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Garoña, la hermana gemela de la central de Fukushima amenaza al Ebro. Cierre ya!!!

07/04/2011 13:20 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Garoña funciona desde 1971, igual que la japonesa Fukushima hoy en peligro. Los políticos y Nuclenor no quieren cerrarla. Euskadi sí. Los problemas ecológicos, medioambientales y de salud del entorno son graves

Pese a tener fecha de cierre fijada para 2013, el Gobierno de Zapatero o la Audiencia Nacional contaban en el 2009 con una “moratoria”, que permitiera tener la central abierta sine die. Ocurrieron muchas cosas de inmediato: manifestaciones en Euskadi por el cierre, también movimiento social en el valle Tabalina (Burgos) pidiendo que no se cerrara Garoña. Todo eso ya lo contaremos en este reportaje. Hasta que llegó el terremoto de Japón y posterior tsunami que provocaron el accidente en Fukushima. Aunque no se recalca lo suficiente que la central japonesa es hermana gemela de Garoña a pesar de que obviamente no se habla por motivos de lenguaje, es lógico que los achaques de los gemelos tienen que ser parecidos. Ahora se acaba de dar el caso típico que hace verdad lo dicho.

La organización Greenpeace ha presentado un informe en el que acusa a la central nuclear de Garoña (Burgos) de producir contaminación térmica en el río Ebro. Por ello, ha pedido a la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, que revoque de forma inmediata la autorización de vertido de aguas de refrigeración de la central nuclear de Garoña. Esto supone una contaminación térmica «brutal» para la vida en el río Ebro.

“La central no cumple los criterios autorizan el funcionamiento de la misma a causa de sus problemas de refrigeración, lo que provoca esa importante contaminación del agua del río Ebro”, señala Greenpeace. El agua del Ebro sirve para refrigerar el circuito primario de la central y reducir su calor, pero la transmisión térmica calienta el agua de las tuberías que vuelve al Ebro.

El responsable de Nucleares de Greenpeace, Carlos Bravo, pidió ayer a distintos órganos del Gobierno español la paralización de la central nuclear de Santa María de Garoña hasta que su empresa propietaria, Nuclenor, no construya en la misma una torre de refrigeración. Una torre, como las existentes en la central catalana de Ascó, cuya finalidad sería evitar la refrigeración mediante agua, ya que dicha práctica supone la contaminación térmica de los ríos cercanos a la central. En el caso de la planta burgalesa, la zona del Ebro afectada por la contaminación térmica se extiende desde la localidad de Frías hasta el embalse de Sobrón, que se encuentra en la muga con Euskal Herria.

La autorización sobre el vertido de aguas al río, concedida el 18 de octubre de 2007 a Nuclenor (propietaria de la central), señala que el máximo incremento admisible de temperatura en el Ebro debe ser de tres grados respecto a la temperatura aguas arriba. La responsabilidad final de las aguas de ese río es de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Lamentablemente, tal y como afirmó la propia Confederación, este organismo oficial no realiza controles térmicos propios en el entorno de Garoña. Es significativo que se consideren suficientes los que realiza la propia empresa encargada de gestionar la central. Nuclenor sigue afirmando que la central cumple la legalidad y, lo que es peor, aseguró que los informes elaborados por la empresa demuestran que la temperatura del agua es estable, exceptuando la aparición de «picos puntuales».

De acuerdo con el informe de Greenpeace, homologado por otras entidades afines, la temperatura del río Ebro el día del muestreo era de 6, 5 grados centígrados y lo esperable era encontrar a lo largo del río temperaturas de ese orden, o inferiores, en cualquier caso, a los 10 grados". Y se ha registrado un incremento de temperatura de 15, 7º. “Una de las centrales más peligrosas”.

Carlos Bravo también hizo referencia ayer a una lista elaborada por el banco suizo UBS, en la que se sitúa a Garoña entre los treinta reactores en riesgo de cierre.

Por si fuera poco, la temperatura de las aguas del embalse del Sobrón, tras la zona de dispersión térmica, era de entre 17 grados y 21 grados centígrados. Este notable incremento de la temperatura supera con creces los 3 grados permitidos por la autorización de vertido.

Al parecer el calor se transmite incluso aguas arriba de la propia central

El informe señala también que entre la estación de muestreo en el río Ebro a 10 km de la localidad de Frías, aguas arriba de la central, y la del embalse de Sobrón (separadas por 6, 8 Km.), se registró un incremento de temperatura de 15, 7 grados, lo que supone un incremento medio de 2, 3 grados por kilómetro. El embalse de Sobrón también registraba temperaturas superiores en unos 10 ºC a las esperables.

Carlos Bravo concluye diciendo que la central burgalesa es «una de las más peligrosas del mundo» y debería ser cerrada de inmediato no vaya a ocurrir aquí lo mismo que en Fukushima. Además está el problema de los residuos todavía sin resolver y que cuenta con una capacidad limitada en su piscina de residuos permitida hasta el año 2015.

Un informe del Ministerio de Medio Ambiente de fecha 1 de julio de 2009, ya alertaba de los problemas actuales de refrigeración de Garoña y del previsible empeoramiento de esa situación en el corto y medio plazo. El 25 de julio de 2006 la central ya tuvo que parar por imposibilidad de asegurar la refrigeración, recuerda Greenpeace.

Greenpeace cree que "deben evitarse alteraciones significativas en el estado ecológico de las aguas como consecuencia de la temperatura de salida del agua de refrigeración; manteniendo el vertido por debajo de los umbrales máximos exigidos por la legislación vigente…”

Greenpeace, además, se ha dirigido por escrito al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; a la ministra de Defensa, Carme Chacón; a la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, y al Ministro de Industria, Miguel Sebastián para exigirles la realización urgente de nuevos exámenes de seguridad para todas las centrales nucleares y el cierre inmediato de las que no los superen.

Los políticos españoles del PSOE, desde Sebastián, los señores Felipe González, Javier Gómez Navarro y Luis Atienza hasta el tantas veces mencionado Rajoy están en pro de lo nuclear. Tampoco el propio Rajoy quiere cerrarla. Y así lo han recalcado durante sus últimas apariciones electorales, en las que ha prometido que, si llega a La Moncloa, la central burgalesa se mantendrá operativa más allá del año 2013. I.S.

Por una declaración pública parecida la entonces vicepresidenta primera María Luisa Fernandez de la Vega en una rueda de prensa posterior a un Consejo de Ministros en julio de 2009 dijo: “Mariano Rajoy es un irresponsable por anunciar que revocará la decisión del Consejo de Ministros sobre el cierre de Garoña en el 2013”. En esta ocasión de la que hablamos Rajoy también anunció que si ganaba las elecciones Garoña seguiría abierta. El líder del PP terminó diciendo que ya han comenzado a tramitarse subvenciones en la zona por un monto de 100 millones de euros.

El banco suizo UBS cree que, con el aumento de precios, la nuclear solo será competitiva en sistemas públicos o semi-públicos, pero no exclusivamente con inversión privada.

El banco sí espera que China mantenga su ambicioso programa nuclear, algo considerado clave porque su construcción masiva debe permitir rebajar los costes de los nuevos reactores.

"Mientras el accidente de Chernóbil, en 1986, tuvo un impacto ambiental significativamente mayor (al menos hasta la fecha), se podría decir que Fukushima siembra un problema de credibilidad mayor" al producirse en una economía avanzada sin que, más de tres semanas después, los ingenieros la hayan logrado controlar.

El informe prevé cierres "incluso en países pro-nucleares como Francia". Y señala los 30 reactores más antiguos del mundo, construidos antes de 1972, "como los que tienen más probabilidad de cerrar", especialmente si están en áreas sísmicas o conflictivas como cerca de fronteras. En la lista negra de 30 reactores aparece Garoña, y sus gemelas de EE UU Monticello y Oyster Creek.

Estaba programado que Garoña cerraría en el 2013 pero la realidad es que con sus averías, sus fallos y disfuncionamiento sigue adelante. Aquí se analizan esos problemas

En Garoña como en todas las centrales nucleares de España es claro que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha sido condescendiente con las centrales tanto cuando fallan como en las obras necesarias para mejorarlas.

Otro problema de Garoña radica en que es el reactor más pequeño: 466 megavatios frente a los 1.000 del resto. Eso, unido a que de momento solo podría conseguir prórroga hasta 2019, hace que las inversiones sean más difíciles de amortizar.

Fuentes del sector creen que la posibilidad de que la Audiencia Nacional revoque el cierre también disminuye cada día que pasa sin solución en Fukushima. Greenpeace y Ecologistas en Acción han pedido que la nuclear cierre antes incluso de 2013.

El portavoz de Garoña consideró injusto y prematuro hablar de cierre. "Los dueños [Endesa e Iberdrola al 50%] siempre han mostrado su voluntad de seguir”. Es un negocio fabuloso.

Además de las posibles nuevas exigencias derivadas de Fukushima, el Ministerio de Medio Ambiente ya ha advertido de que la central necesitaría un costoso sistema de refrigeración nuevo. En un informe enviado a la Audiencia Nacional y fechado el 1 de enero de 2009, la Confederación Hidrográfica del Ebro señala: "Con las necesidades de agua que requiere su actual sistema de refrigeración, Garoña se enfrenta al riesgo de carecer de garantías ante épocas de sequía". La central requiere 24, 36 metros cúbicos por segundo del Ebro pero no tiene un circuito cerrado de refrigeración, obra que ya realizó, entre otras, Ascó (Tarragona).

Otro informe del ministerio afirma que en 1971, al otorgar la concesión, "la Confederación señaló la imposibilidad de garantizar ese caudal durante 100 días al año, motivo por el que la central debió comprometerse a refrigerar por circuito cerrado los días que fuera necesario", algo que finalmente no se ha hecho. El ministerio concluye que Garoña está "en un entorno frágil" en el que la bajada de caudal del Ebro supone "un riesgo significativo".

Los pueblos de Burgos, y sus vecinos vascos

Para cuando se anunció en Consejo de Ministros el cierre de Garoña en el 2013 con la moratoria que se le daba para desmantelarlo y buscar un cementerio nuclear para sus residuos (ATC) se produjeron en Euskadi múltiples manifestaciones porque de hecho Nuclenor insinuaba que Garoña seguiría.

Tras esa campaña que en tres capitales vascas se realizaron durante meses por el cierre de Garoña, que llegaba a la edad legal, y los titubeos de Zapatero por ponerse en contra, pero sin ponerse frente a Nuclenor, dueña de la central, se decretó una especie de moratoria que conllevaba un claro sí a los mentores de Garoña.

Había quedado demostrado por Greenpeace y los antinuclearcitas que no era cierto que la cuestión de la prórroga de Garoña era tener o no tener electricidad.

Resulta que España exporta más electricidad de la que produce Garoña.

Los contrarios a la central sostenían que al estar Garoña tan cerca de las capitales vascas- 40 km de Gasteiz, 54 km de Bilbao, 118 km de San Sebastián y 131 km de Iruña, cualquier avería podía ser fatal y ya Sanidad había detectado al final del régimen anterior un aumento de enfermedades cardiovasculares y leucemias en las zonas más próximas a Garoña.

Eso decidió a los responsables a pedir a la Unidad de Cáncer del centro nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, que hiciera un estudio discreto del estado de salud de la región más próxima a la central. Lo hizo desde 1999 a 2001. Y en un documento realizado por esa Unidad se detectó "una tasa más alta de cáncer de estómago en personas de ambos sexos" en el entorno de la central de Garoña. Asimismo se constató que "la mortalidad por cáncer de pulmón mostraba un mayor incremento en las áreas de 30 km alrededor de la central burgalesa de Zorita y de Vandellós... Y además los datos revelaban que se había encontrado una tasa más alta de mortalidad por leucemia en la población de 0 a 24 años.

Uno de los graves problemas de Garoña y de Fukushima es el de la corrosión intergranular lo cual obligó a realizar diversos y discretos arreglos entre 1977 y 1986. Esa fue también la razón de la grave avería que sufrió la central el 12 de diciembre de 1989 con una fuga de 250.000 litros de agua por rotura de una tubería de aspiración. Pero no fue hasta 1924 que se conoció la existencia de grietas en el interior de la vasija del reactor, así como en 66 de las 97 penetraciones de dicha vasija. “La corrosión de tuberías es un grave problema sin resolver a lo que hay que añadir el hecho de que las tuberías del interior de la vasija no se han podido inspeccionar desde su construcción porque resulta físicamente imposible acceder a ellas” (tomado del informe de la Organización Eguzki).

Pero aún con todo eso los pueblos burgaleses que rodean a Garoña los del Valle de Tobalina-alentados por las seguridades de personajes doctos en la materia, como Miguel Sebastián, el "peso pesado" del Psoe dijo que para garantizar la seguridad del suministro de electricidad era necesaria Garoña y volvió al conjugar el verbo “seguridad” para referirse a una de las virtudes de la central.

Por supuesto "Greenpeace" no se calló, ni sus parientes "Ecologistas en marcha" y a los, pocos días de estas manifestaciones de parte y parte dieron una respuesta mesurada pero enérgica dirigida sobre todo a los trabajadores burgaleses que temían quedarse en el paro y obedecían las consignas de Sebastián, del PSOE y del PP. ¡Todos a unidos contra los recalcitrantes manifestantes de Euskadi!.

El gobierno justificaba los cuatro años de moratoria para el desmantelamiento, en que antes Garoña tenía que disponer de un cementerio nuclear o ATC. Para nada se habló de las "fallas", por favor no llamarlas averías, de Vandellos II, Ascó II, Ascó I y Cofrentes, las cuatro en 72 horas, unos meses antes… Ni de los 96 "sucesos" del 2007. En cuanto a Garoña después de todo lo dicho es obvio que significa un peligro permanente para la población de muchos kilómetros a la redonda.

Fue diseñada en 1960, cuando empezó a rodar el célebre coche "Fiat 600", pero el papeleo del franquismo la demoró hasta 1971. Hoy ver un Fiat de aquellos por una carretera europea, sería algo como ver un OVNI.

Al margen de lo que le pase a Garoña, los pesos pesados del PSOE en favor de la energía nuclear son el nombrado señor Sebastián, los señores Felipe González, Javier Gómez Navarro y Luis Atienza. También está en el grupo el futuro presidente Pérez Rubalcaba. El ex-ministro de trabajo Jesús Caldera, está en contra.


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Iñaki (08/04/2011)

Me parece mentira que la central de Garoña suscite tan pocos comentarios en los medios de comunicación locales cuando como tú dices es idéntica y tan peligrosa como la de Fukushima. Está visto que mientras las cosas les pasen a los demás todo está guai los problemas surgen cuando nos pasan a nosotros mismos. Ahhh!! se me olvidaba felictarles por su reportaje