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Hasta el final

12/11/2011 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las nuevas tecnologías han pegado un acelerón. Han cambiado pautas, prioridades. El mismo ritual ha ido cambiando con el tiempo. Nuestro ritmo de hacer las cosas se ha transformado

Europa  Press

Nos ha tocado vivir en la sociedad moderna y avanzada rodeada de tecnología y ciencia que se renueva día a día y que apenas han llegado a conocer nuestros padres. Salvo casos profesionales, su ritual es conocido: teclean con dos dedos y se asoman hasta esa amplísima ventana que es Internet con un vértigo que le desarrima de la pantalla. No cabe duda; el mundo, para ellos, pegó un acelerón y los dejó haciendo dedo en alguna cuneta.

Porque la realidad de hoy es bien diferente. Existe una pauta diferente, inspirada principalmente en la cantidad de sobreinformación que se encuentra en la web y que nos acerca la actualidad casi al instante. Con sus reacciones. Así que aunque hoy se hable de la crisis europea, dentro de cinco minutos es noticia la corrupción de un político. Esta sobreexposición viene precedida por un pequeño problema: cómo realizar una tara de lo que queremos, de lo que buscamos. Así es como, de manera progresiva, la cantidad de información va inmunizando nuestro criterio selectivo, produciendo consecuentemente una reacción que, seguramente, en cualquier otro momento o circunstancia habría derivado en una respuesta muy diferente.

El principal motivo, el poco tiempo que, previamente, le hemos programado a la actividad. Algo que hace del empeño desidia en el momento de analizar los resultados. Predispuestos como estamos a la curiosidad (que forma parte de nuestro instinto de supervivencia), nos doblegamos ante, no la cantidad de información, sino la posibilidad directa de obtenerla. Es decir, poco a poco, nuestra capacidad de concentración va reduciéndose en el tiempo y, por lo general, terminamos por acotar una experiencia nueva en cortos periodos de tiempo, transcurridos los cuales, si no hemos tenido el estímulo suficiente, pasamos a otra cosa. No hay más que hacer una comparativa entre la manera en que reaccionamos con un objeto cualquiera, el mando a distancia. Seguramente encontramos diferencias puntuables entre nuestra manera de comportarnos con él en la mano a cómo lo suelen hacer nuestros padres. Y si no les vale el ejemplo, prueben a recordar cómo nos comportábamos cuando apareció el invento allá por los años 80. O, sin irse tan lejos, cuando no había tantos canales y el canal plus los viernes por la noche batía records de audiencia. Cómo nos comportábamos con el mando a distancia aquellas primeras veces.

Este cambio de pautas es simplemente el resultado de la velocidad que nos marca la sociedad, esta aceleración brutal. Intentando seguir su ritmo, cambian nuestras pautas, nuestras prioridades. Nos vemos obligados a sacrificar cosas. Existe una predisposición a dejar de prestar atención cuando ya se ha acabado el tiempo prefijado. Y el ejemplo más claro está en éste artículo. La estadística marca que tan sólo once de cada cien personas que comienzan a leer un artículo llegan hasta el final.


Sobre esta noticia

Autor:
Enrique Madrazo (65 noticias)
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Tipo:
Opinión
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