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Analysis of Lucia Puenzo's XXY. Géneros Genero-sos: Hacia una visión del género sin cortes

08/05/2015 07:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este artículo analiza la película XXY de Lucía Puenzo (2007). Para esto cuestiona el impacto que ésta tiene en una sociedad patriarcal regida por la dicotomía entre lo femenino/masculino. La película reivindica un discurso abierto a la liminalidad que resulta sumamente relevante en la actualidad

Este artículo analiza la película XXY de Lucía Puenzo (2007). Para esto cuestiona el impacto que ésta tiene en una sociedad patriarcal regida por la dicotomía entre lo femenino/masculino. La película reivindica un discurso abierto a la liminalidad que resulta sumamente relevante en la actualidad. Dicho discurso marca el comienzo de un cambio en la construcción de género que dará lugar a una visión de la sexualidad y del género como grandes espectros complejos que problematizan la(s) realidad(es) de los espectadores rechazando el orden y la clasificación.

A pesar del conservadurismo aún reinante en muchos países, las sociedades posmodernas tienden a dar lugar a la diversidad y a la libertad de expresión y de acción.  Teniendo en cuenta la idea de Judith Butler de que el género se actúa, la creciente libertad de acción puede en potencia llegar a provocar un profundo cambio en nuestras sociedades patriarcales y generar así  una nueva construcción de género.

XXY desafía al binomio masculino-femenino presentando a la intersexualidad como un híbrido que genera atracción y repulsión a nivel social. Plantea la posibilidad de la no elección o de la ‘elección natural’ cuestionando la ética médica y el tratamiento histórico de la intersexualidad como enfermedad (Sullivan 2009: 314). A través de la mirada de diferentes actores sociales y del espectador, Puenzo cuestiona a la sociedad patriarcal que exige, desde el nacimiento, la elección de un género previamente y socialmente definido.

Esta construcción de género estructuralista y estática posibilita la discriminación, la marginación y la opresión de aquellos que no encajan en los estereotipos impuestos. Hace falta ser parte de una categoría para ocupar un lugar, privilegiado o no, en la sociedad. Las personas intersexuales son y han sido sistemáticamente excluidas, incluso del discurso textual. Son y han sido agredidas por ser consideradas a-normales. La película presenta un discurso abierto a la ambigüedad, reivindicando las prácticas sexuales y cuerpos marginados, dándole espacio a la libertad de expresión y de acción. (Stryker y Sullivan 2009: 61).

Las clases de biología y sexualidad impartidas en las instituciones educativas en América enseñan a sus alumnos cómo están compuestos los sistemas genitales femenino y masculino. De esta distinción anatómica de los genitales deriva la idea de que las mujeres son débiles  y pasivas mientras que los hombres son fuertes y activos.  Al dividir conscientemente los sexos y adjudicarles características claramente sexistas se continúa perpetuando los estereotipos de género y la inequidad.

Lo que no se aprende en dichas instituciones educativas es que todos los seres humanos se originan en el vientre materno con la misma estructura genital. La embriología denomina a esta etapa inicial como ‘estadio indefinido’. Lo cierto es que todos los seres humanos comienzan siendo algo ni femenino ni masculino. Todos comienzan siendo intersexuales. Pero alrededor de las 15 semanas la medicina será capaz de determinar el sexo del bebé. De ahí en adelante comienza la carrera contra reloj en la cual muchos de los padres, familiares y amigos (esto continúa sucediendo hoy en día) compran ropa y juguetes que se adaptan a sus propias expectativas y prejuicios. Muchos compran ropa rosada o celeste, bebotes o pelotas. Otros tantos les dicen a sus hijas que son princesas y a sus hijos que son campeones o  superhéroes. Incluso las tiendas de ropa de niños más reconocidas están divididas en dos.

El caso de Alex no fue diferente. Luego de su nacimiento los doctores aconsejan que se la críe como una niña (que se le diga que es niña, que se la trate como tal, que se la vista como tal…). A medida que se desarrolla, los médicos aconsejan que tome hormonas para mantener su apariencia femenina. Las decisiones y dudas de Suli y Kraken (sus padres) reflejan los problemas éticos y médicos relacionados a la intersexualidad. Algunos defensores de la intersexualidad apoyan la crianza de un bebé intersexual como niña o niño hasta que sea lo suficientemente grande como para decidir su propio género conscientemente (Ozar 2006: 17).

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La escena en la cual Alex juega con sus pastillas y se niega a tomarlas muestra el rechazo a ser quien no es naturalmente. En este momento se plantea una fuerte crítica al binomio femenino/masculino y un reclamo del derecho a ser intersexual. Alex cuestiona el uso de medicamentos que evitan que parte de su ser se desarrolle. Del mismo modo hay quienes afirman necesitar de la medicina para poder ser quienes realmente con. Frente a esta demanda sólo queda permitir y defender la libre elección. Después de todo, una parte esencial del género radica en la conciencia de cada individuo, en lo que cada individuo se siente y se piensa a sí mismo. Al considerar al sexo y al género como espectros, se puede apreciar la eminente diversidad que no puede ser categorizada. Los componentes biológicos y genéticos, sumados a los factores sociales  funcionan de forma extremadamente compleja e imponerles esta dicotomía es completamente arbitrario.

Frente al reclamo de ser quien naturalmente es, la madre se plantea la posibilidad de que operen a Alex. De acuerdo con la práctica médica occidental, la mayoría de los bebés intersexuales son intervenidos quirúrgicamente y transformados en niñas. Es probable que estas intervenciones sean más convenientes para los cirujanos debido a que resulta más sencillo remover tejido que agregarlo. Además, se asume que la mujer puede lidiar con la ambigüedad mejor que el hombre. En internet se pueden encontrar numerosas anécdotas de padres de bebés intersexuales  que afirman haber recibido advertencias por parte de sus pediatras relacionadas a la salud del bebé en caso de no realizar la cirugía ‘normalizadora’. Por este motivo algunos de estos padres aceptan la mutilación quirúrgica infantil y esperan que dicho bebé se identifique como mujer y no como intersexual.

A pesar de respetar la decisión de Alex de no operarse ni someterse a ningún tratamiento hormonal, la película no se queda con esta crítica sino que va más allá, mostrando los problemas que esta determinación acarrea. La escena en la que los chicos agreden a Alex sólo para poder ver sus genitales es un claro ejemplo de cómo se lidia con ‘lo diferente’ a nivel social. En esta escena un grupo de jóvenes la rodea, la tira en la arena e intenta sacarle los pantalones. Algunos integrantes del grupo preguntan varias veces por su miembro: “¿qué tenés acá? ¿se te para?” Mientras unos tratan a Alex como un fenómeno y afirman: “es un asco” otros se muestran atraídos y dicen: “está buenísimo”. Aunque todos estén dispuestos a ejercer la violencia para saciar su propia curiosidad o morbo.  

La decisión de no mostrar los genitales de Alex, si bien permite al espectador tomar conciencia de su propia curiosidad genera un clima de misterio acerca de la intersexualidad. El historiador y filósofo Argentino Mauro Cabral, afirma que una de las fortalezas de la película es que muestra una aproximación poética y erótica que va más allá de las estructuras de la biomedicina (2009:109). No caben dudas de que la intersexualidad no se limita a la genitalidad, sin embargo, la ausencia de imágenes (me refiero a dibujos, no garabatos ni imágenes reales) generalmente tienden a dar lugar a la fantasía, a las dudas y al miedo. Esto puede ser perjudicial incluso para las personas intersexuales. La inclusión de dibujos de los genitales intersexuales en los manuales de biología, anatomía y educación sexual sería una buena forma de comenzar a valorar su unicidad y de integrarlos al espectro del género. Del mismo modo, resulta igual de importante remover dichos dibujos de los manuales de anatomía patológica.

De acuerdo con Karkazis (2010:96) ‘En una cultura que requiere una clara división de género, los cuerpos de género atípicos amenazan al sistema de leyes, a los derechos, responsabilidades y privilegios construidos sobre las nociones de discreción y de género binario’. A pesar de los intentos de la medicina por ‘corregir´ la intersexualidad, la misma no se limita únicamente al campo de la medicina sino que también es una cuestión social. El problema no es el cuerpo intersexual, sino la dependencia de nuestra cultura basada en el binomio masculino/femenino que creó normas sociales que excluyen a lo diferente.  No es el cuerpo intersexual el que debe ser corregido, nuestra sociedad debe superar el miedo y aprender a aceptar la diversidad del género y de la sexualidad. 

Me pregunto ¿qué pasaría si la intersexualidad dejara de considerarse una patología? ¿Qué pasaría si el género no se limitara a ser rosado o celeste? ¿Y si dejáramos de hablar de homo o bisexualidad y habláramos de sexualidad humana? ¿Si el lenguaje evolucionara al punto de integrar a todos los seres humanos y dejara de separar y clasificar? ¿Si ser intersexual, hombre o mujer no fueran algo relevante? ¿Qué va a pasar con las generaciones que hoy ven modelos de familia ‘no tradicionales’? ¿Qué va a pasar con las generaciones que crecen en hogares donde el amor que las personas expresan es más importante que la categorización de dichas personas? ¿Qué va a pasar con el patriarcado si no podemos identificar a los patriarcas? ¿Cómo van a desarrollarse las religiones? ¿Cómo va a evolucionar la educación?  Contrariamente a todos aquellos que imaginan un futuro nefasto; imagino un futuro, aunque no inmediato, más humano.


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Vendaval (2 noticias)
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