Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

El homo Sapiens era pintor desde Altamira a África. Allí se ha descubierto un taller de arte de 100.000 años

14/10/2011 19:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El homo Sapiens Sapiens era físicamente como nosotros. Era cazador y agricultor pero vivía en cuevas como las de Altamira o Sudáfrica. Es allí donde la arqueóloga Renata Garcia Moreno ha descubierto un taller de pintura de 100.000 años

Las pinturas rupestres de Lascaux y Altamira, hechas por el hombre de Cromagnon, constituyen el primer ejemplo del Homo Sapiens europeo como artista. También podemos considerar el arte rupestre que practican los aborígenes en Australia y los de muchos pueblos de África. Las asociaciones entre distintos grupos de animales, y entre un conjunto aparentemente regularizado de símbolos abstractos indican un enorme complejo de creencias, historias y mitos.

El arte en la edad del hielo se dio en sitios de Francia y España particularmente favorecidos por la naturaleza.

Los problemas empezaron probablemente al terminar la edad de hielo. Con el progresivo calentamiento del clima, los grupos de mamíferos empezaron a moverse hacia el norte, y la estepa comenzó a transformarse en bosque. Los magdalenienses descubrieron entonces que era mucho más difícil cazar entre los bosques que en las praderas abiertas, y hace 10.000 años su rico estilo de vida, materialmente hablando, empezó a transformarse en manifestaciones culturales más simples, que reciben el nombre de Epipaleolítico.

Irónicamente, estos mismos cambios climáticos contribuyeron a desarrollar las innovaciones que, hacia el sur y el este, dieron lugar a una de las revoluciones fundamentales en la historia humana: la agricultura.

Los recientes estudios del ADN mitocondrial postulan que los humanos modernos vivieron en África antes que en otros continentes. Hay que recordar que este material genético se transmite a través de las mujeres. Sólo si hay continuidad femenina se puede retroceder en el tiempo hasta llegar a una hipotética primera mujer (madre). A esta primera madre se le ha llamado Lucy, y su antigüedad oscila entre los 150.000 y 200.000 años.

El Homo Sapiens Sapiens es el antepasado del hombre actual y tenía los mismos atributos de un hombre de hoy

Desde África los sapiens sapiens avanzaron hacia el sur y ocuparon todos los continentes. El sapiens sapiens es el antepasado más directo de la actual Humanidad. Por lo tanto, posee una desarrollada cultura, que con el correr del tiempo se hizo cada vez más compleja. Tiene una anatomía igual a la nuestra y una gran capacidad cerebral (1350 cm3). Fue la especie que invadió todos los continentes y la que organizó su vida en variadas estructuras sociales, políticas y artísticas.

Que el Homo Sapiens sabía pintar, usar sus herramientas para procesar, almacenar y usar pigmentos de ocre, lo acaba de probar el descubrimiento de un taller de arte en la cueva de Blombos, en Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Dos conchas con vestigios de ocre, huesos residuos de mineral y los utensilios, que incluyen dos recipientes, halladas en Sudáfrica reflejan los hábitos pictóricos de los Homo Sapiens hace unos 1.000 siglos. “Este descubrimiento muestra por primera vez cómo nuestros antepasados trataban y usaban las materias colorantes”, explica a SINC Renata García-Moreno, paleontóloga de la Universidad de Burdeos (Francia) que formaba parte del equipo internacional que ha realizado el estudio.

“Previamente se habían hallado fragmentos de óxido de hierro en contextos de ocupación humana, pero las asociaciones a las herramientas utilizadas para su extracción permanecían desconocidas o poco claras”, relata García-Moreno.

Este hallazgo es el espejo de la complejidad de las acciones a las que se dedicaban los primeros humanos, anatómicamente como nosotros.

Los utensilios descubiertos son dos conchas de abulones (moluscos haliótidos) que los investigadores creen que servían de recipiente para mezclar pigmentos, como paleta o para la conservación de la pintura. “Es la primera ocasión en la que se encuentran pigmentos directamente asociados a las herramientas de procesamiento, aún contenidos en una concha”, subraya García-Moreno.

Más sobre

Los dos objetos han sido expuestos en el Museo Iziko de Ciudad del Cabo a partir del 14 de octubre.

“Este hallazgo evidencia la capacidad de abstracción y de planificación que tenían nuestros ancestros hace 100.000 años”, explica la paleontóloga. “Revela una capacidad de premeditación, necesaria para recolectar y explotar materias primas y transportarlas hacia las área de ocupación, para después transformarlas mediante la talla y molienda para obtener el polvo rojo”.

Las dos herramientas fueron encontradas en la posición original en la que las depositaron sus dueños. En ellas han hallado restos de ocre, de hueso, de carbón vegetal, piedras para moler y martillos de piedra.

Los habitantes de este ‘taller pictórico’ poseían conocimientos técnicos avanzados. “Conocían las propiedades colorantes de los óxidos de hierro”, “y hallamos restos de hueso esponjoso triturado y posiblemente calentado como parte de la mezcla contenida en las conchas. Esto indica que conocían la manera de extraer el tuétano y que lo utilizaban como un aglutinante en la mezcla de pintura”. Dice la arqueóloga.

Recientes estudios genéticos y de fenómenos de diversidad étnica han aportado datos que apoyan el origen africano del Homo Sapiens. El descubrimiento de la cueva de Blombos aporta más pruebas sobre los primeros desarrollos tecnológicos y de comportamiento de los H. Sapiens, y documentan también su planificación y la producción deliberada de pigmentos.

“También demuestra que estos primeros humanos ya tenían conocimientos básicos de química y habilidad de planificación a largo plazo”, apunta Christopher Henshilwood, autor del estudio e investigador del Instituto de Evolución Humana de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo (Sudáfrica).

En África y en Oriente Próximo era una práctica común la de moler y raspar el ocre para producir polvo, que se usaba como pigmento. Las evidencias muestran que fue una habilidad desarrollada por los humanos desde tan remotos tiempos.

‘Ocre’ es el término coloquial empleado por los arqueólogos para describir una roca o una tierra que contiene hidróxidos de hierro rojos o amarillos.

Así pues desde las cuevas de Altamira y Lascaux hasta las del Sahara y de Sudáfrica, el hombre “primitivo” era idéntico al hombre “civilizado” de nuestros días y tenía las mismas inquietudes intelectuales quizás para superarse y terminar entregándolas a sus hijos. El descubrimiento del taller de los cien mil años es con todo un gran mérito.


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1875 noticias)
Visitas:
18981
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.