Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que La Plomada escriba una noticia?

El Führer y el vagabundo, del nacismo a El gran dictador

20/04/2016 05:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ylich Carvajal Centeno / panored@panodi.com imageAgencias Apenas iniciaba el nacismo su expansión cuando Chaplin le salió al paso con El gran dictador, la más mordaz sátira que sobre Hitler se haya rodado. Joseph Goebbels, ministro de propaganda del III Reich, diría sobre el cineasta que era "un pequeño judío despreciable". Mein Kampf (Mi lucha) acaba de ser nuevamente publicado en Alemania después de 70 años de prohibición, la semana pasada fue el libro más vendido.

Más sobre

Ylich Carvajal Centeno

El 16 de abril de 1889 nació en Londres, Inglaterra, Charles Chaplin, y cuatro días después, el 20 de abril, lo hizo Adolfo Hitler en Braunau, Austria. Esta casualidad casi cinematográfica de haber llegado al mundo el mismo mes del mismo año, con sólo días de diferencia, y bajo coordenadas no muy distantes si se les mira desde el espacio infinito, puede ser la prueba irrefutable de que los astros nada tienen que ver con la condición humana.Confieso que casi me odio por escribir estas cosas ¿cómo se me ocurre comparar a nuestro querido, admirado e inolvidable maestro del cine, la belleza y la poesía del gesto con esa rigidez simétrica, horrible y tautológica? ¿Qué importancia puede tener esa coincidencia de calendario? Sin embargo, asumiendo la actitud de Charlot ante la vida, aventurémonos.Además, la primera vez que Chaplin no hizo de Charlot en una de sus películas hizo de Hitler para, en 1940, rodar su primera película sonora, El gran dictador. ¡Y qué cosas ¿no? ! Mientras Winston Churchill tuvo que esperar la invasión a Polonia en 1939 y Franklin Roosevelt el ataque a Pearl Harbor en 1941, para ver lo que al mundo se le venía encima, Charles lo puso antes en celuloide e hizo reír al planeta entero.Charles y Adolfo quedaron huérfanos en la adolescencia. En ambos el alcohol y la locura dejaron huellas. El papá de Chaplin, quien fue un afamado cantante de su época, murió alcoholizado cuando él tenía 12 años. En verdad el padre los había abandonado, a él y a su hermano Sydney, cuando aún eran bebes y fueron educados en la más completa miseria por su madre, Hannah ?quien había sido una actriz funambulesca- y mimo, hasta que la pobre se sumergió en la locura en 1898.Charles tenía nueve años, fue lo que hoy se conoce como "un niño de la calle", hasta que a esa edad y habiendo aprendido el arte del mimo con su madre, se unió a una compañía de jóvenes actores conocida como Los ocho muchachos Lancashire con la que recorrió el país. A los 14 años consiguió un papel en la obra de teatro Sherlock Holmes con la que viajó hasta 1906. Al año siguiente se unió a la compañía de Fred Karno que para entonces era la más destacada en el arte de la pantomima y con la que realizaría en 1910 y en 1912 giras por los Estados Unidos. El papá de Adolfo, Alois Hitler, tiene una oscura historia basada en su origen oculto. Hasta ahora nadie sabe realmente quien fue su padre y el abuelo del Führer y las especulaciones ? ¿cuál de ellas menos terrible?- aseguran que fue hijo biológico de su tío paterno, que sí fue hijo de quien figura en su documento de identidad como su padre, pero que éste sólo lo reconoció muchos años después antes de morir, o de un tercer hombre del que poco se sabe y con base al que se dice que el papá del papá de Hitler era de origen judío.No debió ser fácil para Alois crecer con tamaña incertidumbre en una sociedad en la que había hijos legítimos e ilegítimos y el asunto de las razas y las nacionalidades eran capital para el desarrollo social de las personas. Casado en terceras nupcias con su prima Klara Pölzl, a quien le llevaba 23 años, concibió cinco hijos de los que sólo Adolfo y Paula sobrevivieron a la niñez.Alois murió en 1903, dicen que justo después de beber el primer vaso de alcohol de aquel día de enero al llegar a su trabajo como agente de aduanas. Adolfo tenía 14 años y para cuando cumplió los 18 murió su madre. Algunos de sus biógrafos creen que estas circunstancias, el tener un padre gruñón, violento y alcohólico y una madre sobreprotectora, afinaron la personalidad del criminal de guerra más conocido del siglo XX. Ni Charles ni Adolfo se graduaron en la escuela formal y a ambos se les considera autodidactas. En el caso del primero asistió un par de años a una escuela para huérfanos, pero su formación la adquirió en el circo y en el teatro en los que trabajo desde niño. En el caso del segundo no se sabe bien por qué. Era de una familia clase media, tenía las posibilidades económicas para hacerlo, se sabe que curso la primaria pero el primer año de la secundaria le fue reprobado y para cuando cumplió los 16 años no la había terminado.Extrañamente, el creador del nacismo, quien durante la Segunda Guerra hizo del robo de obras de arte un emblema de la supuesta superioridad germana ?emulando a los emperadores romanos y a Napoleón que saqueaban los países conquistados- quiso ser artista plástico.Al cumplir los 18 años se mudó de Linz a Viena con el propósito de estudiar pintura en la Escuela de Bellas Artes, dónde no fue aceptado por reprobar, en dos oportunidades, las pruebas de admisión. Aun así, después que su madre murió y no tuvo recursos para vivir en la capital austriaca, sobrevivió vendiendo sus pinturas con algún éxito. Él mismo se describiría años después como un artista incomprendido.Se quedó en los EEUU después de terminar su segunda gira con la compañía de pantomimas de Fred Karno. Aquel enorme país, lleno de enormes contradicciones, parecía estar hecho para su genio creador. Entró de una vez a trabajar en el cine y dejó de actuar ante un público en directo para hacerlo en solitario ante una cámara de filmación con la gracia de un complicado paso de baile. En 1914 dirigió y protagonizó para los estudios Keystone 35 películas de una duración promedio de 10 minutos cada una. Fue el momento del aprendizaje en un arte que aún no se reconocía como tal . Entre 1915 y 1916 hizo otras 22 para los estudios Essanay y Mutual y para 1917, con El Inmigrante, ya ha inventado el cine. No me refiero a los aparatos de grabar y proyectar películas, sino al arte y a la técnica de contar historias con imágenes.Y esas historias, que cautivan público en diversas partes del mundo, que sin decir una palabra tienen un lenguaje que se hace común e incluso íntimo, que arrancan risas y una que otra lágrima en EE UU como en Europa, en la India como en Latinoamérica, da cuenta, precisamente, de esa diversidad, de esa complejidad.Los EE UU a los que llegó Chaplin es un país de inmigrantes, lleno de posibilidades y de contrariedades, diverso y complicado, a ratos hostil y a ratos hospitalario, con grandes recursos tecnológicos y económicos y eso se refleja no sólo en El Inmigrante sino en casi todas sus películas: La quimera del oro, que resulta ser la sátira más atinada sobre ese valor supremo del capitalismo que es hacerse rico cueste lo que cueste, El Chico, Luces de la ciudad y El Circo.Algunos años después, cuando el Comité de Actividades Americanas del Senado de los EE UU ?que se creó para perseguir cualquier idea progresista que a los sectores más conservadores de los EE UU le oliera a comunismo- comenzó a investigarlo y a perseguirlo, utilizaron sus películas para demostrar que cooperaba con los soviéticos, los para entonces archienemigos de Washington. Chaplin era brillante, un artista genial que giraba en su propia órbita, pero la materia que le permitió mostrar su enorme talento se la dio sin dudas la sociedad estadounidense de principios del siglo XX con toda su diversidad, con sus enormes complejidades y contradicciones. Adolfo Hitler debió tener una experiencia parecida cuando vivió en Viena, desde los 18 y hasta los 24 años. La actual capital austriaca había sido la sede principal de dos imperios, el Sacro Romano Germánico y el Austrohúngaro, deseada durante años por el Otomano, considerada la cuna del barroco, vio florecer la música de Mozart, Haydn, Brahms y Beethoven, todos murieron en Viena, consagrados.Pero todo ese cosmopolitismo, toda esa ebullición intelectual, toda esa diversidad cultural ¿Qué impresión dejó en el joven Hitler? El mismo llegó a escribir que su pensamiento se formó en Viena: "En este período tomó forma dentro de mí una imagen universal y una filosofía que se convirtió en la base de todos mis actos. Además de lo que entonces creé, he tenido que aprender poco, y he tenido que cambiar nada".¿Pero cómo así? ¿Cómo Viena, con toda su historia y riqueza cultural pudo haberle dado la materia para que inventara esa cosa absolutista, monolítica, horripilante y negadora de la humanidad que fue el nacismo? Quizás alguna gente puede vivir en una ciudad sin que la ciudad alguna vez viva en ella. Un asunto de sensibilidad, de percepciones o de egos refractarios. Hitler abandonó Viena y se fue a Múnich dónde debutaría en la política afiliándose al partido que bajo su liderazgo sería conocido como Nazi e intentando, en 1923, un golpe de Estado contra la llamada República de Weimar que se llamó el Putsch de Múnich y que se inició tras un acalorado discurso suyo en la cervecería Bürgerbräukeller.Charles como Adolfo escribió su autobiografía. Mi vida es menos conocida que Mein Kampf (Mi lucha) que en una recién edición autocalificada como crítica y que podrá ser incluso leída en las escuelas germanas, se convirtió la semana pasada en el libro más vendido en Alemania, después de 70 años de prohibición. A Chaplin lo conocemos más por sus películas, pero como una muestra de que también sabía utilizar bellamente las palabras, nos dejó éstas que, definitivamente, preferimos: "Mirada de cerca, la vida parece una tragedia; vista de lejos, parece una comedia. Nunca te olvides de sonreír, porque el día en que no sonrías será un día perdido. La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive cada momento, antes de que baje el telón y la obra termine sin aplausos. Hay que tener fe en uno mismo. Aún cuando estaba en el orfanato o recorría las calles buscando qué comer, me consideraba el actor más grande del mundo. La vida es maravillosa... si no se le tiene miedo. Sin haber conocido la miseria, es imposible valorar el lujo. Más que maquinaria necesitamos humanidad, y más que inteligencia, amabilidad y cortesía. Fui perseguido y desterrado, pero mi único credo político siempre fue la libertad" , Charles Chaplin, el inmigrante.


Sobre esta noticia

Autor:
La Plomada (20346 noticias)
Fuente:
fundacionlaplomada.blogspot.com
Visitas:
7941
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.