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Mala gestión socialista del presupuesto y endeudamiento público

13/01/2010 15:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor: Gunther Zevallos

Cuando en los Presupuestos Generales del Estado las cuentas de gastos superan a las cuentas de ingresos, se obtiene un déficit presupuestario y, por tanto, una necesidad de financiación que debe cubrirse casi en su totalidad mediante endeudamiento público.

El problema es que si el endeudamiento es creciente, los pagos por principal e intereses de la deuda también crecerán tarde o temprano, y se convertirán en los gastos del Gobierno de períodos posteriores, además de ser un obstáculo adicional para mantener los déficits bajo control. Si al mayor endeudamiento añadimos unos tipos de interés en alza, las dificultades de cualquier Gobierno para hacer frente a estos pagos y utilizar activamente la política fiscal se multiplican, pues resulta cada vez más difícil refinanciar esas deudas debido a que comprometen buena parte del gasto público, más aún si la economía se encuentra en una fase de recesión, en donde elevar los impuestos no es garantía de una mayor recaudación y puede ser contraproducente y, probablemente nefasto, pues repercute negativamente sobre el consumo, la producción y el empleo.

Cuando una sociedad se apoya excesivamente en la intervención pública, los resultados económicos no suelen ser brillantes. Una sociedad donde la participación del Estado en la economía sea importante corre el riesgo de cometer excesos e ineficiencias. Lamentablemente en España, el socialismo y en general toda la izquierda, siguen buscando cambiar la composición de la economía, concediendo cada vez más importancia al sector público en detrimento del sector privado.

El Gobierno español ha elegido la manera más fácil de ajustar sus excesivos gastos públicos de consumo y de remuneración de sus asalariados principalmente, y es, intentando conseguir mayores ingresos mediante impuestos sobre la renta y patrimonio (que afectan a las personas físicas), y otros como el caso del IVA. Además, los Presupuestos Generales del Estado presentados por el ejecutivo son «irreales», no porque quienes lo han formulado no sepan que se traen entre manos, no. Lo son porque en su elaboración se considera que habrá un déficit, muy por debajo de lo que prevén algunas instituciones y organismos tanto nacionales como extranjeros, como el FMI dirigido por el socialista Dominique Strauss-Kahn, para incomodidad de algunos, pues prevén que este año el déficit alcanzará el 12, 3% y no el 9, 5% que afirma el Ejecutivo; mientras que en 2010, no sólo no se reducirá al 8% como afirma la Ministra Salgado, sino que rondará el 12, 5%. Y debo confesar que me merece mayor confianza la previsión presentada por el FMI, a pesar de haber sido realizada antes de la presentación de los presupuestos de 2010, quizás porque estos presupuestos tienen adolecen de graves deficiencias.

Para empezar, los Presupuestos Públicos presentados por el Gobierno son irreales porque se quedan cortos en su predicción. En esta situación, el Estado se verá obligado (de no cumplirse sus previsiones) a conseguir ingresos adicionales para alimentar su desmesurado apetito de gasto, o bien a elevar nuevamente los impuestos, o bien su endeudamiento. Algunos creen, y esperemos que no sea así, que el Gobierno puede tener la tentación de meter la mano en la caja de la Seguridad Social, lo que sería aún más grave pues pondría en grave riesgo el futuro de las pensiones.

La mayoría de expertos coincidimos con el FMI, en su afirmación de que el déficit público, el déficit exterior, y el deterioro de la economía española, son de tal magnitud, que la única salida a la crisis provendría de una fuerte contracción del gasto, pues no sólo resulta más efectiva para reducir el desequilibrio, también para reducir la presión fiscal que soportamos todos los ciudadanos y las empresas. La razón económica es muy simple, un incremento en los impuestos puede perjudicar a cualquier débil indicio de recuperación, porque afecta al consumo y por consiguiente a la demanda de la economía, lo que se traduce en una menor producción y empleo.

No me extraña en absoluto que la economía vaya tan mal, pues para la izquierda se ve que los elevados déficit no constituyen ningún problema, ni les quitan el sueño. No me extraña después de haber oído verdaderas barbaridades económicas en mucha gente de la izquierda supuestamente culta, pero ninguna como la de quienes incluso creen que el problema del déficit se solucionaría rápidamente emitiendo más dinero. Es decir, poniendo en funcionamiento la maquinita de imprimir dinero. Menos mal que eso ya no es posible, afortunadamente, pues sus efectos serían nefastos para nuestra economía, como lo sería para cualquier otra. Sería algo así, como si ante las dificultades monetarias de las familias todas ellas pudieran emitir su propio dinero. Si un Gobierno hiciera eso mismo, ya nos podríamos ir olvidando del dinero, pues este perdería todo su valor.

Quizás sea necesario explicar que si la autoridad monetaria ha incrementado la liquidez (oferta de dinero), no lo ha sido precisamente emitiendo dinero, o al menos no sin el respaldo de títulos negociables (certificados de deuda y otros títulos, como letras bonos, pagarés, etc.), que se han intercambiado con la banca a cambio de dinero, en lo que los economistas conocemos como operaciones de mercado abierto. Además, el incremento de la oferta monetaria por parte del BCE no apunta precisamente a conseguir financiar a los Estados para que puedan seguir elevando su gasto, más bien tiene la finalidad de solucionar los graves problemas de liquidez del sistema, originada como consecuencia de la grave crisis financiera internacional, aunque la solución es absolutamente transitoria, y al menos a corto plazo se utiliza para mejorar la producción y el empleo, pudiendo las economías demandar más bienes y servicios sin que tengan que reducir su gasto. El problema en España, es que esa liquidez que utilizaba el sector privado para demandar más, se ha dirigido forzosamente hacia al sector público a través de la política fiscal. Es decir, que en vez de animar la economía a través de reducciones en los impuestos, para dejar que el sector privado siga haciendo lo que sabía hacer bien, se ha trasladado hacia los aumentos del gasto público, y así nos ha ido.

El asunto no queda ahí, lo cierto es que, una vez que el crecimiento de las principales economías europeas se vaya despejando y sea suficientemente consistente, lo más probable es que la autoridad monetaria ordene restringir nuevamente la liquidez del sistema (vendiendo certificados y otros títulos negociables a los bancos), porque de mantenerla alta podría provocar inflación. Esto significa que el BCE elevará los tipos de interés y reducirá la cantidad de dinero, tarde o temprano, con el consecuente efecto negativo sobre nuestra demanda, y por tanto, sobre nuestra producción. Además, un problema añadido para la economía española, es que nuestro Gobierno no se ha aprovechado en su momento de la expansión monetaria, al haber restringido la liquidez del sistema mediante la venta a los bancos deuda pública, con el único fin de seguir gastando, es decir, ha retirado la liquidez que le hacía falta al sector privado para dársela al sector público. Precisamente, esta puede ser una razón más que subyace en el cúmulo de errores de política económica del Gobierno y que hacen que nuestra economía se vea rezagada para salir de la recesión.

En resumen, la política de «empecinamiento en el endeudamiento público» del Gobierno de España, está alargado nuestra crisis y, si el BCE como es previsible en el medio plazo eleva de los tipos de interés, esto aletargará aún más nuestra recuperación, porque restringirá nuestra demanda interna, a pesar del efecto positivo sobre la demanda de nuestros productos en el exterior que puedan ejercer sobre nuestra economía el crecimiento de los principales países de la Unión Europea y principales socios comerciales. Así que, en cualquier caso, unos más altos tipos de interés no ayudarán ni al consumo ni la inversión, ni por supuesto al empleo en España, si antes no se ha realizado el cambio de rumbo necesario en la política económica y, si para aquel entonces, nuestra economía aún no ha salido de la recesión.

Clases Medias Aragón


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clasesmediasaragon.es
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