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Estructura del senado: configuración, funciones y una posible reforma

05/08/2009 12:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Quizás es el desconocimiento la causa de que el Senado sea muy poco valorado por los españoles. Así, les dejo con un breve resumen acerca de sus funciones, formación, y una hipotética reforma de la que siempre oímos hablar pero nunca llega

A. La selección de los senadores.

Numerosos autores afirman que hasta el momento el Senado se confunde políticamente con el congreso por la manera en la que son elegidos sus miembros. La formación del Senado en España se realiza por dos vías distintas. Por un lado, durante la celebración de la llamada a las urnas en las elecciones generales se eligen por cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por los votantes de cada una de ellas. En las provincias insulares, cada isla o agrupación de ellas, con Cabildo o Consejo Insular, constituirá una circunscripción a efectos de elección de Senadores, correspondiendo tres a cada una de las islas mayores —Gran Canaria, Mallorca y Tenerife— y uno a cada una de las siguientes islas o agrupaciones: Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Lanzarote y La Palma. Las provincias de Ceuta y Melilla elegirán cada una de ellas dos Senadores (art. 69.2 y 69.3 CE).

Por otro lado, las Comunidades Autónomas (CC.AA) también eligen a sus propios senadores correspondiendo a la Asamblea legislativa o, en su defecto, al órgano colegiado superior de la Comunidad Autónoma. Les corresponde un número fijo de un senador y se añade uno más por cada millón de habitantes.

Señalan Penadés y Urquizu como dos rasgos relevantes de este método de elección, la equiparación de “las provincias (ponderando al alza a las insulares), pero no a las CC. AA como unidades de representación”, y que “solo una pequeña parte de los senadores se elige en un momento distinto a las elecciones al Congreso: los elegidos por los parlamentos autonómicos ”. Este sistema electoral, dicen estos dos autores, “ha sido encontrado como insatisfactorio”.

B. Las funciones del Senado.

En este punto nos encontramos con que el artículo 66.2 CE afirma que “las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus presupuestos, controlan la acción del gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución”. Por su parte, el artículo 69.1 CE pone de manifiesto que “el Senado es la Cámara de representación territorial”. El problema se suscita en la consideración de que el Senado, como órgano territorial, “en su forma actual, y atendida su relación con el Congreso (…) es una Cámara excepcionalmente numerosa y singularmente desprovista de poder” .

Un ejemplo de esto lo constituye el procedimiento legislativo común. Si el Senado opone su veto o introduce enmiendas al texto que le llega del Congreso, éste puede ratificar por mayoría absoluta, en caso de veto, el texto inicial, o por mayoría simple, una vez transcurridos dos meses desde la interposición del mismo, o se pronuncie sobre las enmiendas, aceptándolas o no por mayoría simple. Se ve, pues, que la opinión del Congreso siempre prevalece sobre la del Senado .

Otro caso pues el que si para cualquier poryecto de ley el Senado dispone de dos meses, este periodo de tiempo se ve reducido a veinte días naturales en el caso de que el Gobierno o el Congreso consideren que su tramitación es urgente. En definitiva, tanto la redacción final como los plazos temporales están supeditados a la voluntad de la Cámara Baja .

Más tarde juzgaremos si otorgar mayor relevancia al Senado de la que tiene en la actualidad resulta conveniente.

La literatura también se cuestiona sobre si habría que dar mayores competencias al Senado en el caso de la promulgación o reforma de los Estatutos de Autonomía ya que, según creen algunos, sería el órgano más adecuado por su carácter territorial (al menos nominalmente) para abanderar ese peculiar procedimiento legislativo.

Brevísimamente y para enterarse de todo: La selección de los senadores. La función del senado. Una posible reforma

C. Por último: El clima de la reforma y algunos problemas para llevarlo a cabo.

La mayor parte de la doctrina coincide en que ha de darse, para llevar a cabo esta reforma, como para otras reformas constitucionales, un clima de consenso, de querer político. Clima que, como ya juzgamos en un momento precedente, hoy por hoy, no existe. Quizás haya que esperar un tiempo a que pasen estas turbulencias. Además, como apuntaba Alzaga Villaamil no hace mucho tiempo: “de las modificaciones propuestas a la Constitución, la reforma del Senado es la más tópica, pero también la más problemática”.

Uno de los problemas de esta reforma, como indicaban Urquizu y Penadés, está relacionado con la rigidez constitucional. Cabe esperar que conforme mayores sean las exigencias constitucionales, más difícil será llevar a cambios. En el caso del Senado haría falta una reforma simple, la que regula el artículo 167, que ponemos a continuación para que el lector se forme una idea propia.

Artículo 167.1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Una segunda dificultad puede aparecer si se mezclan varias reformas constitucionales en un solo paquete, lo que parece probable que se haga habida cuenta de la petición del Gobierno para que el Consejo de Estado se pronunciase acerca de una reforma constitucional . Se ha dicho que “mientras los puristas del constitucionalismo prefieren un debate más integrado sobre el rol de la cámara alta, el mantenimiento de esto como una cuestión aislada —de otras revisiones constitucionales— estimularía las oportunidades de su reforma” . Basta ver las experiencias de Reino Unido, Italia y Cánada. En el caso británico, la revisión de la Cámara de los Lores ha sido un éxito, puesto que se ha realizado de forma pausada y separada de otras cuestiones. No así la reforma en Italia y Cánada.

Otro problema se deriva de la existencia de derechos adquiridos. Algunos sectores pueden interesarse en mantener el statu quo. En el caso español, parte de esta oposición puede provenir de los partidos nacionalistas. En la España de las autonomías, el Senado podría ser una institución que potenciara la multilateralidad frente al bilateralismo. Pero este no es el deseo de los grupos nacionalistas.

Más problemas pueden suscitarse en torno a la posición del Gobierno, el apoyo de la opinión pública…


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Lozano Garrote (15 noticias)
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Reportaje
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