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Gustavo de Arístegui y Zamora

21/11/2010 20:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Yo os riepto, los zamoranos, por traidores fementidos,

Riepto a todos los muertos y con ellos a los vivos,

Riepto a los hombres y mujeres, los por nacer y nacidos,

Riepto a todos los grandes, a los grandes y a los chicos,

A las carnes y pescados, y a las aguas de los ríos"

Romance del reto a los zamoranos. El romancero viejo

Es curioso, muy curioso, las cosas que pasan en nuestra España a nivel social y político; y estas curiosidades pasan desapercibidas a no ser que uno se fije en ellas, y como generalmente no nos fijamos, sino que "andamos por las cosas" como si levitáramos sobre ellas, los grandes detalles que nos hunden más en la miseria se nos escapan.

Existe un personaje que es el que habla, "urbi et orbe", de cuestiones internacionales en el partido popular: el Señor Gustavo de Arístegui. Sus opiniones, son las del partido de la derecha, las que a su vez son las del "bloque de los buenos"; o sea, de cuando en el mundo, a nivel internacional, había bloques, y uno de ellos defendía esas posturas. Por supuesto, enfrente estaba el "otro bloque bueno", que es el que defiende el partido de la izquierda, y cuyo presupuesto es también de cuando había bloques; a nadie le cabe duda de que "su" bloque es el bueno y el contrario es el malo.

A casi nadie, en España, se le ocurre pensar que estamos, geográfica y políticamente, en Europa: quizá porque se está pensando que Europa ha de ser de nuevo "raptada" por el Zeus de turno. Es ahí donde debemos estar; y no digo meternos pues ya estamos: sólo hemos de copiar sus estructuras sociales y políticas, y su forma de hacer las cosas, y me refiero a la Europa continental que tiene "normas de juego", no a la Europa del "extrarradio" que parece que "jugamos comprando a los árbitros".

Pues uno de estos "predicadores" de las antiguas estructuras es el Sr. Gustavo de Arístegui que, con "de" y todo, nos dice que ellos son los buenos y los contrarios son los malos; pues este buen señor, se presentó en las listas del Partido Popular por la provincia de Zamora: yo me pregunto qué sabe de Zamora y de los zamoranos; es más, no sé si sabe que los zamoranos son "citados" en el Quijote; que en Zamora fue nombrado caballero El Cid; y que el romancero cita a Zamora en el romance del "reto a los zamoranos". Pero aparte de esto no sé si sabe dónde está geográficamente Zamora, ni cuál es su renta per cápita; no sé si sabe que en el siglo XIX Zamora tenía la renta per cápita más alta de España; y que la zona de Zamora que está al lado de Portugal, la zona "más allá del río Esla" era la zona más deprimida de Europa a la que no visitaron ni Alfonso XIII ni Marañón; tampoco sé si sabrá que sigue siendo una zona paupérrima, empobrecida, también, con las políticas del Partido Popular y Partido Socialista conjuntamente; es una provincia sin industria ni, me atrevo a decir, agricultura pues está toda subvencionada.

No sé si sabrá que Zamora tiene, a decir de algunos, el folklore más rico de España; no sé si sabrá que había hasta una "gaita zamorana", ya perdida; que algunos trajes regionales fueron copiados en algunas de las repúblicas americanas; que hay un pueblo, Río de Honor, que cuando se "crearon" estas naciones de corte napoleónico al estilo "geométrico" (imitando las costumbres geométricas de Espinoza), dicho pueblo quedó "partido" en dos partes: una en España y otra en Portugal. No sé si sabrá, a decir de algunos medios de comunicación, que Zamora se ha convertido en uno de los mayores lugares por donde entra la droga en España; no sé si sabrá tantas cosas de Zamora que no sé si sabrá que existe Zamora.

Pues esta Zamora real es la provincia por donde él se presentó para salir elegido y poder decir su "doctrina" sobre política internacional del grupo de la derecha; como otro se presentó en otra provincia para decir la doctrina de la izquierda. Él está en su "púlpito" y desde ahí predica, y que no le hablen de Zamora.

Pero no sé si sabrá que en Zamora nadie, o casi nadie le conoce; que le votaron como podían haber votado a otro; que las personas en Zamora, y en España, votan al partido sin saber qué defiende; que los zamoranos saben que no les defiende a ellos, ni a sus intereses, ni a su pobreza; que la Zamora real tiene que buscarse la vida en la emigración pues la política del Partido Popular, y la del partido Socialista no se preocupan de esa tierra ni de sus gentes; que hablando con zamoranos, saben que ni Gustavo de Arístegui ni nadie de su partido los defiende; que, prácticamente, todos los zamoranos saben que ese partido, y el socialista, están, presuntamente, corruptos pero que le votan porque de lo contrario no saben a quién votar. Le votan por fatalismo, no porque sepan que con esa decisión vayan a mejorar las cosas, y mucho menos las de Zamora.

Y ese desconocimiento mutuo es el que existe: ni él conoce a Zamora ni a los zamoranos, ni éstos conocen a quien han votado, ni a su nombre. Esta es la realidad de lo que pasa en España: este es el desconocimiento de las "dos Españas" que no son las de la derecha y la izquierda sino una España que trabaja y sufre y otra España que vive de esa primera España y que no trabaja sino dice tópicos y lugares comunes que, aunque no responden a nada, les sirve como "modus vivendi".

Esta es la consecuencia de la ley electoral absurda que tenemos desde hace siglo y medio, desde los "próceres Cánovas y Sagasta", que nos encauzaron hacia el empobrecimiento de la población y el enriquecimiento de unos pocos que han llegado a ser plutócratas. Sólo Adolfo Suárez, en su tiempo, solicitó el cambio de la ley electoral que, por supuesto, nadie le apoyó; las consecuencias son la continuación de las "dos Españas": la España que trabaja y la España que no trabaja. La actual ley electoral es la consagración de esta injusticia; es necesario un cambio de la ley electoral en la que los españoles de la España que trabaja se representen en las instituciones. No nos merecemos una ley que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres además de aumentarlos numéricamente.

Lo del Sr. Gustavo de Arístegui es lo "normal" en toda España: el desconocimiento mutuo entre, no ya dos clases sino, dos castas. De todos nosotros depende el continuar con esta situación o cambiarla.

Antonio Fidalgo

Secretario de cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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