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Envidia sana

17/08/2009 11:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy en día resulta raro ver una bandera de España a las puertas de una casa. Solo se coloca en los balcones con motivo de alguna fiesta, y hasta eso puede ser el origen de ciertos comentarios

Hoy he visto uno de esos raros programas que dejan buen sabor de boca. El argumento es simple. Un grupo de gente, constructores incluidos, se alían para construir una casa, en una semana, a gente que lo necesita. En principio no parece demasiado atractivo, pero el programa crece si los protagonistas son interesantes. Ya de por sí, es raro ver a una comunidad volcada con el proyecto, pero esta lo hacía. Toda una semana ayudando a levantar la casa. En esta ocasión el protagonista era un marine, padre de cuatro chiquillos, que había perdido una pierna en Irak. Abandonado por su mujer, malvivían en una casa nada apropiada para un hombre en silla de ruedas. Desde que comenzó el programa, no dejaron de verse banderas norteamericanas. Todos los implicados, amaban su bandera. Ahora es cuando ciertos personajillos comienzan a sonreír comentando lo bobos que son esos tipos. Por estas tierras no es muy común que se vea la bandera de nuestro país y quienes la llevamos orgullosos, tenemos que sufrir los nada inteligentes comentarios de quienes la injurian a diario.

Todos los que aparecen en el programa se sienten orgullosos de su bandera, de lo que representa y de lo que los marines han hecho por su nación. En los patios ondean banderas norteamericanas y ninguno permite comentario despectivo alguno a cerca de ella. Suelen ser gente sencilla, muy pegada a la tierra, muy unida a su historia. Ellos no entienden que nadie se meta con sus ideas, con sus sentimientos. Demócratas o Republicanos, todos se unen ante su bandera. Y yo he sentido envidia. He sentido envidia porque aquí se criminaliza a quienes la honran, a quienes la llevan y a quienes la defienden con sus vidas. Mientras que los norteamericanos reciben con honores a quienes vuelven de la guerra, en público festejo, en España se hace por la puerta de atrás, utilizando los funerales como arma política, siempre que interese. No hace mucho leía un artículo de Ismael Medina en el que se explicaba el “desmoche” de las fuerzas armadas que iniciara Gutiérrez Mellado. Ocurre aquí como en la historia de la rana. Si ponemos una rana en agua hirviendo, saldrá disparada huyendo de la quema. Si por el contrario metemos la rana en un cazo lleno de agua tibia y la vamos calentando poco a poco, la rana se quedara en el agua hasta morir abrasada. A los españoles nos han metido en una olla de agua tibia y dentro de un tiempo, moriremos escaldados sin apenas resistencia.

He sentido envidia porque aquí se criminaliza a quienes la honran, a quienes la llevan y a quienes la defienden con sus vidas

En el mencionado programa, cuando la familia vuelve a descubrir su nueva casa y los marines formaban para izar la bandera de las barras y estrella y la de su unidad, todos los presentes portaban su propia bandera y todos lloraban en el momento en el que subía hasta coronar el mástil. Aquellos que hablaban lo hacían con respeto. Respeto hacia su pabellón y respeto hacia quienes lo defienden a lo largo de todo el mundo. Claro que aquí la idea es muy otra. Lo que nos quieren vender es la estupidez de una nación que se emociona ante un pedazo de tela. Tanto lo ridiculizan, que presumen de no haberse levantado a su paso. Pero solo ante quien interesa, claro.

Los norteamericanos sienten orgullo de serlo. Lo proclama y no tiene rubor a mostrar en público su amor a la enseña que les ampara. A algunos de los que ayudaron a construir la casa, antiguos marines, hombres duros, se les veían emocionados ante tanta bandera, orgullosos de ser de donde son. ¿Cuántos podemos encontrar en España?. Viajando por nuestra geografía he tenido que soportar ciertos comentarios, pretendidamente irónicos, de quienes se sentían ofendidos por vernos con la rojigualda en los chalecos. Pero llevo muchos años siendo como soy y ya no creo que cambie. Me gusta mi bandera, y como los norteamericanos, yo lo demuestro. Me gusta lo que significa y respeto a quienes la defienden. Como dice un amigo mío; ”Nulla dies sine honos”

Por estas tierras no es muy común que se vea la bandera de nuestro país y quienes la llevamos orgullosos, tenemos que sufrir los nada inteligentes comentarios de quienes la injurian a diario


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Autor:
El Gnomo (4 noticias)
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