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Familias esclavas

30/11/2009 22:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La muerte se torna derecho, y la libertad queda condicionada por la adicción; adictos al Estado, adictos y miserables, drogadictos en la sombra, con piel, sin pelos y sin pantalones

¿De dónde cuelgan? ¿De qué lugar penden los cuerpos que no logro alcanzar a ver? Rampas y escapadas. Giros y requiebros. Al otro lado de la puerta grita una mujer, tan débilmente, que parece que tan sólo musite. ¡Por Dios, no me arranquéis el alma! Y llegas tú. Te increpo ¡Ven! No me escuchas, porque estás entretenido en recorrer la senda milimétrica que alguien te dictó desde tu más tierna infancia. Libertad, te dicen, y los góticos colman las calles con su miseria intelectual. La basura se acumula en los portales, donde silban los más torpes camicaces de esta sociedad revolucionaria. Se confían los carceleros de la ignorancia.

Llegas. Y me dices que tú eres arte. Ni tu son ni tu sombra colman mi espíritu. ¡No eres nadie! Como nadie puede romper en pedazos la piel de quien se siente libre y lo demuestra aún a riesgo de su vida. ¡Semillas! ¡Malditos peones del submundo! ¡Hemos venido a vivir y no a ser esclavos de la basura! ¡No! ¡Y digo bien, no! ¿No me comprendes? Babosa miserable. ¡Vil imbécil! ¡No soy yo quien ha perdido la cabeza!

Llegas y te decantas. Porque te han descrito a la perfección. Eres la sombra de lo que podrías ser. Ya no rezan. Ya no liberan. Ahora forman parte del plan para acabar con las familias desde todos los frentes posibles. La muerte se torna derecho, y la libertad queda condicionada por la adicción; adictos al Estado, adictos y miserables, drogadictos en la sombra, con piel, sin pelos y sin pantalones. Putas y caricias con precio. Llega el hedor del estiércol hasta mi balcón. ¡No hay quien se asome!

¡Date cuenta! ¡Date cuenta! Lo que te venden como libertinaje y progreso implica tu ruina como ser humano. Condicionamiento previo, silencio posterior garantizado. ¡Malditos desgraciados! ¡No arranquéis el niño de los brazos de su madre! ¡Corazones de sal! ¡Mirad como sangra la mujer por la boca! ¡El niño grita y se retuerce! ¡No es posible! ¡Algo va mal cuando consentimos que un bebé ingrese en una guardería con tan sólo cuatro meses! Hoy será pagando. Mañana lo subvencionará el Estado. Mamá se convertirá en la enemiga, el animal que procrea; el Estado te consolará. No llores más. Ella no puede oírte.

Eres basura, amigo, y tu esquelético rostro se descompone delante de mi balcón. ¡Y cierro las ventanas! ¡Escapa! ¡Huye!

¡Venta de carne y esclavitud encubierta! Gimoteo entre el barro. Me arrastro como un desgraciado ser que alza la frente al cielo. Esculpo la luz en mis ojos y quedo ciego. Pasan los carros de la muerte. Pasa la vida y juegan y follan como conejos reproductores. Entre tanto, otros se recrean con tus huesos. Les han engatusado. Les han vendido la libertad a cambio de su soledad. Como el alma compra el diablo a quien quiebra por dentro. Estás podrido. Eres basura, amigo, y tu esquelético rostro se descompone delante de mi balcón. ¡Y cierro las ventanas! ¡Escapa! ¡Huye!

Son voraces los pasos de aquel monstruo que se engalana de demócrata y acaba copando todo. ¡Quieren asestar una puñalada a Dios a través de nuestras almas! ¡Espíritus carcomidos! Las vigas se desmoronan porque nuestro paso es indefinido. ¡Descubro miles de compatriotas chocando en plena calle! ¡No ven! ¡No distinguen! ¡Les han convencido de que no les hace falta! Apenas sí devoran con sus garras las basuras. Los bordillos de las aceras son recorridos por el líquido deshecho de las viejas acometidas de una sociedad occidental en quiebra. Sometidos. Como perros. Sometidos.

¿Cómo te llamas? ¿Quién te ha dejado así? Mi dueño, contesta. No me cubras, no me entierres antes de tiempo. No claudiques. No te esclavices. ¡Familias! ¡Dios! ¡Familias! Y miles de antorchas y una conciencia que despierta. Estoy aquí. Déjame respirar. Me rebelo. Dame tu mano. Abrázame. No temas. Hemos llegado al hogar. Hermética libertad, frenético consuelo. El contraste, el progreso, las jaulas, la alternativa. Y yo convertido en uno más que pulula despreocupado ¡Atrocidad! Mi niña estará bien, la acunan cada noche; se consuela. Dime que no estoy loco. Te han encerrado en tu hogar y han escrito en tu puerta: peligro, familia, descontaminar. Bien lo saben los masones, divide y vencerás.

Paco Bono

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Colaborador en http://www.espana-liberal.com


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Autor:
Paco Bono (52 noticias)
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Opinión
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