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Los errores de la República y los errores del juez Garzón

15/04/2010 18:50 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo. Robert Green Ingersoll (1833-1899) Politico y orador norteamericano

Lejos está mi intención de ofender y usar este medio de comunicación para insultar o desprestigiar a mis semejantes y a las instituciones democráticas de España.

Gracias a GLOBEDIA por este espacio y espero acepten mis disculpas.

< < La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde.> >

José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español

Los errores de la republica y los errores de Garzón.

Quiero contarles a ustedes una historia que por desgracia no es un cuento o un relato ficticio y figurado. La única defensa que propongo hacia éste que descubre esta historia es decirles que ha ofendido a sus hermanos y está arrepentido. La peor de las cegueras llegó en una tarde convirtiendo al hombre en animal irracional, el cual herido, atacó a sus semejantes, jactándose de victimas y fosas, caídos y sentenciados. Ridiculizando a los inocentes, agrupando a los reprimidos, perseguidos y ajusticiados con los exaltados de los dos bandos y los opresores vencedores. ¡Lo siento!

Resulta que el hombre tierno, al verse atacado por los díscolos funambulitas modernos que con sus aquelarres al macho cabrio llamado < < derechos y memoria> > encienden teas que dañan sus ojos, el hombre se convierte en leopardo que con garra hispana ataca rasgando el aire con su defensa. Un cazador con los ojos de felino dañino al que los hombres buenos no pueden entrever sus buenas intenciones… ni entender sus palabras. Sus vecinos no han entendiendo que él percibe los colores con distintos matices de pigmentación, por lo tanto, para él todas las banderas son verdes, y éstas siempre huelen a batalla y siempre por desgracia, llevan gotas de sangre derramada por los inocentes. Con ellas los hombres en nombre del Estado, Patria o Nación —el error común de los pueblos— se diferencia de sus hermanos, llaman en arrebato a la batalla y… envuelven los cuerpos y los féretros de las victimas y los héroes. Para mí no existen banderas, patrias o vencedores, sólo veo madres que lloran a sus hijos e historia escrita que es la experiencia dolorosa de la humanidad.

Hace muchos años el error común llamado fratricidio irrumpió en un pueblo mediterráneo, donde liberales y conservadores midieron sus fuerzas en una confrontación llamada < < Guerra Civil> > Cada bando, cada grupo se convirtieron en animales cargados de odio, rencor, villanía y sufrimiento. La mayor y más lamentable reacción contra la acción fue esta guerra de tres años. Después de la guerra, España se dividió en dos cuerpos. El cuerpo fuerte y ganador que rezaba a sus héroes y mártires, incapaz de perdonar a los que perseguía e incapaz de reconciliarse con los derrotados. En el exilio y en el silencio obligado, el cuerpo de los derrotados se llenó de llagas y heridas, fue perseguido, callado, oprimido y expulsado de la vecindad española. Durante cuarenta años las heridas quedaron en la memoria de los hijos de la República y en estos cuarenta años, nuevos hijos de los vencedores nacieron, sin conocer las palabras y los olores de los derrotados. En 1975 el líder de los vencedores se marchó igual que el resto de los mortales y aquellos que lloraron su marcha < < los nostálgicos> > , acostumbrados al peso de su sable colgado en su cintura, junto a aquellos que no querían más sables, decidieron que un cambio debía de hermanar a liberales y conservadores, ganadores y vencidos, perseguidores y perseguidos. Una nueva etapa histórica se inició llamando a esta época < < transición española> > . El pueblo español decidió que querían libertad y democracia, refrendaron una Constitución que debía ser para todos y donde todos los españoles pertenecían e interactuaban con sus decisiones. Los nostálgicos, < < franquistas con banderas de águila y republicanos con banderas tricolor> > , vencedores y vencidos, aceptaron la convivencia pacifica, la legalización de todos los partidos políticos y < < La Ley de Amnistía Política> > , en la cual, los asesinatos, las venganzas, las persecuciones, los crímenes y las ejecuciones en fosas comunes, realizados por parte de los dos bandos de la Guerra Civil, eran perdonadas para un mejor entendimiento y dialogo, y estas locuras de hombres en el nombre de una patria, bandera, religión y pensamiento —un error común—, quedaban espiradas sus culpas, junto a las culpas de una lacra social llamada < < terrorismo de ETA> > .

Treinta y dos años después, un gobierno desleal, feo, sucio, incapaz y débil; un gobierno sectario y revanchita, azuzando a sus militantes, enarbolando banderas nostálgicas manchadas con la sangre de inocentes, están removiendo con sus insultos en las brasas del odio y la xenofobia, los mismos errores pasados que rompieron la convivencia española. Para realizar este atropello que cubra sus faltas democráticas y gubernamentales, están insultando a todos aquellos que ajenos, ignorantes y contrarios a forma de pensar, se niegan a que una bandera republicana y tirana se alce en España. Y saltando por encima del pacto refrendado por todos los españoles, quieren que sus victimas sean realzadas como mártires, cuando con sus mismas banderas por ahora ellos portadas, hombres y mujeres españoles fueron asesinados por sus audaces y valientes guerreros republicanos.

¡Por favor no llamemos con nuestros cantos de odio y revanchismo al ruido de los sables, pues después de los sables llegan las atronadoras pisadas de los caballos de la guerra! Por mi parte, con todo mi respeto y educación hacía sus ideas, váyanse ustedes con sus banderas nostálgicas lejos… pero muy lejos, pues los mástiles de sus banderas están manchados con la sangre de inocentes españoles. Inocentes asesinados por pensar distinto a como ustedes piensan, personas humanas igual que ustedes que fueron perseguidas, encarceladas y asesinadas por la < < Republica> > . Señores liberales y revanchitas no defiendan al juez Garzón, ahora una marioneta en sus manos, y dejen que la justicia y el juicio común decidan cuales han sido las faltas por él y por ustedes cometidas. ¡Dejen los aquelarres del pasado, obliguen a este gobierno a ser para todos, defender los intereses de todos, resolver los problemas de todos y dejen ustedes vivir a los demás en paz!

Reciban un cordial saludo todos aquellos que lean esta página y perdonen... si en un error personal ustedes han sido ofendidos. Gracias.


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Autor:
J. J.danwcer (28 noticias)
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J. J.danwcer (12/09/2010)

¡Poetas del porvenir! ¡Oradores, cantes, músicos del provenir!... pero vosotros, nueva camada nativa, atlética, continental, más grande que todo lo conocido hasta ahora. ¡Despertad! Os corresponde hacerme justicia. Yo apenas he escrito una o dos palabras indicativas para el futuro. Apenas avanzo un momento, ya me apresuro a retornar a la oscuridad. Walt Whitman