, gente con capacidad de innovar algo y, sobre todo, no va a salir gente capaz de imaginar qué es lo que está pasando en la sociedad.

P: Eso podría solucionar la cuestión en la Universidad, pero, ¿qué hay de la educación primaria o secundaria?

R: Dígame usted de qué sirve que la gente se rompa la muñeca escribiendo apuntes. Yo esto no lo entiendo en los alumnos de hoy en día, porque hoy no hace falta darle apuntes a la gente. Para eso esta Google. No quiero ni imaginarme qué pasaría si un alumno se levantara en medio de clase y le dijera al profesor “¿te crees que sabes más que yo?” si lo que él está explicando está repetido por dos millones de veces en Google.

P: ¿Está dejando caer que los profesores no tienen cabida en la futura educación?

R: No, para nada. Estoy diciendo que, ante este panorama, la autoridad de los profesores se viene abajo. Y si un alumno pasa seis horas al día delante de una pizarra dejándose las muñecas para tomar apuntes… ¿qué motivación va a tener? (pausa) Ninguna.

P: Supongo que, además, una educación atrasada tecnológicamente como la española tampoco ayuda ¿no?

R: Hombre, tenga en cuenta que los jóvenes de hoy en día son catorce horas al día digitales y cuando entran en clase les dicen “aquí eres analógico”. Pero tampoco se confunda usted; Internet no lo es todo. Internet tiene mucha información, pero no conocimiento. Y para eso deberían estar los profesores, para aportarles conocimiento a los alumnos.

P: Y dictar la filosofía de Kant dos horas seguidas no debe aportar mucho…

R: Efectivamente. Los profesores deberían hacer ver a los alumnos qué utilidad tiene esa información y así cada joven encontraría su motivación. Pero no, preferimos maldecir al cacharro en vez de ver lo [bueno] que puede conllevar.

P: Tal vez el error entonces sea “demonizar” a la tecnología y no aprovechar sus oportunidades.

R: No le quepa ninguna duda. Es que todavía se sigue evaluando la mente de los alumnos y su capacidad de almacenar datos, pero, ¡leche!, si todo eso ya lo dice Google ¿para qué se lo preguntamos? ¿Por qué privamos a los alumnos de este instrumento? Antes yo podía venir con la enciclopedia Espasa Calpe a clase, pero es que ahora todo lo que queramos saber nos lo dice Google. Yo creo que hay que ser capaces de entender que todo cambia en la vida, pero la educación sigue aislada y está claro que no puede seguir así.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra y César Muela

P: Esto puede suceder porque gran parte del profesorado no aprovecha las nuevas tecnologías con la excusa de pertenecer a otra generación. Usted, sin embargo, como ha dicho en la conferencia, sí lo hace. ¿Cómo fue su proceso de adaptación a la sociedad digital?

R: Pues la verdad es que no fue un acto de reflexión. (Pausa)

P: ¿De inercia quizás?

R: De inercia al principio. Y después yo creo que ya fui capaz de entender lo que lo digital suponía para una región como la mía, que había perdido todas las revoluciones.

P: Y esta ya no se podía escapar.

R: Claro, yo creía que era la verdadera oportunidad de cogerla. Y sigo pensando que esta es nuestra gran oportunidad porque las distancias con Internet ya no existen.

P: ¿Cómo se sintió usted al involucrarse tanto con lo digital?

Tengo claro que los periódicos de papel van a desaparecer

R: Yo creo que fui algo visionario en el año 96 cuando hice un discurso que ni mis propios compañeros entendieron, así que imagínese usted. En ese sentido fue un éxito mío, pero un fracaso porque no sirvió de nada.

P: ¿Por qué? Los últimos informes muestran a una Extremadura que apuesta por las nuevas tecnologías.

R: Sí, sí, de hecho hemos puesto ordenadores en las aulas en cada pupitre, pero el problema es que la gente sigue ensimismada con el aparato; se preguntan para qué sirve el aparato. Pero la pregunta no es esa, sino que hay que ver las posibilidades que ofrece o una pizarra enfrente o una pantalla que te abre el mundo.

P: Hemos hablado antes de los profesores de otra generación, pero no son los únicos que forman parte de la brecha digital. ¿Por qué las personas que no han nacido en la era digital ven el fenómeno desde la distancia y con cierto temor? ¿Cómo se podría incentivar el uso de Internet a estas personas?

R: Lo ven con cierto temor, pero yo creo que es por la comunicación y por el discurso. El liderazgo y la capacidad de transformar las cosas reside en la palabra, y todo se consigue con la conversación, todo (pausa). Entonces hay que ser capaz de explicar a esas personas con cierta claridad cuáles son las ventajas de esta nueva sociedad. Y yo creo que esto no se está explicando.

P: Quizá sean demasiados cambios en poco tiempo.

R: Sí, mire, es que esto es como hace muchos años. ¿Cómo le explicaba usted a un tío del Siglo XIX que con la posesión de la tierra ya no iba a ser el dueño de la economía? Costó trabajo pero al final se consiguió. Pero, ¿cuál es la diferencia entre aquel tiempo y este? (pausa) Que la Revolución Industrial se produjo cien años después de la Revolución Agrícola.

P: Y ahora los cambios son continuos.

R: Efectivamente. Pero si esto no se ve, sucederá como lo que he comentado antes [en la conferencia] sobre el cáncer; no podemos aplicar en la actualidad el mismo tratamiento que aplicaríamos hace 25 años, porque entonces sería ineficaz. Se necesitan líderes que sean capaces de cambiar esto. Nadal es un líder porque, ¡leche!, el tío ha hecho lo que le gusta y mira, ahora destaca.

P: Uno de esos líderes puede ser el creador de Tuenti o de Facebook en vista de su gran éxito. ¿Qué opina de las redes sociales?

R: (pausa). Es un fenómeno nuevo que tiene muchísimas ventajas. Si usted ahora mismo decide formar un gabinete internacional de abogados no lo podrá hacer. No tendrá el suficiente presupuesto para poner una filial en Nueva York, otra en Madrid, otra en Londres, otra en Tokio porque no tendrá dinero; pero a través de las redes sociales puede buscar abogados expertos en derecho patrimonial y además que tengan 30 años, los ojos azules y que sepan hablar chino. De esa forma se crean redes de expertos que no se deben nada y que sólo hacen negocio juntos.

P: Hablando de profesiones, muchas son las voces que defienden que el periodismo se está pervirtiendo en Internet por aquello de querer aparecer en las primeras posiciones de Google. ¿Qué opina al respecto?

R: Que hagan esas voces un periódico mejor. Que lo intenten por lo menos. Pero claro, ahí está el riesgo. Es que Internet es el medio de la libertad total. La gente se mueve por él de forma anónima y eso es tremendo, pero ese es otro tema (risas).

P: Con la sombra de lo digital acechando, ¿cree que la prensa escrita desaparecerá?

R: Yo lo tengo seguro. Es como la televisión en blanco y negro. El otro día salió en Gran Bretaña una máquina, no sé si la habrá visto, que te saca los libros en 5 minutos; 100 folios por minuto y te lo encuaderna al momento. Pinchas y sale el libro entero. Entonces, en el futuro yo creo que tendremos en casa una especie de impresora con la que podremos hacernos nuestros propios periódicos, pero no como quiere el periodista sino como queramos nosotros.

P: ¿Y qué papel tendrá el periodista en ese panorama?

R: Pues tendrá que adaptarse, conseguir otra manera de informar, algo que atraiga la atención. Al fin y al cabo lo que tendrá que hacer el periodista es que, de entre 600 mil millones de páginas de Internet, la suya salga la primera. Yo pagaría porque leyeran algo mío. Fíjese que con la televisión también se dijo que la radio desaparecería y al final se adaptó.

P: Y lo mismo sucedió con la prensa escrita cuando apareció la radio.

Claro, lo que pasa es que en la actualidad el periodista ya no será el único que tenga voz. Ahora los ciudadanos quieren ser parte de esa información. Ya los propios jóvenes tienen un cerebro que percibe la realidad de forma distinta. Ahora no basta con la opinión de un periodista, sino que existe la oportunidad de consultar la de cien más. Y esto ya no se puede hacer en la vida analógica.

P: Desde luego los tiempos cambian y hace falta darse cuenta de cosas como las que usted ha citado. Muchas gracias por cederme estos minutos.

R: Nada, nada. Usted dígale a la gente que no se quede en el cacharro. Hay que mirar más allá de eso. (Me tiende la mano, sonríe y se marcha).


Sobre esta noticia

Autor:
C.muela (4 noticias)
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Tipo:
Entrevista
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