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El fiscal acosado por la asamblea

11/02/2010 22:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Varios asambleístas del gobierno avanzan en la fiscalización al fiscal

Con firmeza y voz fuerte el Fiscal dijo que eran “sueños de perro” las pretensiones de los asambleístas que le pidieron la renuncia y quisieron enjuiciarlo políticamente. Anunció que no temía ir al banquillo de los acusados y que no dejaría su cargo. Les desafió públicamente, invitándoles, inclusive, a subirse al cuadrilátero de las batallas políticas. Contaba, por entonces, con el apoyo irrestricto del Primer Mandatario, colega de estudios en Lovaina y gestor de su designación por la omnímoda Asamblea de Montecristi.

Dos semanas después de esas declaraciones, el Fiscal optó por apartarse del cargo, en goce de una licencia sin sueldo, mientras sus detractores, al interior de la Asamblea, se volvieron agresivos.

Al parecer, se preocupó cuando sus críticos dejaron de soñar como perros, con algo que parecía imposible, y se transformaron en perros hambrientos de venganza y notoriedad, listos a cazar su presa. Si me voy, debió pensar el Fiscal, llegará un momento en que se cansarán de ladrar y comenzarán a pelear entre ellos por presas más pequeñas.

Hizo lo que debía: salir de la tormenta para no terminar ahogado. Cuando retorne, si retorna, ¿habrá dejado de llover y los perros hambrientos habrán saciado su hambre?.

Ni siquiera la providencia de los conjueces de la Corte Nacional de Justicia, en el caso de los Isaías, logró distraer la atención de la ciudadanía. Fueron infructuosos los esfuerzos del Fiscal por llevar la atención pública hacia el caso Filanbanco. Su presencia en la audiencia de formulación de cargos en contra de los conjueces ni siquiera pudo concluir, pues, uno de los tres magistrados de la Sala Penal de la CNJ, al parecer, enemigo del Fiscal, interrumpió la diligencia y frustró el objetivo trazado por el Ministerio Público.

Más allá de las maniobras judiciales y las amenazas políticas, siempre existió un factor determinante fuera de la Fiscalía y de la Asamblea: la opinión pública. Fue ella la que animó a los asambleístas a pelear con el Fiscal y a éste a retirarse a sus cuarteles de invierno. Por ello, en la medida en que la ciudadanía se mantenga alineada con la causa de la joven atropellada por la caravana en la que viajaba la esposa del Fiscal, los asambleístas no desmayarán en su propósito de mantenerse sintonizados con la opinión pública mayoritaria.

Independientemente del hecho de si conducía o no el vehículo la cónyuge del Fiscal, los asambleístas pugnarán por enjuiciarlo y destituirlo, aprovechándose del manifiesto público con el cual los fiscales tomaron partido por su Jefe y no por la víctima del accidente. A estas alturas resulta irrelevante, desde el punto de vista político, comprobar si ella manejaba el vehículo. La “mayoría” ciudadana ya dictó sentencia. Resolvió que era culpable por viajar en un vehículo que iba a exceso de velocidad por una vía de uso restringido al trolebús y a los privilegiados que tienen carro “oficial”.

Las razones políticas prevalecerán sobre las razones jurídicas

Resulta poco probable que la señora del Fiscal haya estado conduciendo el vehículo del Estado cuando había un conductor asignado. ¿Por qué tenía que conducir ella y no el chofer?, es la pregunta lógica.

Sin embargo, los que soñaban como perros ya no están concentrados en el tema del accidente de tránsito. Han ampliado la cobertura de sus intereses fiscalizadores, sabiendo que tienen la gran oportunidad de ocupar la “pantalla chica” y librarse, a tiempo, de un enemigo poderosísimo. Por ello, han dicho que quieren saber el rol que cumplió el Fiscal, en el pasado, en la elaboración del dictamen en el caso Filanbanco, cuando se los acusó no por peculado sino por falsificación de balances y asientos contables. También han orientado su indagación a averiguar el estado de las investigaciones a personajes mencionados en un reciente libro escrito por un activista petrolero.

El Fiscal ha salido por sus fueros y ha dicho que enfrentará a sus detractores. Enhorabuena si el Fiscal responde, con valentía y entereza. “Quien nada debe nada teme”, dice el adagio popular. Por lo pronto, parece que el Fiscal nada teme y nada debe.

Si bien, por el momento, todavía no existen los 63 votos para destituirlo, el Fiscal, funcionario talentoso y perspicaz, sabe que, a la hora de la hora, esos votos podrían aparecer milagrosamente.

“Con tal que me teman, que me odien”, frase atribuida, por Marco Tulio Cicerón, a Eacos y a Minos, ha inspirado a muchos gobernantes y altos funcionarios, a lo largo de la historia. El Fiscal llegó a ser temido. Sin embargo, los odios de algunos de sus detractores superaron a los temores. Al día de hoy, son ellos, y no el Fiscal, quienes tienen el sartén por el mango.

(artículo publicado, el 7 de febrero del 2009, en el diario el heraldo de ambato, con 10.000 ejemplares diarios de circulación, 50.000 lectores del periódico, y 5.000 visitas diarias a su página web)

Un accidente de tránsito puso en problemas al fiscal


Sobre esta noticia

Autor:
Luis Fernando Torres (78 noticias)
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Opinión
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