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Hablemos de política y de políticos

27/08/2013 22:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Analicemos que representa la política y los políticos en la vida rutinaria de los ciudadanos. Llegaremos a la triste conclusion de que a pesar estar jurídicamente aptos para practicar dicha "carrera", moralmente y éticamente no es así

 

Comenzaremos con una simple pregunta: “¿Qué es la política?”. Es una rama de la “moral” que se ocupa de todo lo concerniente al ordenamiento de una nación y a  resolver los problemas derivados de la convivencia en común de la población. En una sociedad “libre” integrada por ciudadanos libres, es el instrumento encargado de mantener en orden a la sociedad persiguiendo en todo momento el bien comunitario de toda la población.

Ahora la interrogante es definir “¿Qué son los políticos?” Son personas vinculas a la administración del Estado, que profesan una ideología política determinada y que se agrupan en lo que se denominan “partidos políticos”, quienes comulgan una misma ideología partidaria, ya sea de derecha, de izquierda o moderada.

Los políticos son ciudadanos elegidos libremente por el pueblo para el ordenamiento jurídico, representantes del pueblo en el mantenimiento, gestión y administración de los recursos públicos. Son quienes deben velar por el bienestar general de los ciudadanos, cumpliendo con la ética profesional de servicio y no de servicio a sí mismo. Es aquel lema tan gastado de que el funcionario existe para el cargo y no éste para el cargo.

Moralmente, en pleno ejercicio del poder, son representantes del pueblo cuyo “deber” consiste además de bregar por los intereses de la ciudadanía, en mantenerse alejados de la corrupción, el populismo, la demagogia, el sectarismo y la incompetencia.

Literalmente no existen determinados requisitos para ejercer la política, sin embargo existen “peculiaridades” deseables para quienes aspiren a integrar esta “clase” política. Deben poseer vocación de servicio, sentido activo de lo que representan, es decir “responsabilidad” y sobre todo que sepa mantener la sensatez, la prudencia, el respeto y el aplomo necesario para llevar exitosamente adelante su gestión, sin permitirse dejarse seducir por factores externos que pudieran hacer prevalecer sus propios intereses.

Si realmente tenemos en cuenta ambas definiciones por un lado  lo que significa la política y por otro lado  quienes son los encargados de llevarla adelante, es decir los políticos, me temo que llegaríamos a la lamentable conclusión que no tenemos ni una cosa ni la otra.

La instrumentación de la administración del Estado, Nación o el país como quiera denominársele se encuentra en manos de “ciudadanos o representantes” que no están cumpliendo con sus cometidos, dado que están “creando” políticas de gobierno equivocadas que no benefician al pueblo sino que muy por el contrario lo perjudican gravemente. Su cometido es velar por el bien común, administrar adecuadamente el erario público proveniente de los impuestos que pagan los ciudadanos, para así satisfacer todas las necesidades de la sociedad.

Los políticos han sido elegidos por el pueblo, en elecciones democráticamente y quienes han depositado su total confianza en ellos, sin embargo vemos con asombro que esto no es así.

Muchos políticos han optado por usar un antifaz para no ver la cruda realidad de nuestro día a día. Quienes llevan adelante la administración del Estado no están calificados para realizar dicha gestión dado que se encuentran alejados de la vida cotidiana de la sociedad actual. No saben el coste de la vida de un ciudadano común, desconocen el valor de un café, del azúcar, de la leche, de la carne, de las frutas y verduras. Ignoran lo que se paga de alquiler o de hipoteca en relación a los salarios que percibe la mayoría de la población activa del país; sin mencionar las magras pensiones o jubilaciones que cobran aquellos que han dedicado su vida a colaborar con el desarrollo de la nación.

Un trabajador necesita por lo menos 35 años de aportes a la seguridad social para jubilarse, mientras un diputado con solo 7 años opta a la jubilación

No es cuestión de magia llegar a fin de mes, es solo cuestión de coherencia y de dejar de favorecer a los empresarios. Están dando rienda suelta a la patronal para que se enriquezca más aún a costa del  empobrecimiento de la mayoría de la población y de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

Se han elevado  los impuestos, el IVA, el IRPF, etc. con lo cual se recauda más, y de esta manera también se “saquean” más los bolsillos de la población.  La canasta familiar va disparada al alza, el transporte es el más elevado de la UE, los suministros se incrementan cada pocos meses, Se han devaluado los salarios, se han empobrecido las condiciones laborales, los trabajadores hemos perdido lo conquistado por generaciones anteriores… La salud y la educación han sufrido tijeretazos inconcebibles… La calidad de vida va en caída, sin mostrar signo alguno de recuperación y tenemos casi 6.000.000 de desempleados… ¿No es este el resultado de una malísima gestión administrativa, de un equipo de gobierno que no tiene ni idea de donde están parados?.

Las grandes empresas, bancos, industrias no están en bancarrota, quizás han en mermado en algo sus ganancias, han logrado un porcentaje menor de ganancias,  pero no han sufrido pérdidas. Los mayores damnificados, los que sí han perdido y mucho, son los ciudadanos, aquellos que no poseen  más respaldo económico que su propio trabajo y hasta este han perdido.

Si los gobernantes han llevado a la población a esta situación insostenible es porque no cumplen con sus cometidos, es que no son políticos ni llevan a cabo una política adecuada. Desconocen totalmente la verdadera situación que vive la mayoría de la sociedad, ni siquiera conocen el verdadero valor de las cosas porque “su mundo” no sufre ni recortes, ni perdidas de ningún tipo.

Su economía está saneada, no sufren viendo como sus hijos carecen de cosas elementales. Sus familias poseen techos seguros, sus mesas están abundantemente servidas, sus salarios se incrementan substanciosamente, sus mayores tienen la atención que necesitan y además disfrutan de una larguísima cadena de lujos y vanidades.

Sin embargo y aunque cueste creerlo, existen políticos reclutas. Los tenemos en Europa, a pocos kilómetros, son políticos que no viven de la política. Son verdaderos políticos vocacionales, no perciben compensaciones por su labor. Son verdaderos funcionarios al servicio de su país, diputados, senadores, parlamentarios que paralelamente llevan la política y sus actividades personales. Son honorarios y conservan sus trabajos.

Estamos hablando de Suiza, aquí únicamente son asalariados “siete”  ministros nacionales y los territoriales o cantonales. Solamente éstos se dedican plenamente a la política y perciben una compensación económica por ello. Viven exentos de lujos y beneficios a pesar de su condición y sus remuneraciones por cierto bastante menores que en nuestro país.

Mientras un trabajador debe aportar entre 35 y 37, 5 años a la seguridad social y tener al menos 60 años (65 a 67) para poder jubilarse, un diputado con solo 7 años  en ejercicio opta a su jubilación, y claro que el monto de una y de otra son diametralmente opuestas. ¿Para este despropósito vivimos en democracia, votando representantes que han mal entendido su cometido?. Una sociedad injusta para unos, lo es totalmente para todos.

Está claro que este sistema no nos ha funcionado, que el invento ha matado al inventor, por lo tanto sería conveniente que hiciéramos un “examen” detallado de logros y perjuicios, que en definitiva es lo mismo que realizar un exhaustivo balance de “Debe” y “Haber” y veremos que el resultado final serán más las pérdidas que las ganancias. Creo que hay mucho que cambiar y poco que conservar si pretendemos seguir nadando en las aguas tortuosas del siglo XXI.


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Opinión
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