Por qué la gente a veces no te comprende
Me llamo María. Hace años mi marido murió. En el entierro, mi hijo Pedro de 10 años tenía una actitud extraña. Se mostraba contento, incluso llegó a subirse a uno de los columpios que su padre le había construido en el jardín.
Me preocupaba tanto su actitud que fui a ver a un psicólogo. Nunca me habían gustado esos despachos llenos de títulos, me imponían un poco, pero me alegré de ir. El psicólogo dijo que esa reacción era normal. Por lo visto el niño estaba intentando ocultar la tristeza que sentía e intentaba disimular jugando. El psicólogo dijo que era cuestión de tiempo que se le pasara.
Yo no quedé convencida del todo con la respuesta. Estaba de acuerdo en que Pedro intentaba ocultar la tristeza, pero me negaba a cruzarme de brazos hasta que se le pasara.
El jueves pasado estaba trabajando en la oficina. En un descanso, empecé a mirar ofertas de adsl barato, pero estaba nervioso. Era mi cumpleaños y estaba deseando llegar a casa. Mi marido, Simón estaría preparando los mejores tortellini al funghi, mis favoritos. Él suele ser detallista y romántico, así que imaginé el salón lleno de velas, de flores perfumadas, etc.
Mientras, encontré la mejor oferta adsl, pero mi mente estaba en la fiesta sorpresa que habría preparado Simón.
… De postre, deseo una mousse de limón con trocitos de menta. Él me conoce y a veces pienso que me adivina el pensamiento. Seguro que acierta. Además, llevo mucho tiempo queriendo tener unos auriculares bluetooth. Este es el gran día en el que recibiré mis auriculares envueltos con un gran lazo rojo.
Cuando llegó la hora de salir del trabajo casi creí que no llegaba nunca a casa. Recogí mis cosas con prisa y fui corriendo hasta casa. Estaba tan emocionada… Cuando abrí la puerta de la casa escuché a Simón en la cocina: ¡perfecto! Eso quería decir que me estaba preparando mis tortellini al funghi favoritos… ¡cómo me conoce!
De repente me dio un olor a pescado cocido que me extrañó. “No puede ser”. Me acerco a la cocina y me dice Simón: -Felicidades guapa, de regalo de cumpleaños he pensado en ti: pescadito hervido para cuidar tu línea. Últimamente has cogido unos kilillos y quiero cuidarte como te mereces.
Imagínate la cara que se me quedó. No pude evitar ponerme furiosa. “¡¡Eres un insensato. No quiero poderme a dieta. Lo que yo quería era unos auriculares bluetooth, unas velas, unas flores y mis tortellini al funghi!!” Me puse a llorar de la impotencia.
Entonces Simón me dijo: Marta, cariño, yo no soy adivino. Comimos raviolis hace dos días, ¿cómo iba yo a saber que querías otra vez pasta? Además, no me has dicho que querías unos auriculares nuevos, y lo de las flores… siempre dices que son demasiado caras…
Comprendí algo importante:
No puedes pretender que alguien te comprenda o te adivine el pensamiento sin haberte explicado primero. Tener expectativas sobre la gente no es bueno. Aprende a decir abiertamente lo que deseas antes de dar por hecho que la gente te lo dará sin pedirlo. Así te sentirás comprendido.
Autor: Troya Benavidez
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Autor: Comunicados (524 noticias)
Fuente: leetu.com
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Tipo: Nota de prensa
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