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Feos abstenerse

05/08/2009 09:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una empresa que se llama “American Apparel”, que significa “Ropa Americana” y que por tanto se dedica a fabricar ropa; presuntamente eso sí, acaba de dedicarse a echar a la calle a todos sus trabajadores y trabajadoras feos. Y feas

Una empresa que se llama “American Apparel”, que significa “Ropa Americana” y que por tanto se dedica a fabricar ropa; presuntamente eso sí, acaba de dedicarse a echar a la calle a todos sus trabajadores y trabajadoras feos. Y feas. Porque sí. Porque se le ha metido en el coco, bastante raquítico por cierto y con menos de dos dedos de frente siendo generosos, a su dueño y señor. Efectivamente el dueño de AA, que se llama Dov Charney, de los Charney de Montreal, que tenían una fábrica de tejeringos de diseño en la Quinta puñeta, digo avenida, se planteó un buen día que algunas de sus muchas tiendas no vendían lo bastante no porque su ropa fuera bastante mejorable, no, sino porque sus vendedores/as no eran lo suficientemente guapos y jacarandosos. Y entonces fue y ordenó a los responsables de sus tiendas que “fotografiasen a los vendedores para que él, personalmente, pudiese juzgar a la gente basándose en su aspecto”.

–¡Fuerte poca vergüenza!

–Efectivamente, doña Godofreda.

La cosa, que no deja de ser una discriminación inadmisible y recurrible ante cualquier organismo judicial de fundamento, el juez Garzón por ejemplo, cuenta con el agravante de que el Dov Charney, el inspirador de esta tropelía, es más feo que… (–¿Puedo poner María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta number one de aquí, o sea de España? –No, no creo; porque es muy probable que le eche al fiscal general del Estado encima. –¿El Pumpido? –El mismo. –Ah no, pues entonces tendré que pensar en otro feo más a mano y con menos poder de convocatoria y/o adquisitivo.)

Pues como no les iba diciendo, pero sí que lo intentaba, el caradura del Dov es más feo que el Paquirrín, el hijo de la Pantoja. Y así no se está en condiciones de echar a nadie por feo. Bueno, qué boberías digo: aunque el Dov fuera la viva imagen de Brad Pitt, pongamos por caso, tampoco tendría derecho a echar a nadie por sus condiciones de belleza. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad agilipollada del grado 9 en la escala de Richter Gómez, y pasa lo que pasa.

Y lo que pasa de verdad, aunque muchos se rajen las vestiduras, lo cual no está de más con el calor que hace, es que esto de la guapura se está pasando de castaño oscuro. Hasta en los partidos políticos ya no se elije al candidato más capaz o de mejor currículum, no señora, sino al más guapo o guapa. Nuestros políticos, a la vista está, son elegidos por sus partidos de acuerdo a las mismas pautas del tortolín del Dow, o sea: “guapos, modernos, desinhibidos y muy sexuales”. Hay sus excepciones, claro está, como María Teresa Fernández de la Vega... (¡Ya volvió a nombrarla este irresponsable! ¿Pero no le dije yo antes, hace un momento de nada, que ni se le ocurriera nombrar a la vice? Huy, sí que es verdad. Veré de arreglarlo.)

Señora vicepresidenta doña María Teresa Fernández de la Vega, lo que he dicho hace un momento sobre su belleza, o falta de ella, fue producto de un lapsus endométrico de carácter estovagal, o estomacal transitorio, que no volverá a producirse. Es más, pensándolo fríamente, bastante fríamente eso sí, usted es una mujer muy guapa, moderna, desinhibida y muy sensual. O sea que podría trabajar perfectamente en las tiendas de American Apparel. Por cierto, doña Mari, ¿por qué no se va de vendedora con el Dow y sus appareles, y nos deja un tiempito tranquilos? ¿Eh, señora mía?

–¡Alto en nombre de la Ley! Queda usted detenido, de parte de Conde Pumpido, por difundir calumnias razonables y subterfugios sobre doña Mari Tere de la Vega. Y además es muy posible que lo acusemos también de haber recibido trajes del Bigotes, como cohecho impropio.

–Pero si un servidor no conoce al Bigotes.

–No importa, según nuestras fuentes, el Bigotes regalaba trajes a media España. Y la otra media, según el inspector Martínez, iba muy malamente vestida con camisetas carísimas de American Apparel.

–Pero si yo me visto en los chinos.

–O sea que también reconoce espionaje a favor de una potencia extranjera. Pues se le va a caer el pelo, amigo mío, porque su caso será visto por el juez Garzón.

–¡No, por favor! Me casaré con Mari Tere de la Vega y todo, pero no me deje en manos de Garzón; que igual me confunde con un gamo y me caza.


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Autor:
Juan Padron Sabina (56 noticias)
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