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Epístola de un pueblo oprimido al sistema que lo oprime

19/06/2012 17:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lo que realmente me desata en cólera, me quita el sueño y gesta en mi interior un profundo odio, a la vez que me apena por producirme una cuasi total falta de confianza en el sistema, es que me estafen como a un idiota

Muy desestimados Señores Bancos.

Me dirijo a ustedes con la intención de hacerles entender, que sin más dilación, les admiro. Admiro su capacidad de enajenación de cualquier ápice de sentimiento y humanidad para ejercer su algo más necesario que detestable negocio.

Pero no es el hecho de que, en la economía de cualquier estado, polis o simplemente sociedad organizada y civilizada donde sus habitantes conviven en un frágil equilibrio basado en ciertos derechos y deberes que, en el hipotético caso de su perfecto cumplimiento conllevaría a la dicha de tales ciudadanos, sea necesaria la existencia de agentes que tengan por deber el poder, y por tanto RESPONSABILIDAD de gestionar, distribuir y velar por los ahorros de la ciudadanía, dando así lugar a un flujo de capitales tirado y aflojado por la oferta y demanda de los mismos para el propio desarrollo económico cuya rueda motriz es el emprendimiento y esfuerzo de los más valientes, no, no es este hecho el que me crispa. Tampoco es el hecho de que, dadas las circunstancias de su situación de nexo entre los que tienen ideas pero no dinero con el que llevarlas a cabo y los que tienen dinero pero ni idea de a qué cabo llevarlo, completen esta relación de mutua necesidad y recojan lo uno de los segundos y lo entreguen a los primeros, no sin antes gravar dicha transacción con sus no modestas comisiones ni HUMILDES intereses, no, este hecho tampoco me produce ardor, por cierto, ya que al fin y al cabo todas las partes de dicho negocio conocen las condiciones y las aceptan, con más o menos, y más menos que más, en los mayores casos, libertad.Lo que realmente me desata en cólera, me quita el sueño y gesta en mi interior un profundo odio, a la vez que me apena por producirme una cuasi total falta de confianza en el sistema, es que me estafen como a un idiota.

No voy a ser yo quien dañe el honor de aquellas colosales aves de rapiña que surcan los cielos observando a todo aquel que se halla bajo su sombra, esperando cualquier oportunidad para lanzarse al degüello de una criatura moribunda para masticar sus entrañas y quebrantar sus huesos mientras esta lucha por mantener un último suspiro oprimido por la potente garra que la estrangula, no, no mancillare la nobleza de estos engendros de la creación comparándolas con ustedes, principalmente por el infinito abismo que diferencia la motivación que sienten dichos animales para acometer semejantes acciones, que no es otra sino la necesidad de alimento, con la suya para acometer semejantes acciones que no es otra que la más pura e inexplicable codicia.

Ahora bien, tras un profundo análisis y reflexión, ¿Qué sensación alberga mi corazón cuando vuelvo la vista, observo y entiendo los hechos que otrora cometieron y que nos han llevado a la más profunda y angosta de las ruinas? ¿Qué se supone que debo pensar de ustedes cuando, han utilizado mis ahorros, mi futuro, mi vida y los han otorgado a merced de los lobos de la economía, cayendo irremediablemente en un espiral del riesgo presas de la avaricia? ¿Cómo debo actuar cuando soy yo, aquel con el que han jugado como si de un títere se tratase y ha sido saqueado por una horda de indeseables, el que, por si fuese poco lo mencionado, debe pagar sus errores? No señores, permítanme, y aunque no lo hagan lo diré de todos modos, esto no funciona así, y solo cabe imaginar dos finales a este cuento, el primero y mas deseable, es que acepten su maquiavélica trama y paguen los desperfectos provocados, cayendo en la quiebra si la situación lo requiere, o la segunda, e infinitamente menos preferida, que sería simplemente el caos, la recesión y la sumida en la más cruda de las miserias a la ciudadanía, perdiéndose así en lontananza los sueños de progreso y estado de bienestar que durante tanto tiempo y tan eficientemente nos ha “colocado”.

Por último dado que nuestros débiles gobiernos solo actúan cuando es contra mí la acción que les ocupa, y se comportan como payasos y marionetas del dinero cuando es un ente poderoso el que comete la infracción, no cabe la idea de confiar en ellos, de manera que he me aquí con la conclusión de que este problema solo podrá ser resuelto atendiendo a la razón y a la lógica en la que se establece la civilización la cual ustedes han violado como si de una adolescente entre bandidos se tratase, que podría resumirse en dos citas, que agradecería que recordasen, y tomasen en consideración, que son “el que la hace la paga” y “no muerdas la mano que te da de comer”. Sin más me despido.

Desatentamente y nunca suyo

EL PUEBLO


Sobre esta noticia

Autor:
Royaltynho (3 noticias)
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