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Historias

23/07/2009 03:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una simple historia de la vida, cualquier parecido es simple coincidencia

Bien como la mayoría de las historias empieza cuando me sacaron de un cálido y cómodo lugarcito donde había comenzado a disfrutar de la existencia, durante los primeros cinco años de existencia creí que la vida era simple, solo comer, dormir y jugar; sin embargo todo tendría que cambiar, una mañana me despertaron muy temprano y me vistieron como si saliera de paseo al cabo de media hora me dejaron abandonado en un salón donde otros niños de mi edad estaban igual de asustados que yo.

Realmente no la pase mal, luego del primer susto me fui acostumbrando, a pesar de seguir pensando en la clase de padres que abandonan a sus hijos, en fin, paso un tiempo para poder entender que mis padres no podían enseñarme las cosas que, aquella joven maestra, me daba a conocer.

Aquellos años de escuela fueron maravillosos, las tareas eran simples y la mayor parte del tiempo me pasaba jugando, pero claro desarrolle ciertas costumbres que, ahora que lo pienso, me afectarían por el resto de mi vida, las horas de sueño, las horas de comida, y la rutina de los días de escuela, esas cosas me preparaban para mi vida futura.

Al llegar a los años de la pubertad ya estaba en la secundaria, y claro los problemas comunes, conocer chicas, tratar de evitar a los populares y hacer deportes por obligación, lo más interesante de esta época fue el conocimiento empírico sobre las mujeres, los mayores siempre suponen que una explicación vaga de los hechos de la vida es suficiente, gracias a Dios existe los paseos de fin de año.

En estos años comencé con los verdaderos problemas me presentaron a mi futura esposa la misma que tendrá el resto de la vida para hacerme ver lo mala que fue mi educación, que aquella costumbre de levantarse temprano es mala ya que no la dejaba dormir lo suficiente, que las comidas deben ser diferentes a lo que mama me enseño, que los juegos son malos, que hay que comportarse como adultos, pero nunca me enseñaron a portarme como adultos, por favor, era niño, joven pero no adulto.

Cinco años después de esa tortura me puse a pensar si elegí bien, para finalmente quedarme con la elección, la verdad es que cuando me educaron, se impusieron ciertas pausas para ese comportamiento.

Doce años de matrimonio, dos hijos, a los que le imponía la misma educación que me dieron a mí, y claro ahora me parece que estoy haciéndolo mal, debería de cambiar en algo esa estructura, después de todo no me ha ido como me anunciaron en aquellos días felices de mi infancia. Han transcurrido cincuenta años en mi vida y ahora puedo resumir mi vida en los siguientes conocimientos:

Primero.- la educación no es para prepararnos para la vida, sino, para hacernos vivir como quieren los demás que lo hagamos, bajo normas que no debemos de cuestionar.

Segundo.- la esposa es para ayudarnos a madurar, ya que los años antes del matrimonio solo es felicidad, juego, diversión, alegría, vida.

Tercero.- Los hijos son la prolongación del Status Cuo, y su madre se encargara de educarlos (los padres no intervenimos en ella)

Finalmente cuando llegamos a la edad de saber la verdad de nuestra vida ya es tarde.


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Romero (38 noticias)
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Tipo:
Opinión
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