50 y más fobias, también raras, pero que se sufren
50 Y MÁS FOBIAS, TAMBIEN RARAS, PERO QUE SE SUFREN
Las fobias son un trastorno psicológico que tiene una amplia incidencia en la población mundial. Una de cada veinte personas, aproximadamente, padece una fobia de uno u otro tipo.
El manual de diagnostico de los trastornos mentales (DSM-IV) las define como un “temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos”.
Una persona fóbica siente un miedo exagerado y sin sustento real ante determinadas situaciones u objetos, y en ocasiones esto puede incluso provocarle malestar físico: temblores incontrolables, mareos, sudoración excesiva, palpitaciones, entre otras afecciones. En los casos más extremos, pueden llegar a producirse ataques de pánico.
Pánico
Son episodios de miedo intenso, generalmente abruptos y que no suelen tener un claro desencadenante. Los ataques de pánico irrumpen en forma inesperada, sin causa aparente, y se acompañan de síntomas asociados al miedo, tales como hipertensión arterial súbita, taquicardia, dificultad respiratoria (disnea), mareos e inestabilidad, sudoración, vómitos o naúseas, síntomas todos ellos coherentes con el temor que los provoca. Es usual que el cuadro se acompañe de una extrañeza del yo junto a una percepción de irrealidad y de no reconocimiento del entorno.
Las fobias más raras
Allodoxafobia :Miedo a las opiniones de los demás
Apeirofobia Miedo al infinito
Araquibutirofobia: Miedo a las cáscaras de los frutos o nueces
Autofobia: Miedo a uno mismo
Bogifobia :Miedo a que exista un monstruo en el armario
Cacofobia: Miedo a la gente fea o a la fealdad de uno mismo
Caliginefobia: Miedo a las mujeres lindas
Catisofobia: Miedo a sentarse
Chamainofobia: Miedo a Halloween (fiesta de brujas)
Cipridofobia: Miedo a las prostitutas
Colpofobia: Miedo a los genitales
Consecotaleofobia: Miedo a los palillos chinos
Cromatofobia: Miedo a los colores
Crometofobia: Miedo al dinero
Dextrofobia: Miedo a los objetos a la derecha del cuerpo
Eisoptrofobia: Miedo a los espejos
Epistemofobia: Miedo al saber y al conocimiento
Escatofobia: Miedo a los excrementos
Ecofobia: Miedo al propio hogar
Efebifobia: Miedo a los adolescentes
Escriptofobia: Miedo a escribir en público
Espermatofobia: Miedo al semen
Estasifobia: Miedo a estar de pie
Fagofobia: Miedo a comer
Galofobia: Miedo a una erección
Fronemofobia: Miedo a pensar
Genufobia: Miedo a las rodillas
Hagiofobia: Miedo a los santos
Hobofobia: Miedo a los vagabundos
Kinesofobia: Miedo al movimiento
Macrofobia: Miedo a las largas esperas
Mixofobia: Miedo a juntarse con gente diferente
Negrofobia: Miedo a la gente de raza negra
Nostofobia: Miedo a volver a casa
Octofobia: Miedo al número 8
Onirogmofobia: Miedo a los sueños húmedos
Optofobia: Miedo a abrir los ojos
Ostraconofobia: Miedo al marisco
Panofobia: Miedo a todo
Parascevedecatriafobia: Miedo al viernes 13
Rabdofobia: Miedo a las baritas mágicas
Rectofobia: Miedo al recto
Sarmasofobia: Miedo a los juegos eróticos
Socerafobia: Miedo a los suegros
Tetrafobia: Miedo al número cuatro
Uranofobia: Miedo al paraíso
Xirofobia: Miedo a las navajas del peluquero
Zeusofobia: Miedo a seres superiores, como dioses
Algunas fobias comunes
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Sociofobia: Se trata de un persistente e intenso miedo a ser juzgado negativamente en situaciones sociales. Es una fobia de las más comunes entre adolescentes y jóvenes, se calcula que cerca de un 4% de las personas entre 18 y 55 años la padecen. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las fobias, es igualmente común en hombres y mujeres.
Agorafobia: Se trata del miedo a los espacios abiertos, y es un trastorno más común entre las mujeres que entre los hombres. El agorafóbico teme todo aquel lugar donde no se sienta “seguro” o no pueda “recibir ayuda”. El que presenta este tipo de trastorno suele refugiarse en su hogar y rara vez sale, ya que en esas ocasiones experimenta una gran ansiedad. Es la fobia que motiva más a menudo consultas a especialistas.
Emetofobia: Se trata de la fobia al vómito o a vomitar. Hay personas que sienten más que una simple aversión hacia el acto de vomitar, y que incluso cambian sus hábitos alimenticios y sociales, (por ejemplo, evitar ir a comer a restaurantes por temor a que la comida que le sirvan allí le siente mal al estómago). Si bien sólo en casos extremos se considera fobia, se calcula que el 6% de la población siente temor de vomitar.
Carcinofobia: Se trata del miedo a contraer cáncer. Es uno de los temores más comunes desde el momento en que la mayoría de los adultos siente aprensión ante la posibilidad de manifestar esta enfermedad. Sin embargo, en el caso de los fóbicos, se trata de un miedo muy antinatural, ya que demostrarán temerle a cualquier síntoma físico negativo, asociándolos todos a síntomas de la enfermedad.
Brontofobia: Son comunes las fobias que involucran elementos climáticos o determinados fenómenos meteorológicos, y éste es el caso de la brontofobia. Consiste en el miedo extremo ante los rayos y truenos de las tormentas. Alguien con esta fobia estará alarmado tanto antes como durante las tormentas, y en casos extremos, padecerá ansiedad. Incluso puede verse afectada su vida social, ya que su planificación de actividades depende del pronóstico meteorológico, y pueden llegar a faltar al trabajo o modificar sus hábitos debido al clima.
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Sobre esta noticia
Autor: Marcela Toso (2625 noticias)
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Tipo: Nota de prensa
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