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Algunos errores típicos al iniciar proyector emprendedores

19/11/2010 20:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Son muchos y distintos los hitos que debe superar un emprendedor cuando decide poner en marcha un nuevo proyecto empresarial. Una vez definidas las claves de la compañía (objeto, mercado, valores diferenciales, etc.), inevitablemente se presentan retos de carácter jurídico que afectan e incluso pueden llegar a condicionar significativamente el desarrollo y estrategia a medio y largo plazo del nuevo proyecto empresarial. 

Tomemos como ejemplo varios casos reales que ilustran situaciones frecuentes en nuestros días, y que se pueden extrapolar a prácticamente cualquier proceso de emprendeduría, con matices.

  1. En el primer caso, tenemos a un grupo de emprendedores que decide explotar comercialmente, mediante la constitución de una empresa, los conocimientos y el fruto de sus investigaciones realizadas mientras pertenecían el departamento de I+D de una compañía multinacional. Aunque pueda parecer obvio, muchos emprendedores olvidan que si el proyecto empresarial se sustenta sobre un derecho de propiedad intelectual y/o industrial, este derecho debe ser de titularidad de la compañía y estar convenientemente protegido.
En el supuesto concreto, el activo inmaterial sobre el que se erigía su plan de negocio no pertenecía a los emprendedores, como ellos pretendían; era propiedad de la multinacional al amparo de la cual se generaron dichos activos. La empresa se había reservado, mediante cláusulas de cesión de derechos de propiedad intelectual y /o industrial suscritas por su personal, el dominio sobre los derechos de contenido patrimonial de tales activos. Por lo tanto, a pesar que la multinacional desestimó –tácitamente- la explotación de tales activos, ello no implicaba una renuncia a la titularidad sobre los mismos. Este supuesto pone de relieve que una adecuada identificación de la titularidad de los activos a comercializar, así como su protección mediante los mecanismos que el ordenamiento jurídico ofrece, es un aspecto que habitualmente se descuida en estos procesos. Pero no cuidar estos aspectos supone hipotecar y poner en riesgo tanto el desarrollo del objeto de la empresa como la obtención de financiación por parte de, por ejemplo, entidades de capital riesgo, puesto que el principal activo de la compañía se halla en un "limbo jurídico" que puede llegar incluso a poner en peligro la viabilidad del proyecto.
  1. En otro caso similar al anterior, las necesidades de financiación de los emprendedores les llevaron a acudir a los comúnmente denominados "Friends, Family and Fools", quienes a cambio de participación en el capital social de la compañía, desembolsaron pequeñas sumas de dinero. La carencia de una adecuada planificación y regulación contractual (Pacto de Socios) de las relaciones de los socios entre sí y con respecto a la propia sociedad, provocó que la estructura del capital de la compañía se atomizara y difuminara, dificultando sobremanera el gobierno de la compañía. Y también ahuyentó a un importante inversor financiero, puesto que no se logró el consenso necesario para permitir su entrada en la compañía, ya que los emprendedores carecían del peso político necesario para, por sí mismos, adoptar los acuerdos necesarios que garantizasen la financiación de su plan de negocio. Un acuerdo de socios o una sindicación de voto de los inversores minoritarios hubiesen bastado para no frustrar la obtención de financiación en interés de la compañía.   
  2. Por último, tenemos el caso de un grupo de emprendedores que, necesitados de ingresos, deciden precipitadamente iniciar la comercialización de la tecnología, sin tener en cuenta los términos del acuerdo ofrecido por su contraparte, salvo obviamente el precio. El contrato suscrito establecía un derecho de exclusividad y no competencia a favor de la contraparte que impidió ulteriores explotaciones de la tecnología, cercenando de manera drástica la posibilidad –que a la postre devino cierta-, de obtener mayores ingresos por otras fuentes, sin que la contrapartida recibida fuese suficiente para el éxito del proyecto. Una correcta planificación de la estrategia contractual de comercialización de los activos de la compañía hubiese ayudado a llevar a buen puerto el proyecto empresarial y evitado múltiples e insalvables quebraderos de cabeza.
De los supuestos relatados se deriva una conclusión evidente: el éxito de un proceso de emprendeduría no radica únicamente en una adecuada planificación financiera, comercial y estratégica, sino que los aspectos jurídicos de la vida de una compañía merecen idéntica atención, puesto que, habida cuenta la complejidad del tráfico mercantil actual, pueden llegar a condicionar el éxito del proyecto.

Eduardo Nebot, socio de RCD Asesores legales y tributarios, firma de abogados líder en la creación de Empresas de Base Tecnológica y en el asesoramiento a emprendedores vía cotizalia.

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Autor:
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economiaybanca.com
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Reportaje
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