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Esto es lo que hay

08/12/2009 01:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Perdidos de identidad, nosotros, todos estos años, en España, porque creímos que no sabíamos lo que eramos. Es hora de regenerarnos líquidamente

Pertenezco a una generación extraña.

En los medios sociológicos se la conoce como la generación del “baby – boom”, aquellos niños que nacieron entre 1958 y 1968 en España (entonces, grande y libre, como un gran cubata). Una década en la que, a pesar de la emergencia de la televisión y del culto al coche en el domingo, a pesar de los presentadores rotundos de programas innovadores en televisión y el trabajo a destajo, quedaba alegría para embarazarse a menudo (alegría que ha desaparecido en esta época, más dada a la reprimenda y a la prohibición y a la tristeza, presta al individualismo de la que es presa)

La extrañeza de esta generación consiste en que, en su mayoría, son hijos de la emigración. Si me tomo como ejemplo, nací hijo de gallego y extremeña en el País Vasco, en Baracaldo. Crecí allí, entre hijos de emigrantes, que, como yo, tenían absolutamente oscuro cómo denominarse en cuanto a su identidad cultural.

Si se decían Vascos, de inmediato te contestaban que no, y más, si topabas con alguna “Marimaitea” en el tren, que echaba pestes sobre los emigrantes, y sus hijos – aquéllos, venidos a robar, y éstos, como yo, a usurpar una cultura. Si se decían gallegos, en Galicia, les decían nones, que eran “los vascos”, los de fuera. En Extremadura, también resultaban los extranjeros, los hijos de los que no se quedaron, buenos en vacaciones, y vale.

Extrañamente, o lógicamente, tengo amigos que, por tener una identidad, se esforzaron en ser más euskéricos que cualquier adalid del nacionalismo. Directamente a ETA, donde se presentaban voluntariamente para cualquier acción terrorista. Asistí al circense acto terrorista consistente en que un palentino pedía a un gallego el impuesto revolucionario pistola en mano, en su mismo negocio, para mantener el organigrama de la organización radical socialista. No sólo el palentino, sino toda su familia, descubrieron al momento su innegable gen euskérico. O un familiar indirecto, que se enterró con la ikurriña sobre el féretro y el euzko gudariak en los puños de familiares y amigos, extremeño extremo.

Hoy, al fin, estamos viviendo, por fin, nuestro “tiempo de prodigios” (como en la novela de Marta Rivera de la Cruz) A mí me ha costado cuarenta y dos años, comprenderlo

Hoy, olvidados, se han caído de los carteles que se muestran en manifestaciones, aquellas a las que se denominan de “nuestros presos”.

Otros, emigramos. Perdidos por completo de identidad, tanto nos daba, allí o allá, establecernos en Huesca o en Albacete o en Aranda de Duero. En el transcurso de esta navegación que evaluábamos como sin destino, hemos averiguado lo más esencial: somos diversos.

Portamos la diversidad como identidad carnal, y, por ello, sólo podemos ser una sola cosa, o así lo he descubierto, españoles (como destino en lo particular) De lo exclusivamente regionalista, hemos sido desechados y nos hemos visto abocados a crear una nueva manera de ser españoles, sintetizando nuestra diversidad regionalista en una nueva España entendida líquidamente.

Buscamos nuestros chamanes, nuestros iniciadores, en aquellos que nunca mintieron sobre su pasado, que no renegaron del mismo, que en España son pocos (como Suárez, como Gutiérrez Mellado o Senillosa), rociados con su música, la de la movida viguesa, bilbaína o madrileña, española y líquida (como la chica de ayer, como Siniestro Total, como Lavabos Iturriaga)

Hoy, al fin, estamos viviendo, por fin, nuestro “tiempo de prodigios” (como en la novela de Marta Rivera de la Cruz) A mí, me ha costado cuarenta y dos años, e innumeras contradicciones, expresadas postradas como versos en mis poemarios, comprenderlo.

Hoy, olvidados, se han caído de los carteles que se muestran en manifestaciones, aquellas a las que se denominan de “nuestros presos”

Al menos, hoy, espero no desaparecer de ningún cártel, y tener, al fin, un reconocimiento en mi identidad.


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Autor:
Brais De Besteire (3 noticias)
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