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Indignados, aprovechados y manejados

09/07/2011 14:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La aparición del "movimiento 15-M" coincidió con lo más enconado de la lucha interna del PSOE para suceder a José Luis Rodríguez Zapatero y hacerse así con la candidatura para aspirar a la presidencia del Gobierno. A medida que crecían las evidencias del previsible fracaso socialista en las elecciones del 22 de mayo, aumentaba el número de los integrantes de ese movimiento, que conocemos como "indignados". Una vez que Alfredo Pérez Rubalcaba recibe el compromiso firme de ser el único candidato, los supuestos "indignados" ocupan la emblemática plaza de la Puerta del Sol en Madrid y otras plazas importantes en las distintas ciudades españolas.

No hubo manera de que Rubalcaba interviniera, en su calidad de ministro de Interior, para disolver esas concentraciones de protesta, declaradas ilegales en la jornada de reflexión por la Junta Electoral Central. Nadie atendió tampoco a los comerciantes de sol, que se quejaban amargamente de que la ocupación de la plaza les estaba llevando directamente a la ruina. La disculpa dada por Rubalcaba para no intervenir fue un tanto peregrina. Confesó repetidamente que, mientras no hubiera alteración del orden público, la policía no intervendría, ya que su misión es solucionar problemas, no provocarlos. Se olvida el ministro de Interior que prometió solemnemente guardar la ley y, cómo no, hacerla cumplir también.

Desde que el Comité Federal del PSOE le respaldó como sucesor único de Zapatero, Rubalcaba ha antepuesto siempre sus intereses como candidato a la presidencia del Gobierno a sus obligaciones como ministro de Interior. Y como es proclive a utilizar la guerra sucia para conseguir sus propósitos, al igual que hiciera antaño con los del "nunca mais", con los del "no a la guerra" y con los que cercaban espontáneamente las sedes del Partido Popular después de los terribles sucesos del 11-M, puso ahora en pie de guerra a estas dóciles y entregadas milicias. Como entonces obtuvo pingües beneficios con aquellas algaradas callejeras, espera ahora sacar provecho de estas concentraciones ruidosas, protagonizadas por los que ocuparon impunemente las plazas más simbólicas de las ciudades españolas.

Las redes sociales, en este caso, jugaron un papel francamente crucial. Gracias a estos medios, tan populares hoy, las personas que respondieron a esta convocatoria ha sido relativamente importante. Una vez ocupadas las plazas públicas por estos supuestos "indignados", fue la amplia cobertura de los medios de comunicación lo que contribuyó decididamente a dar a estos movimientos más relevancia de la que en realidad tienen. De este modo, los diferentes grupos que integran el autodenominado "movimiento 15-M", con la venia culpable de los responsables del Gobierno, llevan la protesta a las calles y se instalan ilegalmente en muchas plazas públicas de España. Buscan con esto, echarle una mano al flamante candidato socialista, a la vez, que ensayan lo que piensan hacer cuando gobierne el Partido Popular. Pues saben que, después de las próximas elecciones, Rubalcaba les necesitará para hacer mas oposición en la calle que en el parlamento, como ocurrió cuando el prestige y, sobre todo, a raíz de los brutales acontecimientos del 11-M.

El grupo de los "indignados" callejeros, aunque prácticamente todos sus componentes son de izquierdas, es bastante heterogéneo. Además de los incondicionales de Alfredo Pérez Rubalcaba, nos encontramos, cómo no, con otro conjunto mucho más extremista, constituido por los anti sistema, los ocupas y los pescadores en rio revuelto. Todos estos, con su izquierdismo radical y patológico, estuvieron a punto de echar por tierra la misión encomendada a los que obedecen ciegamente a Rubalcaba. Este procuró ganarlos para su causa, escuchándoles y admitiendo muchas de sus exigentes propuestas. Ahí tenemos ahora, no sé si a Alfredo, a Pérez o a Rubalcaba, girando a la izquierda y criticando duramente a los banqueros. Más o menos, es lo que se ha hecho, desde el Ejecutivo, con los separatistas catalanes y vascos, a los que se les otorgaron concesiones que van mucho más allá de lo que admite nuestra Constitución.

Por último forman también parte del grupo de los "indignados" los idiotas o tontos útiles que, como no están de acuerdo con la marcha actual de la política, están indignados de verdad y sirven inconscientemente de coro a las ideas perversas puestas en práctica, con toda su malicia, por Alfredo Pérez Rubalcaba. Fue Lenin el primero que utilizó esta expresión. Llamaba "idiotas útiles de Occidente" a los extranjeros que visitaban la URSS e ingenuamente se dejaban engañar por las visitas guiadas a centros especialmente preparados para hacer propaganda del régimen. De regreso a sus países de origen, se convertían en los más entusiastas propagandistas de los logros y excelencias logradas por el régimen soviético. Es lo que en realidad están haciendo los pocos que, sin ser de izquierdas, han hecho causa común con el "movimiento 15-M".

A pesar de las discrepancias internas entre los diversos componentes del grupo de los "indignados", todos ellos coinciden en criticar abiertamente a los políticos, a los banqueros y al sistema en general. Pero en realidad a quien critican y contra quienes van dirigidas sus palabras malsonantes, son siempre los mismos, los políticos de la derecha. Ahí están los insultos lanzados contra Esperanza Aguirre, los abucheos a Ruiz Gallardón a las puertas de su propia casa y las invectivas violentas contra quienes se han atrevido a criticar la legalización de Bildu. En Murcia llegaron a tomar la sede de la televisión autonómica y hasta tuvieron la increíble osadía de asaltar un centro comercial. En Valencia, quisieron complicar las cosas a los claros ganadores de las últimas elecciones autonómicas, concentrándose ante las Cortes de esa Autonomía. Y todos hemos visto por las cámaras de televisión los hechos acaecidos en Cataluña. Sin embargo, ni un mal gesto, ni una mala palabra contra el verdadero responsable de nuestra situación económica. Y tampoco, que ya es decir, contra los etarras de Bildu. Todo ello es sumamente sospechoso.

José Luis Valladares Fernández

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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