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La falacia del copago sanitario

26/04/2011 20:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Copagar sería ayudar a otro a pagar algún gasto ¿Cómo es posible definir así lo que no sería más que un nuevo impuesto dirigido a las clases mas desfavorecidas?

Comandar es mandar junto a otro u otros; codirigir es dirigir en equipo; coproducir, producir junto a otros; colaborar es trabajar (laborar) junta a otras personas en pos de un fin común. Luego, copagar sería pagar un gasto que tengo en común con otros copagadores. Es ahí donde me surge la gran duda. ¿Con quién coño copago yo los gastos del Estado? sean éstos los dedicados a la sanidad o a cualquier otra necesidad colectiva. Pienso un poco -tampoco ha sido necesario estrujarme el magín- y deduzco que, evidentemente, ya estoy copagando, junto a los demás conciudadanos, el total de los gastos del Estado, entre ellos, por supuesto, el sanitario. De lo que jamás podrán convencerme es de que es el Estado quién paga y que yo tengo la obligación de ayudarle, porque, inmediatamente, contestaré: ¿y de dónde saca el Estado el dinero con que paga generosamente ese gasto que ahora quiere compartir conmigo? ¿no lo sacará, por ventura, del mismo bolsillo que, ahora, bajo otra disculpa, quiere volver a saquear, es decir, del bolsillo de los que trabajamos para dar cumplida satisfacción a sus caprichos y despropósitos, a su falta de organización y pésima gestión de lo público con el único objeto de favorecer, una vez más, a las clases privilegiadas? ¿Qué burra me quieren vender entonces?

Vuelvo a pensar -sólo otro poquito- y me doy cuenta de que la burra en venta se llama privatización. Hay demasiado dinero en lo público, demasiado dinero salido de nuestro esfuerzo colectivo como para que no vaya a engrosar las arcas del capitalismo. El único objeto del copago es este: desacreditar lo público, crear mala fama a todo eso que tanto nos ha costado conseguir. Ese es el objeto de los planes de pensiones privados, que se sufragan con el miedo que desde los mismos poderes se propaga sobre la inviabilidad de la Seguridad Social en el futuro; ese es el objeto de la enseñanza concertada que se subvenciona en lugar de fomentar la pública con nuevas instituciones educativas; ese es el objeto de la privatización -ellos, eufemísticamente, lo llaman externalización- de hospitales, centros sociales, culturales, de jubilados y deportivos. Ese y no otro es el interés que muchos tienen en el copago: desviarnos hacia la sanidad privada que, como las Mutuas Patronales, añaden turbios intereses al sistema, ya que manejan las altas y las bajas con criterios puramente mercantilistas, primando la rentabilidad empresarial antes que la salud de las personas.

Esta nueva tasa que se quiere imponer desde muchos círculos que no se atreven a decirlo por motivos electoralistas -algunos de ellos se autodefinen de izquierda- es un atentado contra los grupos más desfavorecidos de la sociedad: los marginados, los ancianos, los enfermos crónicos, jubilados, parados, precarios y un largo etc. Y -¿por qué no?- contra todos los trabajadores que ya copagamos a través de nuestras nóminas el sistema sanitario y que no somos responsables de los chanchullos políticos que desvían estos fondos hacia fines probablemente inconfesables.


Sobre esta noticia

Autor:
José Javier González De La Paz (30 noticias)
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Tipo:
Opinión
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