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La formación a partir de la reflexión sobre las propias prácticas docentes. Fundamentos y acciones a realizar

03/04/2016 23:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Artículo de Sebastián Lopez Orlandi /María Fernanda Repetti ~Licenciatura en Tecnología Educativa~ EPISTEMOLOGÍA Unidad 2

Reflexionar acerca de nuestra práctica, nuestras realidades educativas, nuestras escuelas “bancarias”, nuestro espíritu crítico despertando, nuestra capacidad de alejarnos del día a día para poder vernos como objeto de estudio con el objetivo de resignificarla y transformarla.

En Pedagogía del oprimido, Paulo Freire afirma “no hay palabra verdadera que no sea la unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis”. La acción se presenta ligada a la reflexión de manera esencial, como elementos constitutivos. como dos caras de una misma moneda: la práctica con el fin de transformar la realidad. El pedagogo brasileño afirma que la palabra sin reflexión da lugar al palabrerío, así como la acción sin reflexión, no supera el mero activismo.

Muchas veces se suele confundir el acto de reflexionar y ser crítico, con la queja y la mayoría de las veces aparece junto con la actitud de ubicar la responsabilidad afuera. Reflexionar es un proceso más bien interno, meta-cognitivo, es el camino hacia aprehender nuestras prácticas diarias, para resignificarlas, transformarlas y, así, aprender de ellas. Para todo esto es necesario pasar de una reflexión ocasional a una reflexión sostenida, continua, sistemática y compartida. Y nos animamos a agregar: una reflexión constructiva, re-constructiva y transformadora.

El eje de la formación docente es la profunda y constante reflexión sobre las propias prácticas pedagógico - didácticas. en el propio lugar donde se desempeñan, para poner en acto las resignificaciones y transformaciones deseadas. Sin reflexión no hay autocrítica, y sin autocrítica no existe ninguna posibilidad de transformación y resignificación.

Vale aclarar en primera instancia, que los procesos de formación docente “tradicionales” no servirán para lograr la transformación ansiada, ya que la verdadera y más profunda transformación la tiene que hacer el propio docente, sin desvalorizar la capacitación y actualización de los contenidos del/as aréa/s de cada docente.

Solo la reflexión continua sobre nuestras propias prácticas y desde una clara toma de posición crítica podra colocarnos en un camino de formación continua, que nos permita realmente transformarnos en verdaderos educadores dialógicos.

La resignificación y transformación de nuestras prácticas pedagógicas en las aulas requiere de nuestra reflexión “a corazón y mente abiertos” sobre las propias experiencias pedagógicas y de una investigación constante basada en la idea de que el verdadero conocimiento se alcanza a través de una visión integral y generando relaciones.

En el proceso de transformación, los docentes deberemos reflexionar para resignificar la tarea en relación a cinco instancias:

  • Los objetivos de la educación.

  • Los contenidos programáticos de la educación.

  • Las relaciones de enseñanza - aprendizaje.

  • La metodología de estudio y lectura.

  • La evaluacion y acreditacion

Consideramos importante destacar que esta resignificación y transformación tienen por escenario las instituciones educativas en las que realizamos nuestra tarea docente diaria, motivo por el cual debemos detenernos a reconstruir crítica y cotidianamente la realidad, a través de la toma de conciencia de nuestros condicionamientos (no por ello determinantes) y reconocer nuestro lugar en la institución en la que nos desempeñamos para poder “asumir la contradicción” de intentar educar desde una concepción política progresista en instituciones tradicionales y conservadoras.

También debemos clarificar nuestra relación con la educación, con los educandos y nuestra relación con la institución, ya que cada una tendrá una propia concepción de educación.

Sobre la Formación docente

La mayoría de los docentes hemos participado en algún momento de cursos de capacitación en institutos de educación privada en los que sabíamos que estábamos “comprando los puntos” y esta triste afirmación deriva de la baja calidad formativa de las clases, del grado prácticamente nulo de sustancialidad de los contenidos, de un sistema totalmente deshumanizado y “bancario” al cien por cien; un intercambio de dinero por acreditación. A quí nos encontramos frente al “docente oprimido” que “elige” hacer estos cursos de acreditación porque necesita acumular puntos, para titularizar y poder acceder a un cargo fijo para no vivir en la incertidumbre de las suplencias y poder conseguir un lugar en la Planta Orgánico Funcional (POF) y continuar formando parte del sistema educativo de eslabones de oprimidos y opresores.  

El eje de toda formación docente debería ser la reflexión sobre las propias prácticas, como procedimiento central de una metodología de la auto-formación: una formación docente para la libertad.

Sobre la alfabetización política

“...la solución no está en aprender a leer historias alienadas, sino en hacer historia y ser hechos por ella.”  Paulo Freire

Otro aspecto que tendrá que alimentar y cultivar el educador progresista para resignificar y transformar nuestras relaciones con la sociedad, la comunidad educativa y las propias instituciones en las que se desempeñan, es la alfabetización política, ya que será imposible que podamos promoverla en nuestro alumnado si nosotros no lo tenemos trabajado personalmente.

Para aprender a reconstruir críticamente la realidad en la que estamos inmersos tendremos que luchar contra los condicionamientos, reconociendolos y dándonos cuenta de ellos, para, una vez reconocidos, empezar a ser removidos.

Este ejercicio de pensar y leer críticamente la realidad es fundamental para todo docente, exigiéndonos la capacidad de leer, en el sentido freireano de leer como “reescribir y no memorizar los contenidos de la lectura”; este proceso nos permitirá, desde ya, superar la mirada ingenua del acto de leer, pero también estaremos superando la “concepción nutricionista del conocimiento” (leer como “comer”, educar como “dar de comer”) para abrirnos al conocimiento verdadero, no como una “cosa hecha y acabada” que será recibido pasivamente.

Más sobre

“En la situación gnoseológica, el objeto de conocimiento no es el término del conocimiento de los sujetos conocedores, sino su mediación.” Paulo Freire  

Sobre los Medios de Comunicación Masiva

Como individuos políticos y educadores, tenemos que asumir que existen diversos temas no tratados por los Medios de Comunicación Masiva (MCM) que tienen una enorme relevancia social y humana; debemos estar atentos a la descontextualización, filtros interesados, fragmentación y abuso de poder de loas MCM y su incesante y para nada ingenuo afán de presentar la realidad en compendios, secciones inconexas, desarticuladas que imposibilitan el proceso de síntesis, como operación intelectual esencial para la construcción del verdadero conocimiento. De hecho en los últimos años la televisión (personificando la caja “boba” como monstruo de varias, pero pocas cabezas en móviles conducidos por la dominación y el control) se ha tomado el trabajo de producir programas que presentan síntesis, resúmenes y recortes de ella misma, como una manera de orientar, direccionar, acotar y persuadir al receptor/ consumidor en el menor tiempo posible y en HD.

Existe un momento fundamental para todo ser político, ciudadano y, por lo tanto, todo docente: tomar posición epistemológica. Tomar distancia de nosotros mismos y de nuestras prácticas, para poder objetivarnos; reflexionar y analizar lo que pensamos en relación a lo que decimos y lo que hacemos; en pos de lograr el mayor grado de coherencia entre el pensar, el  decir y el hacer.

Claro que esta tarea de pensar y re-pensar la práctica, pasando del hacer sin pensar, al pensar el hacer a favor de la coherencia, no es acabada si no da lugar a una autocrítica que se traduzca en intentos de cambio reales en nuestro desempeño, de lo contrario la reflexión perderá sentido constructivo.

La lectura crítica de nuestras propias prácticas se alimentará de la lectura crítica de la palabra precedida por una lectura crítica de la realidad y la realimentación permanente entre ambas provocará el “círculo virtuoso de crecimiento en el pensamiento y la acción transformadoras”.

                                                                  

 

 

 

 

 

 

 Conclusiones en relación a nuestra práctica

La libertad no se impone, es el docente quien debe invitar a los educandos a “conocer, a descubrir la realidad en forma crítica”, y no logrará fomentando en ellos una “conciencia falsa” orientada hacia la adaptación de los educandos a la realidad.

“...la educación para la liberación es una acto de conocimiento y un método de acción transformadora que los seres humanos deben ejercer sobre la realidad.” Paulo Freire

Es preciso detenernos en la vorágine diaria y concebir a nuestros alumnos como “seres de praxis” dotados de la capacidad de reflexionar y tomar acción transformadora, como presencias en el mundo.

La educación para la liberación exige presencias en diálogo (proceso dialógico), presencias presentes (valga la redundancia) en un presente que está siendo y no una realidad que es dada como una repetición ineludible del pasado (preestablecido y predeterminado).

Superar la sensación de impotencia y falta de esperanza “domesticadoras” que implica la práctica educativa como transferencia pura de conocimientos descriptivos de la realidad anulando la conciencia y el espíritu críticos reforzando de esta forma el “analfabetismo político”.

 En relación a lo leído nos planteamos como experiencia:

  • Emerger al plano consciente y registrar (sin necesidad de anotar, sólo registrar), la cantidad de veces que pedimos silencio a los alumnos durante nuestras prácticas.

Pudimos registrar que el pedido de silencio por parte nuestra, como docentes, surge como una necesidad de controlar el curso de la clase, como una necesidad de ordenar y moderar los aportes, como un medio para lograr captar la atención y sostener la concentración, etc.

En relación a esta reflexión y tomando una mirada crítica de nuestra práctica respaldada en las bases de una Educación para la liberación y transformación de la realidad, podemos encontrarnos frente a la incoherencia entre nuestro objetivo y nuestra práctica. Podemos fundamentarlo en la siguiente cita de Paulo Freire:

“...privada la palabra de su dimensión activa, se sacrifica también, automáticamente, la reflexión [...] La existencia, en tanto humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse [...] de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el mundo. Existir humanamente es pronunciar el mundo, es transformarlo. El mundo pronunciado, a su vez, retorna problematizado a los sujetos pronunciantes, exigiendo de ellos un nuevo pronunciamiento. [...] Dado que el diálogo es el encuentro de los hombres que pronuncian el mundo, no puede existir una pronunciación de unos a otros. Es un acto creador.”

 

                                                                                        Lopez Orlandi, Sebastián   /  Repetti, María Fernanda

    

  

  

 


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Memirep (1 noticias)
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