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Fiestas que antaño se celebraban en las desaparecidas huertas y vegas de la Valencia antañona

16/12/2011 22:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las fiestas que antaño se celebraban en las desaparecidas huertas y vegas de la Valencia antañona

Juan B. Viñals Cebriá

Desde hace años era cosa sabida por todos que los valencianos de Alicante, Castellón y Valencia desde siempre hemos gozado de la consideración de ser un pueblo eminentemente trabajador, festivo, alegre y bullicioso; prueba de ello es la aseveración que hace al respecto Francisco de A. Carreres de Calatayud, quien dice de nosotros.-“Su espíritu, aunque algo modificado por el tiempo y la costumbre, sigue perdurando y dando a nuestro festejos un sello tradicional que los hace inconfundibles y distintos con el resto de España, y es porque como dijo el padre Mariana.-"Es innegable que los valencianos son bulliciosos de genio, vivos de ingenio, sutiles de discurso, agudos en inventar, primorosos en imitar, fáciles en mejorar y añadir, y sobre todo, aplicados cuando les importa; cualidades todas que, juntas con la generosidad de ánimo y franqueza en el gastar, les hacen singulares y aun únicos en la celebración de cualquier fiesta.”

EVOCACIÓN

Según mi suegro.- “Als marjalers de vora rìu, des de sempre ens ha agradat molt la festa, però també hem sigut molt treballadors”. Yo, que bien le conocía, puedo dar fe de esa afirmación.

Por lo tanto hay que afanarse en explicar, que según la tradición en este barrio, desde siempre ha gozado de unas características propias y bien definidas en lo que se refiere a la personalidad de de sus hombres; honrados, cumplidores y laboriosos, las mujeres madres abnegadas, fieles esposas, hacendosas en las cosas del hogar, y no en pocas ocasiones dispuestas a colaborar en algunos determinados trabajos agrícolas.

Y sus vecinos gozaban de una buena merecida fama de ser formales en el trato, y que con manifestado orgullo presumían de la familiaridad que reinaba entre todos ellos, circunstancia que les permitía vivir de cómo si de una sola familia se tratara.

En este peculiar poblado lacustre, y huertano, se guardaba un fervoroso culto a la amistad, y por supuesto por la fiesta. En las huertas y vegas de éste poblado con el solo escuchar por alguna de sus llogarets el dulce sonido de la donçaina acompañado por el repiqueteo del tabalet, era como si de un resorte que les alegrara los corazones y si en ese mismo instante las circunstancias del trabajo lo permitían, era ya motivo suficiente para integrarse en la festa.

RETRATO COSTUMBRISTA DEL POBLADO

El padre Luís María Minguet(1904) publicó la.- “Historia del convento de Santa Mónica de Valencia” donde se reproducen algunos fragmentos del “Tratado de la capitulación de Valencia” en donde al referirse a “Marchalenes y a la calle Murviedro”, se puede leer: “Otra de la gran parte de la morisma vivía en los arrabales del margen izquierdo del Turia y se hallaba esparcida por la deliciosa vega, morando en barracas, alquerías pueblos de señorío, cuyos nombres remontaban su origen al de sus fundadores, ascendientes de los que a la razón se hallaban dedicados a la agricultura, rindiendo vasallaje a sus conquistadores.”

Ahora es mi suegro quien me contaba que había escuchado decir a sus abuelos que en este raval; llamaba poderosamente la atención del visitante, la blancura de las fachadas de sus casas y alquerías, costumbre arraigada en este poblado, como queriendo perpetuar su ascendencia musulmana, de como si de un aldea moruna se tratara.

La blancura de alquerías y barracas se complementaba todas ellas guarnecidas por verdes emparrados y rosales adosados en las fachadas de la puerta principal, donde enfrente siempre se encontraban el pozo, -que proveía de agua fresca- protegido por la tradicional figuera y en ocasiones acompañada por algunos árboles frutales, sin olvidar la deliciosa llimera.

El Idílico entorno quedaba cumplimentado por el apacible fluir del agua de las acequias – Mestalla, Rascanya, Tormos, Petra, goleró de l`Esperança- sequiols, donde en sus márgenes crecían canyes, i baladre (adelfa), la flor del lliri groc i lliri blau, junto con toda una variadísima mezcolanza de plantas, olorosas como el modesto mastranzo, a quien los valencianos coloquialmente le llamamos –matapuça-.

LA FIESTA

El titulo de festes de porrat según se desprende de los documentos de la época era como la actual nominación de -Fiestas de Interés-.

Algunas de estas fiestas su organización y preparación duraban todo el año, otras se instituían en pocos meses, y otras eran producto de nuestro –Pensat i Fet-. Estas últimas se realizaban en un santiamén, y en ellas nunca faltaba el tabal y la dulzaina; el horchatero, les “paradetes” de panolles torraes, carabassa torrà al forn, codonyetes, porrat, melons d`alger, i de tot l`any, peladilles, arnadí, torrò i altres llepolies.

Las fiestas hasta su esperada celebración los clavarios empleaban toda clase de ingenios para conseguir el suficiente dinero para que su sueño de -gran festa- se pudiese cumplir, se tenia como prurito que cada año superaran las fiestas del año anterior, se pretendía contratar mayor cantidad de luminarias y fuegos de artificio y contratar la más afamada banda de música y que contara con mayor numero de músicos.

Los clavarios en cada fiesta, procuraban incluir algún nuevo festejo que diese mayor realce y que pudiese ser recordado por el vecindario.

Los cofrades, en sus casas recibían con pasacalle incluido el sabroso bescuit. Otro de los motivos para recoger dinero era la típica arreplegà que por costumbre siempre se celebraba el domingo anterior a la festa grossa; abría el cortejo clavariesas con mantones de Manila y los clavarios lucían la brussa negra del dumenge, y para éste acto se hacían acompañar por el tabalet i dolçaina y la banda de música arrebujados por la chiquillería del poblado.

Las clavariesas recogían los dineros con artísticos cantaros de alfarería de Manises y ellos, recogían el dinero con grandes mocadors d`erbes, anudados en las cuatro puntas

Más sobre

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La junta de clavarios, estaba presidida por el Clavari Major. El vecindario participaba también adornando el altaret, o el retablo de San Vicent, que habia en la casi totalidad de las alquerías y barracas, las cuales amanecían adornadas con canyes verdes i tendres, alfàbega, gesmil, y otras de las muchas flores que se cultivaban o crecían silvestres por estas ubérrimas huertas.

El festejo que siempre antecedía era l`entrà de la murta, de la cual cosa se encargaban los huertanos que disponían de caballos y carros, quienes los acicalaban y pertrechaban con relucientes guarniciones; después se dedicaban a recolectar fulles verdes, flor de baladre y otras muchas que crecían por estas vegas ; se seleccionaban las hojas mas verdes y olorosas, para después ir esparciéndolas por el suelo de las calles, dejando una alfombra de la cual emanaba un grato y oloroso perfume natural.

La atractiva nit d`albaes, donde en diferentes épocas actuaron entre otros, los afamados cantadores cassolans la Cega de l`Olleria, El Ceguet de Marchalenes,

Carabina, Conxa la del Mercat, i Mata.

Otra arraigada costumbre al estil de l`horta era la alborá (alborada) en que los clavarios y vecinos haciéndose acompañar por un buen nutrido grupo de experimentados músicos éstos interpretaban escogida música valenciana sobresaliendo en aquellas placidas y deliciosas noches la claridad de las notas musicales, acompañados por un acompasado disparo de sonoros y coloristicos fuegos de artificio. Este último festejo y l`a nit d`albaes se dedicaba a las clavariesas, camareras y esposas, o novias, de los clavarios, el festejo Este finalizaba coincidiendo con el amanecer del nuevo día y era entonces cuando se iniciaba el volteig general de campanes, al que acompañaba la estruendosa dispará de trons i cohets, concluida tan atronadora disparà y el volteo de campanas mientras que duraban las fiestas clavarios invitados y músicos celebraban el típico y suculento almuerzo a la costumbre d`horta marjalenca. Bon Profít.

Nota.-Entendemos que después de 1265, todos los días 20 de agosto se celebrarían grandes fiestas en el real Monasterio de la Zaidia, en honor de San Bernardo, y San Benito, fundadores del Cister, además hay que tener en cuenta la extraordinaria personalidad de su fundadora doña Teresa Gil de Vidaure, (considerada tercera esposa del rey Don Jaime I), y la importancia y predominio del Monasterio Cisterciense.

El historiador Marco Antonio Orellana, ofrece un testimonio referido a las fiestas de Santa Apolonia, (posteriormente desde 1956, patrona de los Oftalmólogos de España). Fiestas que se celebraban todos los días 9 de febrero, en el Convento de la Esperanza, que se encontraba situado justamente donde ahora se encuentra el Huerto de la Estrella.

Por el fervor y popularidad que gozaban estas fiestas eran consideradas.-“Las fiestas únicas, que dio Valencia el pueblo desde antiguo el nombre y titulo de Festes de Porrat y se celebraban el día 9 de febrero”.

Posteriormente Joseph Bodria i Roig, por la notoriedad que gozaban las fiestas de esta barriada, escribe esto tan convincente.-“De les festes que encara duren i tots coneixen, no me ocupe, com son les de (…), Marchalenes a la Verge del Rosari”, día 8 de octubre.

Algo que el tiempo no ha podido borrar desde 1858, es el Combregar (comulgar de impedidos). Los más antiguos del lugar también lo conocen como "El combregar d'impedits" es un acto religioso en el cual se imparte el sacramento de la Eucaristía a las personas enfermas o impedidas y que se celebra dentro de las Fiestas de San Vicente Ferrer (el santo que según se dice, tanto gustaba rezar por estas huertas).

Festa de la Mare de Deu dels Desamparats (en la ermita dels corders) imagen atribuida a Vergara. Fiestas suspendidas en 1936 y reanudadas en el años 1990 en la parroquia Beato Francisco Pinazo, donde a mediados del mes de junio todos los años celebran la fiesta de la Mare de Deu.

Santiago Apóstol, día 25 de julio. Desde el año 1940 hasta el año de la riada (1957) también disfrutaron de gran esplendor las fiestas en honor del patrón de la barriada y de España.

También existe constancia de haberse celebrado la representación de la Carxofa de Silla (1914), con el testimonio del gran pintor D. Ignacio Pinazo.

No Olvidaremos que en pleno verano se celebraban las bulliciosas fiestas paganas (1933-1936) coloquialmente conocidas per les festes del pato, i conill.

Fin

Bibliografía.

Joseph Bodria.-“Festes de Carrer”.-1906.

Abelardo Herrero Alonso.-“Revista de Filología Valenciana”.-1997.


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Juan B. Viñals Cebriá (1591 noticias)
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