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La generación "ni-ni". Los que "ni estudian, ni trabajan"

13/01/2010 15:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Ángel Corbalán

Si en los setenta, se repetía la frasecita típica para entablar conversación, con un chico o chica, de ¿estudias o trabajas? Hoy hay un porcentaje importante de jóvenes españoles, que contestarían NO, a ambas opciones. A estos chicos, jóvenes, que ni estudian ni trabajan, les llaman : La "generación neet". Y ya se les considera un peligro para la competitividad y el empleo.

Resulta que, el reverso tenebroso de la fuerza emprendedora de los jóvenes está en ese 14% de españoles de entre 16 y 24 años que ni estudia, ni trabaja. La 'generación Neet' supone un lastre para el nuevo modelo económico. Para los Neet (Not Employment, Education or Training), la tópica pregunta del ¿estudias o trabajas?, resulta fácil y triste de responder. Ni lo uno ni lo otro. Según la OCDE, el 14% de los jóvenes españoles de entre 16 y 24 años no hace nada.

Las carencias formativas se completan con los datos proporcionados por el último informe Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE, que recordaba recientemente que el 49% de los españoles de 25 a 64 años sólo ha finalizado los estudios obligatorios. Aunque este porcentaje ha disminuido año a año (en 1997 llegaba al 69%), todavía nos sitúa muy lejos de las potencias europeas y de la OCDE.

Volviendo a la generación NiNi, la de aquellos que ni estudian ni trabajan, el estudio realizado por la OCDE en la Unión Europea y Estados Unidos coloca a España en el cuarto peor lugar, por delante de Italia, Eslovaquia y Reino Unido. Según este informe, el 5% de los jóvenes españoles que abandonan los estudios tras la educación obligatoria, con 16 años, no están interesados en hacer nada y otro 20% queda atrapado en el desempleo.

Montse Ventosa, fundadora de Employee Branding, cree que la contradicción entre las jóvenes generaciones que se deciden por el camino del emprendimiento y los llamados NiNis, puede tener una explicación: Los primeros tienden al optimismo y a una cierta esperanza de que pueden cambiar las cosas, considerando la dificultad como una oportunidad para aprender y crecer. Los NiNis o Neet sienten que poco o nada pueden hacer por cambiar la situación, por superar las dificultades que plantea la crisis, y de alguna manera se dan por vencidos, quedando en una situación de desamparo que se traduce en estas cifras, y en la merma de talento para nuestros países.

Además, para Krista Walochik, presidenta consejera delegada de Norman Broadbent, la existencia de una generación que ni estudia ni trabaja se da porque existe una estructura social y familiar que apoya esto. Son jóvenes que han recibido todo con mucha facilidad, que han vivido en un entorno protegido hasta los treinta y tantos y que mantienen una estricta separación del ámbito del estudio y del trabajo. En otros países, como Estados Unidos, no se dan estas generaciones sobreprotegidas. Allí la cultura del valor del trabajo es diferente y no existe esa red social o familiar que permite estar inactivo.

La crisis, lo ha acentuado.

No cabe duda, que la crisis ha venido a acentuar la incertidumbre en el seno de una generación que creció en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida y que ha sido confrontada al deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, y no valoración de la formación.

Las ventajas de ser joven en una sociedad más rica y tecnológica, más democrática y tolerante, contrastan con las dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro. Y es que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de los padres. Ese temor ha empezado a extenderse, precisamente, entre la generación que de forma más abrumadora, siempre por encima del 80%, declara sentirse satisfecha con su vida. El virus del desánimo está minando la naturaleza vitalista y combativa de la gente joven aunque encontremos pruebas fehacientes individuales y colectivas de su consustancial espíritu de superación.

Por otro lado, Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, cree que la falta de ilusión hay que interpretarla, no tanto por los efectos de la crisis, como por el cambio cultural producido con anterioridad. El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto vital de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido. Ahora, la incertidumbre se impone en el trabajo y en la pareja y no está claro que la dedicación, el compromiso, el estudio o el título, vayan a tener su correspondiente compensación laboral y social, afirma.

Si la pregunta clásica de nuestros padres y abuelos: ¿Y tú, que vas a ser? pierde fundamento, se entiende mejor que los esfuerzos juveniles respondan, más que a la ilusión por un proyecto propio, al riesgo de quedar descartado. "Si no estudio, si no hago ese master...". Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios.

Al parecer, aunque estamos ante una generación pragmática que no ha soñado con cambiar el mundo, muchos estudiosos creen que la juventud no permitirá, sin lucha, la desaparición de la clase media. "El mundo que alumbró la Ilustración, la Revolución francesa y la Revolución industrial está agotado. La superproducción y la superabundancia material en estructuras de gran desigualad social carecen de sentido, hay que repensar muchas cosas, construir otra sociedad", afirma Eduardo Bericat.

Las dinámicas encaminadas a establecer nuevas formas de relaciones personales, la búsqueda de una mayor solidaridad y espiritualidad, más allá de los partidos y religiones convencionales, los intentos de combatir la crisis y de conciliar trabajo y familia, el ecologismo y hasta el nihilismo denotan, a su juicio, que algo se mueve en las entretelas de esa generación. "Son alternativas que, aisladamente, pueden resultar peregrinas, pero que, en conjunto, marcan la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad", dice el profesor.

Y yo me pregunto: ¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos? ¿Se podrán cambiar las cosas, sin hacer cosas? Pues, a estos chicos, los del "ni-ni", les recordaría algo sobre la desesperanza y la esperanza....

Sobre la desesperanza, decía Maurice Maeterlinck (1862-1949), escritor belga. "La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo".

Y sobre la esperanza, hay un proverbio japonés, que dice: "Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar".

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clasesmediasaragon.es
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