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Adiós Gerardo, hasta nunca Tata

26/05/2014 22:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Ayer se despidió el peor entrenador para los intereses del Fútbol Club Barcelona que se recuerda en la última década. En unos años la imagen del Tata Martino apenas se recordará y en su lugar solo quedará su voz en off anunciando su despedida con una educación modélica. El técnico argentino ha estado entrenando una temporada en Barcelona y no deja absolutamente nada aprovechable en la institución. Un mal ejemplo de lo que no necesita un gran club como el catalán. No ha recorrido los pasillos de la Masía, por lo que no ha consolidado a ni un solo canterano; No ha logrado obtener un solo ápice de motivación en una plantilla que lo ha ganado todo años atrás; No ha cosechado ni un solo cambio táctico que aporte un beneficio mínimo al equipo; No ha conseguido la autoridad necesaria para imponer sus propios criterios a los futbolistas; Ni ha conseguido que un solo jugador crea en él; Y no ha desarrollado la personalidad suficiente para reclamar los futbolistas necesarios a una junta directiva tan inepta como cínica y maquiavélica. Lo que antes era negativo en el conjunto catalán, hoy sigue siendo negativo y sin embargo el Tata no deja nada bueno para cimentar el más inminente futuro.

Martino, sin ser el máximo responsable, pero sí un cooperador necesario, deja tras de sí un equipo desastroso y una entidad en ruinas espirituales. Cada vez que el Barcelona se ha enfrentado al Atlético de Madrid, el conjunto culé ha recibido un baño táctico y un guantazo físico. No hay ni un solo motivo para pensar que el Barcelona podría haber ganado al menos un partido al conjunto colchonero desde que empezó la temporada. Martino afrontó el partido con las maletas hechas, si alguna vez las deshizo desde que llegó. Como si nadie quisiese romper el guión de una liga abandonada por falta de acreedores desde hace varias semanas. Como si el Atlético fuese el único equipo que realmente desease conquistar esta competición porque es el único que ha considerado que la merecía. La falta de personalidad del técnico culé ha llegado hasta tal punto que solo se ha atrevido a dar un banquillazo a Xavi en un partido importante cuando ya no puede haber ningún tipo de lugar a las reacciones ni a la polémica por tomar tal decisión. Toda una declaración de intenciones en un momento en el que se necesitaban acciones y que solo han encontrado hueco desde la cobardía y la traición al prójimo por no traicionarse a sí mismo al menos en una ocasión. En el entorno del vestuario culé es de sobra conocido que el 8 azulgrana es el futbolista más incómodo con las decisiones técnicas y tácticas del entrenador. De hecho es el jugador que en mayor número de ocasiones ha replicado las decisiones que se han tomado desde el cuerpo técnico. El único que se ha tomado la molestia de pedir explicaciones por planteamientos y alineaciones que nadie entiende y que ya poco importan.

La sensación que deja Gerardo Martino es la de un tipo que ha recibido un premio por equivocación. Una beca millonaria para entrenar en Europa a los que hasta la fecha eran los mejores jugadores del mundo. Se ha dado de bruces con una dosis de reputación que nunca buscó porque es consciente de que no le pertenecía. La poca idoneidad del técnico rosarino para el puesto puede encontrarse incluso en su forma de anunciar su despedida. Reclamar la responsabilidad total de forma tan sincera es un síntoma de debilidad máxima e incompetencia extrema. Al menos siempre quedará la sensación de que durante un tiempo un buen tipo entrenó a un mal Barcelona. Seguramente deje en la ciudad condal más amigos que ideas futbolísticas, y asimismo siempre podrá considerarse la persona más honesta en un ambiente culé abandonado al olor a rencillas, miedos simulados y miradas de reojo. Se va un tipo al que dan ganas de abrazar y un entrenador al que dan ganas de echar a patadas. Adios Gerardo, hasta nunca Tata.

Cuando el avión que aleja a Martino del calvario vivido en Barcelona tome tierra en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires, el técnico será consciente de que deja un equipo muchísimo peor del que encontró. Sabrá de forma segura que ha sido un actor de reparto en una enorme farsa emprendida por Rosell y continuada por Bartomeu, un hilo roto en ese nuevo universo blaugrana que los actuales dirigentes han proyectado para la entidad. La afición culé ha perdido un año de fútbol pero el retroceso del club es muchísimo mayor porque los máximos responsables de la situación actual del equipo no tienen ninguna intención de tomar ese vuelo que les aleje del calvario que ellos mismos han construido.


Sobre esta noticia

Autor:
José Carlos Del Coso (104 noticias)
Fuente:
blogeltestigo.blogspot.com.es
Visitas:
2986
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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