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Helicópteros en Afganistán. Operar bajo el fuego

19/11/2013 20:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El repliegue de las unidades españolas de Afganistán permite conocer las vicisitudes por las que han pasado las fuerzas en operaciones. Entre ellas los helicópteros del Ejército del Aire. HELISAF

Completado el repliegue de esta unidad un homenaje a su labor se desarrolló en la madrileña Base Aérea de Cuatro Vientos sede del Ala 48, unidad que proporcionaba los helicópteros Super Puma que han participado en la misión. Aunque el destacamento de helitransportado no lo componían solo miembros de esta unidad sino también unidades de operaciones especiales como los zapadores paracaidistas, EZAPAC, equipos médicos de la UMAER y miembros de 802 Escuadrón SAR, rescate aéreo.

Y precisamente en este homenaje que de boca tanto del jefe de la unidad, coronel Maestro, como el General Jefe de Estado mayor del Aíre, JEMA, general Arnaiz, se pudo reconstruir los avatares del destacamento HELISAF.

Aprender desde cero

Cuando a partir de 2004 se decidió un incremento del contingente español en Afganistán dentro de la misión ISAF de la OTAN, en parte para compensar ante los aliados la unilateral retirada de Iraq, se acordó que el contingente de helicópteros aportado seria doble, un destacamento del Ejercito de Tierra, HASPUEL, que equipado con helicópteros Cougar, Chinook y luego Tigre se encargaría especialmente de las misiones tácticas y de combate por la especialización de sus aeronaves en este cometido y un destacamento del Ejército del Aire, HELISAF, que con sus Super Puma se especializaría en operaciones de evacuación médica y rescate en combate.

Ambas unidades padecieron su peor momento el 17 de agosto de 2005 cuando un helicóptero Cougar del Ejército de Tierra se estrelló no lejos Qual-I-Naw provocando 17 victimas en un siniestro todavía no totalmente aclarado pues aún hoy se discute si el motivo de la tragedia fue un ataque enemigo, un despiste,  una brusca maniobra para eludir una posible amenaza o una fatalidad provocada por las extremas condiciones atmosféricas del paisaje afgano.

Con todo el desastre anunciaba una realidad, la bisoñez de las FAS españolas en este tipo de misiones helitransportadas en un entorno de guerra. Pues por mucho entrenamiento en tiempos de paz las unidades de helicópteros españoles que antes desplegadas en misión internacional lo habían hecho en entornos controlados donde no existía una amenaza enemiga y menos una realidad de combate cotidiano.

Esto obligaba a formarse sobre el terreno y ganar experiencia real y aplicarla a los rudimentos de la operación, muchas veces reconociendo las carencias y buscando solventarlas o solucionando los contratiempos por el sistema de ensayo y error hasta lograr encontrar la solución adecuada.

Superando las adversidades

De este modo una de las primeras debilidades que los efectivos de HELISAF detectaron en sus máquinas fue la falta de blindaje y de sistemas chaff para confundir misiles de guía infrarroja que pudiera usar el enemigo, de este modo los Super Puma pasaron por el taller para adaptarles tanto lanzabengalas, sistemas de escape que difuminan el calor así como placas de blindaje adicionales especialmente para proteger a pilotos y tripulantes. 

Del mismo modo se comprobó que los ensayos en tiempo de paz se quedaban cortos ante la crudeza del combate y lo extremo del entorno de modo que los programas de adiestramiento tuvieron que ser modificados para incrementar el nivel de exigencia ante situaciones de enfrentamiento armado.

El nivel de 90% de eficacia de HELISAF ha sido muy felicitado y reconocido por los mandos aliados en Afganistán

Al mismo tiempo se atestiguó que el clima afgano era un enemigo tan peligroso como los talibanes. Con temperaturas de 50º en verano y 20º bajo cero en invierno, tormentas de arena, fuertes vientos, una geografía de montes y cordilleras que crea fluctuaciones de temperatura que alteran la dirección del viento con cubetas montañosas que fluctúan al viento en un sistema ascendente y descendente de succión que desequilibra las aeronaves, polvo por doquier, fino y pegajoso que se adhiere a hombres y máquinas provocando malestar, incomodidad y averías o la falta de agua, convierte al afgano en uno de los climas y entornos más extremos de la Tierra.

Esto se notó en las misiones dando situaciones como que en tierra y a 50º de temperatura un motor de helicóptero no se vuelve a encender lo que obliga a tener el rotor en movimiento cuando la aeronave esta posada, o pueblos tan remotos y en unas condiciones meteorológicas tan extremas en que fue necesario posar el Super Puma a 10 kilómetros del mismo y hacer el resto del camino a pié para realizar una asistencia médica. Pues tal fue la principal labor de HELISAF la asistencia y evacuación médica en zona de combate.

Eficacia bajo el fuego

Aunque en tiempos de paz la búsqueda y rescate aéreo, SAR, era una realidad cotidiana en el Ejército del Aire la modalidad en combate, Combat SAR o CSAR, era una realidad ensayada solo en maniobras y no probada en acciones reales. A esta realidad hubo que adaptarse a las bravas pues de hecho la práctica totalidad de las 1.030 evacuaciones realizadas se hicieron en situaciones de combate, recibiendo y devolviendo fuego al enemigo. 

La escena típica de un CSAR en operaciones es recogiendo heridos en el campo de batalla transportándolos a los helicópteros donde reciben las primeras curas mientras desde estos se devuelve el fuego enemigo usando las ametralladoras pesadas y  las tropas en tierra protegen la evacuación con sus disparos.

Y lo cierto es aunque que por pura ley de probabilidades algunos heridos evacuados fallecieron en el trayecto antes de llegar a los hospitales de campaña lo cierto es que las estadísticas demuestran que la labor del HELISAF fue un completo éxito.

Estadísticas de éxito

Un 90% de eficacia en combate, un nivel óptimo se considera cuando se supera un 70%, las evacuaciones en CSAR realizadas en menos de una hora el tiempo máximo considerado en que un herido debe ser evacuado a un hospital de campaña tras ser baja, 1.900 salidas operativas, 5.910 horas de vuelo y a destacar que de esas 1.030 evacuaciones exitosas la mayoría fueron de soldados aliados, de todas las nacionalidades de la ISAF, heridos en combate y evacuados a los hospitales de campaña en condiciones de combate por helicópteros españoles, a su vez un alto porcentaje de civiles y militares afganos heridos y evacuados y con ello ganado un alto nivel de simpatía y complicidad de la población local. De hecho la HELISAF era la única unidad CSAR existente en el sector oeste de la ISAF en los dos últimos años de presencia aliada en Afganistán por lo que las misiones de esta clase eran realizadas por esta unidad casi en exclusiva.

Esta eficacia fue muy reconocida tanto por los aliados como por el mando supremo de la ISAF en forma de felicitaciones por escrito, llamadas de agradecimiento, condecoraciones y homenajes a la unidad y sus integrantes por su buen hacer.

Sumado a este éxito el hecho que la unidad ha vuelto sin una sola baja ha creado en los efectivos del Ejército del Aíre un justificado sentido de orgullo y satisfacción, un orgullo que en la la bienvenida a la unidad el JEMA destacó no puede servir ni para "dormirse en los laureles" ni conformarse con la experiencia pues: "la próxima misión puede ser muy diferente".

La virulencia del entorno afgano forzó a aprender sobre la marcha los rudimentos del rescate en combate

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (156 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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