Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que R.j. Sulbarán escriba una noticia?

Historias de ciencia ficción : Eterno "El incendiario" (Cap. I)

07/10/2014 00:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Antonio Gil, un científico independiente, brillante, estaba en la investigación de su vida, Katherine era su amor y también la protagonista del giro total que cambio su vida, un asesino y una promesa de regresar a matar

Corría el año de mil novecientos cincuenta, Antonio Gil era un científico independiente que trabajaba en la investigación de la regeneración celular, basaba su trabajo en el fenómeno de la estrella de mar y lagartijas que reproducían sus partes luego de haberlas perdido. Antonio estaba agotado tuvo un día de trabajo muy activo, estaba en etapa de análisis, pensaba encontrar la cura para los pacientes con quemaduras graves, eran pasadas las ocho de la noche, estaba solo en su laboratorio, procesando un suero y quería analizarlo por intermedio del computador central, en eso recibe una llamada, ve su celular y sonríe.

 

  • Hola Katherine,

  • Hola bebe, no me has llamado hoy.

  • Mi vida he tenido mucho trabajo, siento que estoy muy cerca.

  • Pues eso debe esperar, porque tu amada esta en la puerta y no le gusta esperar.

  • Estas acá, je je, no me das forma de negarme.

 

Antonio baja del laboratorio que se encuentra en la parte alta de su casa, él vive por condiciones de seguridad en las afuera de la ciudad, en una finca alejado de cualquier urbanización, fue la exigencia que el gobierno regional le pidió para poderle otorgar el permiso.

 

  • Mi beba, eres una tramposa.<le comenta tras muchas risas>

  • Si no es así no te veo.<tras muchos apasionados besos>

  • A donde quieres ir. <sin poder negarse por la ola de besos recibidos>

  • Hay una obra de teatro que quisiera ver contigo

  • Espera mientras me visto, ven toma una copa de vino que tengo especial para ti.

 

Salen juntos de la finca, el sol ya se está ocultando, la carretera adolece de alumbrado, hay muy pocas fincas en ese camino y la inversión no era una prioridad del gobierno, la vía era de tierra, no tenía muchos baches y era transitable, la maleza era lo más abundante y el silencio protagonista del lugar, en el vehículo Katherine disfrutaba del hombro de Antonio del principio al fin del camino, ella era una mujer hermosa, blanca, con unos ojos claros y azules como el océano, un cuerpo al cual la perfección envidiaría y una sonrisa que eclipsaría al mas gallardo.

 

  • Beba, ¿no te duele la cabeza de tanto rebotar en mi hombro? <entre risas comenta Antonio>

  • Eres malo, tu sabes que disfruto de estar cerquita de ti.

  • ¿Y como te fue hoy en el trabajo?, mi hermosa reportera.

  • Hoy cubrí el décimo asesinato del incendiario, el tipo es un enfermo, quemó a un hombre lo amarró a la mesa, le sirvió la cena para luego incendiar la casa, es un degenerado,

  • ¿Y te sigue enviando cartas?.

  • Si, ya le informé al comisionado, en esta colocó que solo faltan dos muertes para el ciclo del astrónomo.

  • ¿Y sabes que significa?.

  • No, la verdad que no y eso me molesta.

 

Llegaron al teatro, está a reventar, ya Katherine tenía las entradas, se abrieron paso entre la gente, en eso una mano toma del hombro a Katherine, ella gira su rostro y ve a Fernando, un joven millonario que ha estado interesado en ella desde siempre.

 

  • Hola preciosa.

  • Hola Fernando

  • Estas preciosa, tu belleza opaca a las estrellas de la noche.

  • Gracias Fernando te recuerdas de Antonio; mi novio.

  • Si claro, el afortunado, como estás, ¿tienes tanta suerte en lo demás como en el amor?.

  • Como está, no nunca tendré algo igual en la vida como mi hermosa Katherine, estoy de acuerdo con lo que piensas, uno tiene en la vida un momento de suerte, yo me aferré a ella.

  • No mi bebe, Fernando no tiene ni idea de que la suerte acá es mía, mi rey, vamos que se nos hace tarde para la obra, adiós Fernando.

  • Hasta pronto belleza.

  • Fernando Rincones, todavía sangra por la herida ¿no? .

  • Deja malo, ninguna herida, mi corazón le pertenece a un solo hombre y ese eres tu, mi bebe.

 

Ambos disfrutaron de la obra, la gente estuvo contenida en silencio, observando, los artistas se metieron en su papel, Antonio por un momento miro a su amada, en un instante de mucha pasión en la obra, vio como las lagrimas corrían por su mejilla, ella era perfecta, hermosa, sentimental, él no podía ni pensar en pasar un día sin verla.

 

La obra terminó, era momento de volver a la finca, tenían pensado pasar una noche romántica, salieron de la sala tomados de la mano, emanaban un amor inmenso uno por el otro, ella era punto de atracción de las miradas, él su consorte, su protector, tomaron su vehículo y tomaron el camino a la finca.

 

  • La noche esta hermosa mi bebe, mira las estrellas, cada vez me enamoro más del camino a tu casa.

  • Mi beba ya te dije que ella espera por ti.

  • Hay mi bebe, ya me diste el anillo, que más quisiera yo, pero ya sabes como son mis padres, matrimonio o no me hablan, y sin el amor de mis padres no estoy completa.

  • Si mi beba, el año que viene nos casamos con todas las de ley, no te me escapas.

 

En eso un fuerte golpe recibe el vehículo, un camión salió de un costado del camino, impactó por el lugar donde esta sentada Katherine, ambos perdieron el sentido, unos minutos mas tarde, un balde de agua impacta en la cara de Antonio.

 

  • Despierta capricornio <una voz con tono alocado y una máscara que cubría su rostro>

  • ¿Quien eres?, ¿que pasa aquí? <después de tomar la conciencia>

  • Soy tu destino, hoy se cierra el ciclo de los astros.

  • ¿Donde está Katherine? maldito, ¿que le hiciste?

  • Sagitario tuvo el honor primero que tu, tu eres el cierre, ¿no la hueles?, ¿no sientes su olor?

  • Nooooo, por favor, noooo

  • Si y ahora cierro mi ciclo, es la hora del tercer discipulo, adiós capricornio, haz honor a este cierre.

 

El sonido de una luz de bengala dejando un dibujo de luz en el aire, el fuego tomo el lugar, consumió el oxigeno a su alrededor, la carne de Antonio se caía a cuajos, el calor consumía su cuerpo, el asesino se había ido, las cuerdas en las manos se habían consumido, Antonio se vio liberado, con el cuerpo consumido en el calor se levanta y corre con mucha dificultad unos veinte metros, parecía correr en una dirección fija, como si fuera a un objetivo, y así era, había reconocido el lugar, estaba en las afuera de su finca, y el asesino había cometido dos errores, no pensó en las cuerdas consumidas por el fuego y en que había un pozo de agua donde Antonio se sumergió desmayándose a los pocos segundos de caer, pasaron cuatro horas, Antonio logra salir con gran dolor en el cuerpo, completamente consumido por el fuego, a rastras llegó a su casa, colocó la clave de seguridad y entró, pudo subir al laboratorio desfalleciendo del dolor en todo su cuerpo, entró y vio el suero experimental y se lo colocó en el brazo y cae sin sentido.

El teléfono suena, los ojos buscan entrar en el mundo, la luz intenta penetrar, los sentidos están por llegar, se despierta de golpe, baja corriendo las escaleras, sale gritando desesperado, busca a Katherine, no la ve, encuentra el carro chocado, se asoma, no la ve, continúa corriendo y ve de lejos algo, un bulto, el olor a carne quemada todavía se sentía, el impacto visual fue horrendo las lagrimas comenzaron a correr por su rostro, cayó de rodillas y gritó, gritó mil veces, su querida Katherine, su amada había muerto, quemada por un psicópata asesino, se acercó y vio una carta, la tomó y la leyó, “ hoy cierro el ciclo de muertes con estas dos, los astros se ha completado, por ahora cierro el ciclo, en sesenta y cuatro años será el momento de los discípulos, en el reencarnaré y un nuevo ciclo comenzará”, tomó la carta, la leyó y la dejó donde la había encontrado, - te juro que te atraparé- <con todo el dolor del alma reflejado en el tono de su voz>

 

Antonio se dirigió a su casa, buscó un barril de gasolina y la regó por toda la casa, de arriba abajo, se paró por un momento frente a ella, - juro que te vengaré- <con mucha rabia dejo salir las palabras> dejando el fuego consumir la casa por completo, caminó por horas, llegó a una estación de servicio, no recordaba que había sido quemado, por un instante sale del estado catatónico y entra corriendo al baño de la estación, se ve en el espejo y no sale de su sorpresa, no solo estaba completamente recuperado, sino que ya no era un hombre de treinta años, su apariencia era de un joven en su veintena, no lo podía creer, no solo se regeneró, sino que rejuveneció, pero no sabía que todavía quedaban sorpresas por descubrir.

Un asesino que prometió regresar en el tiempo

 

Los años pasan y....

 

La reportera Adriana Arboleda estaba llegando al diario el Universo, era una mujer de carácter muy fuerte, hermosa, era la reportera estrella del diario, había ganado el último premio al reportaje del año 2013.

  • Señorita Adriana, aquí tiene un sobre que le dejaron en correspondencia.

  • Gracias Julián.

 

Adriana entra en su oficina, deja a un lado el sobre y prende el ordenador, lee los correos recibidos, busca las noticias internacionales más importantes, busca el suceso que la lleve nuevamente a lo más alto de la popularidad, entrá el editor y la atormenta con todos los pormenores del día, en eso ve el sobre y lo abre, ve una carta hecha con letras de revista, no la toca, busca unos guantes y la saca, la lee, han pasado sesenta y cuatro años, ayer comenzó el ciclo de los astros, busquen en la casa numero cincuenta y cinco de la arboleda, el primer astro fue consumido por el fuego.

Adriana se levanta de golpe, aparta la silla y sale de la oficina, su mente va trabajando como sus pies caminando en dirección a la oficina del editor, llega y entra sin tocar, cierra la puerta tras de si y se sienta frente a su jefe, bajo la mirada atónita de este, que no sabe si reclamar su entrada sin tocar o preguntarle que pasó.

 

  • Tengo la noticia del siglo. <exclama evidentemente acelerada>.

  • Explícate <le responde el editor prestando toda su atención a lo dicho>

  • Una carta, del tipo que hacen los Psicópatas, una dirección y …. agárrate de la silla, un muerto. <con todo el drama y la imagen de satisfacción en su rostro.>

  • ¿Quien mas sabe esto?

  • Solo tu y yo.

  • Esto es lo que vamos ha hacer, tienes una hora para contar la historia, todavía puede salir para la emisión de mediodía, te vas a la dirección y esperas allá mientras yo informo al inspector, el vendrá y enviará policías a verificar lo que dice la carta, lo va ha hacer a la vez para evitar que haya periodistas, lo que él no sabe es que ya tu estarás allá esperando, eso seguro sucederá con la emisión del diario y será completamente nuestra la exclusiva, pero si es falsa la historia, puede ser tu muerte periodística, tu decides. <dice el editor con su rostro muy serio>

  • Acepto el reto, mi olfato me dice que esta es la historia de mi vida<saliendo de la oficina directo al ordenador>

Eran horas del mediodía el inspector estaba con un par de detectives en las instalaciones del diario, tal como lo había pensado el jefe de Adriana llamó desde la oficina y envió a los oficiales de uniforme a verificar la información, mientras él junto a los detectives verificaban la historia.

 

  • Entonces John <era el nombre del editor>, me dices que esta carta llegó al diario vía el departamento de mensajería, ¿podrías traer al chico que la trajo a la oficina para que los detectives conversen con él?

  • Si, no hay ningún problema, Joan (la secretaria) por favor llama a Julián y que venga a mi oficina.

  • Gracias John, ahora bien, te la entregó y luego ¿que pasó?.

  • No disculpa Carlos, yo no la recibí, fue una reportera, Adriana.

  • ¿Y donde esta?

  • Llega un poco más tarde, estará aquí para los detectives apenas culminen con Julián, seguro, sabes que siempre hemos sido colaboradores con la ley.

  • Bueno, no es lo normal, pero lo trataremos después, me llevo la carta, ¿tienes copias?

  • Si archivada

  • ¿Y la noticia?, no le des el gusto, puede ser un mitómano en busca de fama.

  • Ya la puedes leer, está en la calle desde hace media hora.

  • Pero John, ¿porque?, ahora me traes doble trabajo, si es verdad y si es mentira, por igual debo hacer una declaración para evitar pánico en la ciudad, no debiste.

  • Carlos, sabes que la libertad de prensa es un derecho, y mi reportera acepto las consecuencias si esto es un error, pero si no lo es tendremos ambos mucho trabajo con el publico.

 

El inspector sale con cara de pocos amigos de la oficina del editor, deja a los dos detectives para que continúen con la investigación, ya le habían confirmado el homicidio por teléfono. Nestor y Antonio eran los detectives encargados, Nestor era un veterano en las fuerzas, muy respetado en el medio policial, estaba a seis meses de su retiro, lo menos que quería era un caso de asesino serial, no quería terminar su carrera con un caso inconcluso, Antonio estaba recién llegado a la fuerza, era un chico impetuoso, con el objetivo de ser el mejor y convertirse en comisionado de la policía en un futuro, estaba maravillado con la oportunidad de comenzar su carrera con un homicida serial, la carta y lo escrito hacían pensar en ello, dos hombres, dos posiciones diferentes de recibir el caso.

En el sitio del hecho estaba la policía, Nestor había salido para ese lugar, mientras Antonio terminaba con los interrogatorios en el diario, en el camino iba recordando sus enfrentamientos con asesinos, fueron muchos casos, la gran cantidad resueltos y con los culpables tras las rejas, tenía fama de ser un tipo duro y organizado, no dejaba brechas de los cuales los abogados de la defensa encontraran algún error técnico de su parte que liberara a un maleante de su destino final, pero al leer esa carta un recuerdo mas atrás de su experiencia le llegó, fue un caso, con el mismo estilo, ya los agentes uniformados le habían dado los pormenores del asesinato, y eran igual al lo que recordaba, al tipo que se le escapó a su padre y que lo incitó a seguir los pasos de este, el incendiario lo llamaron, aquel asesino mató a doce personas, cada una con un signo del zodiaco, muertas con el orden idéntico al de los signos, lamentablemente no pensaron en ese móvil hasta el final que el propio asesino en una carta lo dio a conocer, pero un cadáver no apareció, por los sucesos se pensó que fue el doctor Antonio Gil, pero no se pudo comprobar, Nestor salió de su pensamiento, había llegado, en la puerta estaban los policías de uniforme junto a una hermosa mujer, afinó la vista y la reconoció, era Adriana Otaiza, muy conocida por ser una periodista tenaz, pero también una piedra en el zapato para las investigaciones.

  • Adriana, tienes un buen informante no ?

  • El agente Nestor Duarte, le diría que usted esta aquí gracias a mi.

  • Si ya se, el inspector me dijo lo de la carta y usted, sabe, espéreme acá, entro a verificar y me gustaría conversar un poco con usted, ¿le parece?.

  • Claro, seguro <responde completamente extrañada>

 

Nestor entró y vio la escena, un hombre sentado en una silla, completamente quemado, pero no había sido ahí, todo lo demás estaba limpio, lo habían matado en otro sitio y luego preparado en esta escena, tal cual pasó hace más de sesenta años, menos los últimos dos homicidios, esos si fueron diferentes.

 

Adriana ya tenía toda la información del caso, los reporteros de otros diarios comenzaron a llegar, ya la noticia estaba en la calle, la exclusividad que tuvo Adriana la puso en la cresta de la ola, ella estaba del lado contrario de la tira amarilla y sus colegas vivían la envidia del momento, Adriana los observaba mientras enviaba desde su androide las imágenes y los por menores del caso al diario para que la noticia siga su curso, en eso su mirada se detuvo, un hombre muy joven estaba en primera fila, delante de todos los periodistas, pero no era del tipo de un reportero, pero no dejaba de observar, veía cada uno de los movimientos que ocurrían, Adriana le tomó una foto, su olfato le decía algo, su instinto la alertaba, pero su consciente no tenía idea del porque.

 

  • Adriana, venga por favor.

  • Detective Duarte, me tiene intrigada por como me ha tratado, parece incluso todo un caballero <en tono de sarcasmo>

  • Se que he sido un cabeza dura, cuando trabajo soy muy terco y no me gustan para nada los periodistas, pero en este momento hay otra situación diferente.<responde con mucha seriedad>

  • ¿Y eso por que?

  • Responda por favor unas preguntas primero, le aseguro que le aclararé el porqué luego, ¿el sobre donde venía la carta fue dirigida a usted?

  • Si estaba mi nombre en el sobre, rotulado, no en letra escrita.

  • Ok, perfecto y su signo del zodiaco, cual es ?

  • No creo en esas cosas, pero si se al cual dicen que pertenezco, es sagitario.

  • Necesito que trabaje conmigo, usted está en peligro si no paramos a tiempo al asesino, podría recibir nueve cartas más antes de que usted entre en el juego.

  • ¿Como?, hable claro, ¿como que estoy en peligro?

  • Es un viejo caso que llevó mi padre, vaya a la hemeroteca de su diario y busque las noticias de un asesino serial que ataco en esta ciudad en el año de mil novecientos cincuenta, busque todos los datos que pueda conseguir, no le de promoción demás, no deje que sepa que lo conoce, solo si ha matado y no lo pudimos atrapar antes del homicidio use la información de la carta que reciba, si jugamos bien las cartas la sacaremos de esto.

 

Adriana en su vehículo no deja de pensar en las palabras del detective Duarte, la curiosidad periodística y su instinto de supervivencia están en un enfrentamiento directo, el trayecto a su trabajo se hizo corto, llegó dejo su vehículo y corrió a su oficina, entró en el ordenador colocó su clave y entro en el sistema de histórico de noticias, colocó los datos que le dijo el detective Duarte, esperó unos segundos que le parecían eternos, pensó en ese instante en como el pobre hombre encontró la muerte, era un oficinista de treinta años, soltero, sin ninguna historia, es irónico lo único interesante en su vida se escribiría en el momento de su muerte, en eso el ordenador trajo una respuesta, vio la serie de artículos que trataban del caso del incendiario, vio como él primer caso fue idéntico al ocurrido, también comprendió porque estaba en peligro, igual que ella estuvo en escena Katherine la reportera estrella de ese momento, era una mujer muy bella, el último artículo no fue escrito por ella, había muerto en manos del incendiario, era de su mismo signo, ese era el móvil de los homicidios, el único encontrado, cada muerte estaba ligada a un signo del zodiaco, y en el mismo orden establecido, Katherine murió junto a su novio, ella fue primero, pero el cuerpo del novio nunca se encontró, no se sabe si en la explosión ocurrida en el laboratorio sus restos se desintegrarían, incluso si el fue el asesino, esa versión corrió, pero el caso quedó abierto, una carta encontrada, escrita a mano, decía que el ciclo volvería a comenzar en sesenta y cuatro años, exactamente en esta fecha, al finalizar el artículo estaba la foto de Antonio Gil, quedo atónita, decía el artículo que la foto no era actual, era de cuando se había graduado de químico en la universidad, buscó su teléfono, las manos le temblaban, saco el celular, de los nervios se cayó de sus manos, lo recogió y busco las últimas fotos, ahí encontró lo que buscaba, amplio la foto del diario en el monitor del ordenador, ahí estaba la imagen, el mismo hombre, sesenta  y cuatro años después, Antonio Gil.


Sobre esta noticia

Autor:
R.j. Sulbarán (104 noticias)
Visitas:
2232
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.