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"España es el único país donde los políticos no tienen porqué tener el bachillerato"

07/04/2010 17:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Durante la presentación en Sevilla de su última obra, El Asedio, Arturo Pérez-Reverte lamentó que "España es el único país donde los políticos no tienen que tener el bachillerato para ocupar un cargo, por lo que no se puede esperar gran cosa", lamentando, al mismo tiempo, "lo poco que se cuenta la historia a los chicos".

En este sentido, confesó "la tristeza que le produce saber cómo se trata la historia en los colegios de España". Un hecho, según explicó en la rueda de prensa de presentación, que provoca que "seamos huérfanos en manos de cualquiera, ya que sin la historia nos despojamos de la memoria de verdad, de la de hace más de 3.000 años, no sólo la de 1.939, y privamos de comprender la historia a las nuevas generaciones". Asimismo, consideró que este es consecuencia "de una clase política que no ha leído un libro".

Reverte, que traslada al lector al Cádiz de 1811 y 1812 en 'El Asedio', afirmó que "la guerra la ganamos en lo militar, pero la perdimos en lo ideológico, ya que si bien se vivió una victoria militar y de libertad nacional, se sufrió una derrota ideológica, cerrándose la puerta durante dos siglos a la libertad, a la modernidad, al progreso, a la cultura, y cayendo en manos de los mismos, curas, ministros y reyes". En este sentido, apuntó que "quizás una victoria de Napoleón hubiera cambiado la historia, quizás".

Al hilo de esto, aseguró que "España se salvó porque fue Cádiz, pues sólo una ciudad como esa, por su topografía, por sus características, por sus condiciones políticas, sociales e ideológicas, podría ser el Cádiz de las Cortes".

Con respecto a su nuevo trabajo, que se presentó el pasado 3 de marzo en la ciudad gaditana y que ya ha vendido más de 150.000 ejemplares, el escritor cartaginés confesó que es "la obra más complicada que ha hecho", definiéndola como "la novela de novelas, donde todos sus trucos y experiencias se han vertido en ella". Además, apuntó que "una novela no es una obra de arte, sino un artefacto artesanal que hay que trabajar, podar, regar y seguirlo durante mucho tiempo".

Por otro lado, comentó que "Cádiz era un lugar especial que merecía una novela", pues aunque ya contara con las de Benito Pérez Galdós o Ramón Solís, faltaba una que recogiese "el Cádiz sin contar, la del misterio, las sombras, la oscuridad, la penumbra y el silencio". En este sentido, precisó que él ha pretendido "jugar con el Cádiz contrario a la luz, la alegría y el carnaval".

"CÁDIZ, REFLEJO DEL CORAZÓN HUMANO"

Asimismo, añadió que quería retratar "un Cádiz que fuera reflejo del corazón humano y la parte oscura del hombre, capaz de lo peor y de lo mejor". "Cádiz es símbolo de ese corazón humano y de la España de entonces", dijo. Al hilo de esto, manifestó que la ciudad de 1810 "no parecía española, pues la gente viajaba, leía, era tolerante y respetuosa con ciertas ideas como la homosexualidad". Al mismo tiempo, indicó que "fue un símbolo de lo que pudo ser y no fue", mostrando su envidia porque "parecía una ciudad como Liverpool o Manchester".

El autor reconoció que con la novela ha intentado recoger el espíritu de "la España que pudo ser y no fue, de lo que pudimos tener y no tuvimos, pero que Cádiz no supo contagiar al resto del país de su carácter".

Con la Historia y la Guerra de la Independencia como telón de fondo, Pérez-Reverte subrayó que su pretensión ha sido "resucitar el Cádiz de 1811 y 1812 para el lector, con sus olores, voces, conversaciones, ambientes y la manera de vivir, que condicionaba la manera de ser de la gente".

EL LECTOR VIVA LA HISTORIA

"No hace novelas para que el lector diga que bien escribe Reverte, sino para que se vaya a vivir con él", aseguró. En este sentido, explicó que "la estructura, los estilos y tonos están al servicio de la historia, siendo la escritura una herramienta más". Él quiere que el lector "viva la historia y sienta que está ahí", dijo.

El escritor señaló que la novela presenta varios "desafíos y retos para él", como conseguir que "el lector comprenda y adopte los puntos de vistas de los personajes como el comisario Tizón o el corsario Pepe Lobo, abordar materiales y personajes que nunca hubiera planteado en otra novela o contar una historia de amor folletinesca".

Con respecto a la longitud de la novela, más de 700 páginas, el escritor afirmó que "la extensión fue llegando por necesidades de la lectura, pues el lector tiene vivir la historia sin prisas, atravesando un largo recorrido". Además, aseguró que "lo suyo no son novelas de historia, sino que utiliza ésta para comprender el presente, como pretexto y argumento para entender los tiempos actuales". En este sentido, apuntó que "la historia es el marco general que da rigor al libro".

Por último, mientras indicó que se trata de una novela "muy andaluza pues el eje de la guerra se marca desde Despeñaperros, Sevilla, Jerez de la Frontera, Chiclana, El Puerto de Santa María y Cádiz, confesó que "el sur y el Mediterráneo son muy importante para él, pues le reconcilia con la Historia y con la vida, le alivia", asegurando que "el sur es su analgésico".


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