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Obama se coloca a lado de las tribus indias contra Donald Trump y sus desmanes

03/02/2017 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Trump está más que dispuesto a incumplir la ley federal que protege el medioambiente de las comunidades indígenas, si con ello puede obtener petróleo y gas. Pero tanto los Sioux como los Navajos están dispuestos a " desenterrar el hacha de guerra" contra un presidente rostro pálido

 

“ El presidente Trump ha firmado una ley para comenzar a poner en marcha la reanudación de dos nuevos y polémicos oleoductos que su predecesor, Barack Obama, frenó en diciembre pasado por su impacto en el medio ambiente. Con la firma de dos decretos, el presidente Trump levantó la prohibición y permite de nuevo la construcción de los oleoductos Keystone XL y Dakota, muy criticados por grupos ecologistas.

Ahora Trump da luz verde a ambos proyectos, aunque no queda claro de qué manera va a acelerar su construcción. Algo parecido al muro. Todo dependerá de la “negociación”, los “términos y condiciones” que se acuerden con las empresas constructoras, señaló el mandatario.

 Como condición, el presidente establece en sus decretos que el acero que se utilice en la construcción “sea norteamericano” y que los puestos de trabajo creados —más de 28.000 mil, según sus estimaciones— también vayan al sector obrero nacional.

Desde el punto de vista del presidente, con esta decisión se cumplen otras promesas de campaña, ya que no sólo se generarán empleos, sino que se recuperarán los oleoductos y así se apostará por combustibles fósiles y la recuperación del sector del acero.

Sin embargo, su decreto también es un primer ataque a la herencia en cuestiones climáticas dejada por Obama.

“Haré todo lo posible para detener la construcción de estos oleoductos”, anunció ayer el senador demócrata Bernie Sanders, una de las voces más contrarias a la construcción de los oleoductos. Las organizaciones ecologistas también pusieron el grito en el cielo.

El proyecto Dakota —del que ya se ha construido 90%— ha generado protestas violentas entre la

constructora e indios sioux, quienes se quejan no sólo de la contaminación sino de que la obra viola sus tierras sagradas.

Por otra parte, el presidente firmó otro decreto para “simplificar” la burocracia en los procesos de evaluación medioambiental de nuevas infraestructuras. “Soy un ambientalista”, aseguró Trump ante los directivos del sector automotriz con los que se reunió hace unas semanas. Además, prohibió a la Agencia de Protección del Medio Ambiente y a sus funcionarios hacer públicos datos o informaciones, de agencias.

La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han tomado la decisión de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump,  que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río y otras medidas.

"El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que el proceso para la construcción del oleoducto sea justo y razonable", explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock,  Dave Archambault, que afirma que la decisión de Trump de resucitar un proyecto que Obama impidió tenía motivaciones políticas.

Una corte federal de apelaciones rechazó recientemente un intento de la tribu Standing Rock del pueblo Sioux para detener de manera definitiva la construcción de parte del oleoducto Dakota Access, dejando vía libre para que la empresa Dakota Access reanude la construcción en terrenos privados adyacentes al Lago Oahe del río Missouri. La decisión de permitir o no que el oleoducto se extienda bajo el río recae en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. La tribu Sioux Standing Rock ha denunciado que la construcción del oleoducto, valuado en 3.8 mil millones de dólares, está destruyendo elementos de su herencia cultural y sitios sagrados, entre ellos un cementerio sagrado que fue demolido el 3 de septiembre, fin de semana del Día del Trabajo, mientras los guardias de seguridad de Dakota Access agredían con perros y gas pimienta a los indígenas que se manifestaban contra el oleoducto. Desde entonces, los miembros de la tribu Sioux Standing Rock y activistas de otros pueblos indígenas han establecido un campamento de resistencia permanente frente al lugar donde se hallaba el cementerio demolido. Sus integrantes lo llaman "Campamento Suelo Sagrado" (Sacred Ground Camp) y declaran que van a seguir luchando contra el oleoducto Dakota Access.

Para conocer más sobre el tema, vea nuestra entrevista (en inglés) con Dave Archambault II, jefe de la tribu Standing Rock del pueblo Sioux

 "Si crea un segundo Flint, una ciudad contaminada con agua de plomo, no conseguirá con eso que Estados Unidos recupere su grandeza, como prometió en las elecciones", señala.

La orden ejecutiva ha vuelto a poner sobre la mesa un proyecto de 3.800 millones de dólares que se daba por muerto y que contempla cruzar el río Missouri y llegar hasta la reserva Sioux de Standing Rock. La tribu cree que el oleoducto contaminará el agua potable y destruirá lugares sagrados.

El pasado 5 de diciembre, el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos denegó un permiso al oleoducto para ocupar un tramo del río. Esta decisión supuso una gran victoria para miles de nativos americanos y ecologistas que habían levantado campamentos en la orilla del río para resistir el avance del oleoducto.

Todo hacía prever que la denegación del permiso y el inicio de un estudio sobre el impacto medioambiental del proyecto iban a demorar las obras del oleoducto durante años.

Las organizaciones para la protección del agua de Washington se empezaron a movilizar en Facebook de inmediato con el objetivo de manifestarse ante la Casa Blanca esa misma tarde. "Para frenar este proyecto tendremos que movilizar nuestra comunidad, llamar a las puertas de las personas influyentes y desplazarnos hasta donde estén los oleoductos", indicó el grupo.

" Es un insulto a los nativos americanos"

Jan Hasselman, el abogado de la tribu, ha explicado que Trump ha "esquivado de forma ilegal y arbitraria" las conclusiones que llevaron a la administración Obama a no autorizar este proyecto. "Es un insulto a los sioux de Standing Rock y a todos aquellos que defienden su causa en los territorios indígenas y representa la vuelta a un patrón histórico de vulneración de los derechos de las comunidades indígenas", ha añadido.

Dallas Goldtooth, un activista de la Red Ambiental Indígena y miembro de las tribus Mdewakanton Dakota y Dine, indica que él ya había previsto que Trump se posicionaría a favor de los oleoductos, pero que no esperaba que aprobara una orden ejecutiva nada más llegar a la Casa Blanca.

"Es un ataque a nuestras tierras ancestrales", afirma: "Estas órdenes ejecutivas demuestran que Trump está más que dispuesto a incumplir la ley federal que protege el medioambiente, nuestras comunidades y los derechos de las comunidades indígenas si con ello puede obtener petróleo y gas".

Ron Caballo de Trueno, miembro de la tribu Hunkpapa-Lakota Oyate, sopesó la posibilidad de iniciar una larga batalla legal para frenar la construcción del oleoducto. Sin embargo, el exjefe de la tribu de Standing Rock tiene reservas ya que cree que la empresa podría seguir adelante con el apoyo de Trump.

"Conseguiríamos ganar tiempo pero nada más", ha indicado: "Esto nos llevaría al mismo punto en el que estábamos cuando empezamos a movilizarnos unos meses atrás".

A principios de diciembre de 2016, los campamentos de protesta de Standing Rock reunían a decenas de miles de personas, pero muchas de ellas se fueron cuando las autoridades de Obama denegaron el permiso. Tras conocer esta medida y ante la inminente llegada del frío, la tribu recomendó a todos aquellos que los estaban apoyando que regresaran a sus casas y a principios de año, con el voto unánime del consejo de la tribu, volvió a pronunciarse en el mismo sentido.

Sin embargo, y a pesar de las bajas temperaturas en Dakota del Norte, entre 300 y 500 activistas han permanecido en el lugar, lo cual ha provocado varios enfrentamientos con las fuerzas policiales. La contundente reacción de una policía militarizada ha generado preocupación

Linda Black Elk, de la tribu Catawba Nation y que colabora con el Consejo de Médicos y Sanadores de Standing Rock, ha señalado que los activistas se han esforzado por mantener el campamento limpio y que han seguido las instrucciones del consejo de la tribu. Sin embargo, los acontecimientos recientes marcan un nuevo escenario." Ahora no podemos retroceder. Tenemos que proteger el agua de las generaciones futuras", afirma: "No tengo miedo por lo que me pueda pasar pero me aterra lo que pueda pasar en el futuro". Muchos activistas que se fueron a sus casas en diciembre esperan regresar a los campamentos pronto.

Xhopakelxhit, miembro de las tribus Nuu Chah Nulth, Coast Salish y Cree, que el año pasado fue una presencia constante en Standing Rock, ya ha avanzado que regresará tan pronto como sea posible."Si quieres apoyar a la tribu de Standing Rock, ahora es el momento", indica Xhopakelxhit, que forma parte del campamento de "guardianes rojos", que ha organizado varias acciones directas contra el oleoducto. "Los activistas que han permanecido en el campamento están pidiendo ayuda y necesitan urgentemente que muchas otras personas se solidaricen con ellos", señala.

Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. "Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock", explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara, y que vive en Dakota del Norte. "La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca".

Cheryl Angel, de la tribu Sicangu Lakota, fue una de las primeras activistas en llegar al campamento de la piedra sagrada. Hace un llamamiento para que se lleven a cabo acciones de protestas todos los días.En el caso de Búfalo Saltarín, miembro de la tribu Standing Rick Sioux y cuyo nombre en inglés es Troy Fairbanks, la decisión de Trump tuvo lugar en un día muy triste para él. Descendiente de Toro Sentado (la sexta generación) estaba preparando el funeral de su hija cuando the Guardian lo llamó."No bebemos petróleo, es muy triste", dijo. El anciano no pierde la esperanza de que sus oraciones serán escuchadas. "Nunca se ha hecho justicia con las comunidades indígenas –afirma–. Pero ahora todo el mundo es testigo de lo que está pasando".

El expresidente de EEUU Barack Obama consideró después del juramento de Trump que "los valores norteamericanos están en peligro",  aunque señaló estar "alentado" por el compromiso social en el país contra las medidas migratorias adoptadas por el presidente Trump.

"Esperamos ver que cuando los valores nacionales están en peligro, los ciudadanos ejerciendo su derecho constitucional de reunión, organización, hagan que sus voces sean escuchadas por los políticos electos.” Eso exactamente es lo que informó el portavoz de Obama, Kevin Lewis, en un comunicado.

Kevin Lewis es el portador de Barack Obama y se compromete a ayudar a las comunidades que se hayan subyugadas a lo largo del país como en este caso los Sioux. Lewis también se refirió a la insistencia de Trump en que su decisión de detener temporalmente a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y frenar el recibimiento de refugiados sirios en Estados Unidos es similar a una decisión de Obama de 2011.

"Con respecto a las comparaciones con las decisiones de política exterior del presidente Obama, como hemos escuchado antes, el presidente fundamentalmente no está de acuerdo con la noción de discriminar a los individuos debido a su fe o religión", reiteró Lewis.

 

Grupo de indios a lo largo de EE.UU. se han solidarizado con los sioux en su lucha contra los oleoductos de Dakota. Por ejemplo, por poner un caso de una minoría los jefes de la tribu dueña del casino Foxwoods Resort en Connecticut, afirman que las actuales manifestaciones de campaña del presidente Donald Trump faltan el respeto a los indios norteamericanos y nosotros estamos con ellos.

Miembros de la Nation Mashantucket Pequot  dijeron en un comunicado que el presidente Donald Trump y sus seguidores muestran falta de respeto a los indios norteamericanos al usar falsos gritos de guerra navajos en sus manifestaciones. La tribu dijo que tales palabras y acciones son "altamente inapropiadas, totalmente discriminatorias" y "no son motivo de risa". Trump los uso para ridiculizarlos.

La tribu-que es navajo- sigue enojada con Trump por su trato despectivo continuado durante un testimonio ante el Congreso cuando era senador, que calificaron de intolerante. Trump dijo entonces que los miembros de la antes dicha tribu Pequot "no parecían indios”, pero se da la circunstancia de que el presidente de los Pequot, Rodney Butler, fue un delegado demócrata que apoyó a Hillary Clinton en la convención nacional, antes de las elecciones.

La campaña de Trump no quiso contestar  inmediatamente al mensaje de respuesta que le enviaban los Pequot en busca de argumentos, porque habían minimizado a la tribu más por su propia ignorancia.

No se sabe si influyó en la demora del pago del gobierno de Washington a los Navajos por los vertidos de la mina Gold King. 

Esta es la primera declaración de Obama tras dejar la Casa Blanca el pasado 20 de enero, día en que Trump asumió la presidencia del país."En su discurso oficial final como presidente, (Obama) habló sobre el importante papel de los ciudadanos y cómo todos los norteamericanos tienen la responsabilidad de ser los guardianes de nuestra democracia, no sólo durante las elecciones, sino todos los días", reiteró su portavoz. 

La decisión de empezar con los oleoductos en el territorio de la Unión parece más bien un intento del presidente por hacer que se olvide el Muro

Los valores 'genuinamente americanos' cuya defensa reclama Donald Trump, están invocados equivocadamente, como si defendiera las tradiciones ancestrales de los descendientes de los rostros pálidos de América del Norte. Trump hace como si estuviera dando voz a la más silenciada y salvaje limpieza étnica que se ha perpetrado en la Historia desde la que emprendieron a finales del siglo XVI los corsarios ingleses, franceses y holandeses, amparados por sus monarquías, sobre las más de 200 naciones amerindias que habitaban lo que hoy es Norteamérica. El presidente Trump está haciendo ahora la misma labor que los corsarios europeos hicieron al desembarcar como exiliados en EE.UU.

El derecho a anexionarse los horizontes ajenos quedó plasmado al cabo de apenas un siglo en el exterminio sistemático y la explotación de todas las naciones que habitaban esa América: cheyennes, comanches, sioux, cheroquis, navajos, apaches... Apenas el 1% de los 325 millones de habitantes que hoy tiene Estados Unidos son descendientes de aquellas naciones amerindias, según el censo de 2010. La carta del jefe de los suwamish en 1855 al entonces presidente Franklin solo es un reconocimiento agónico de que el Gran Jefe Blanco de Washington había ganado la batalla. El hombre blanco -escribía- "trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto". Y concluía: "La vida ha terminado, ahora empieza la supervivencia".

Lo ocurrido con los pieles roja deja a Hitler a la altura de los aprendices y desnuda desde una perspectiva histórica la agenda oculta de Trump: el ejercicio exclusivo de la propiedad de todo un continente por una única raza, blanca, por supuesto…

Ese genocidio nunca reconocido es, en realidad, la secreta gran hazaña fundacional del pueblo norteamericano. Los pieles roja fueron desvalijados de sus tierras y sus creencias, arrasados por las locomotoras, acribillados con pólvora, arrojados a los buitres y convertidos en culpables por los guionistas de Hollywood. Sus vástagos supervivientes, insolentes vestigios de aquel pasado sanguinario, están hoy confinados en reservas remotas en las que apenas gozan del privilegio de no pagar impuestos por el alcohol y el tabaco.

Por eso Donald Trump, sin necesidad de haber estudiado la Historia, puede valerse de su huella genética para reproducir, con las modernas herramientas que proporciona la economía de mercado, la limpieza étnica llevada a cabo en el pasado y que él se ha propuesto reanudar en el país que ahorapreside.

Es difícil que un norteamericano blanco, haya o no votado a Trump, admita que la fundacional ley de la pólvora haya pasado a la historia en su país. Es difícil que los actuales rostros pálidos, hayan o no apoyado a Trump, admitan que su ADN es portador de aquel instinto arbitrario y criminal que calificó de "conquista" la usurpación genocida de todo un continente. Pero su reconocimiento sería un innegable avance evolutivo en la calidad cromosómica de los norteamericanos.

Los ocurrido con los pieles roja deja a Hitler a la altura de los aprendices y desnuda desde una perspectiva histórica la agenda oculta de Trump: el ejercicio exclusivo de la propiedad de todo un continente por una única raza, en este caso por una raza genuina y democráticamente elegida para pilotar el futuro del país. A las cosas se las puede llamar de muchas formas, pero a la política engañosa de hacer creer a toda una comunidad que la única identidad válida es la que te asigna el pasaporte solo se le puede llamar de una manera: limpieza étnica.

Un avezado profesor universitario de Washington me lo explicaba hace un año, cuando Trump era solo una horrorosa sombra, y no la pesadilla que es hoy. Me decía que el aparato político-financiero que se esconde tras el títere que ahora preside Estados Unidos, un influyente músculo propulsado por los multimillonarios hermanos Koch (versión actualizada de los todopoderosos WASP's de la segunda mitad del siglo XX) lleva más de una década planificando el asalto a los cielos de una marioneta ruda y envalentonada como él. Para ello, los Koch y la poderosa red de modernos corsarios filantrópicos que les confían sus fortunas han jugado con el proceloso filo de los sentimientos fundacionales de EEUU, transmitiendo mensajes como estos a los compatriotas netamente blancos: ¿es justo que los especialistas médicos a los que acudimos en Washington o Boston, a los que pagamos con cargo a nuestros seguros privados, sean de origen hindú o paquistaní? ¿Qué hacen los asiáticos en el vértice de las pirámides empresariales, si llegaron aquí para conducir taxis en Manhattan? ¿Es tolerable que sean negros los catedráticos que enseñan a nuestros hijos en las universidades exclusivas que nosotros pagamos? ¿Y que el comercio interior esté en manos de mexicanos y latinos? ¿Es justo que los puestos clave del poder estén ocupados por individuos que jamás pasarían ni la primera de las pruebas de la pureza de la sangre?

Aún más. En esta larga década que los multimillonarios rostros pálidos han dedicado para retomar el timón de la nación han ido más lejos todavía, haciendo creer que la pureza de la sangre la determina la legalidad burocrática que emana del Gobierno, la establece la posesión o no de un pasaporte norteamericano, esto es, la versión actualizada y moderna de las patentes de corso. De tal modo que todos aquellos emigrantes que no son netamente blancos pero han logrado su nacionalidad americana en las últimas décadas se han creído miembros del selecto Club del Rostro Pálido. Se han sentido apelados por el mensaje artificiero de Trump: Vendrán a nuestro país los compatriotas vuestros y os quitarán el empleo; ellos capitalizarán vuestras fatigas y se aprovecharán de vuestro esfuerzo. Vendrán para quedarse, para robaros la identidad, para quedarse con vuestro pasaporte americano.

En el imaginario colectivo de ese inmenso colectivo mestizo, cuya pureza genética norteamericana solo ha sido validada por la asignación de pasaporte, la construcción de un gigantesco muro fronterizo parece la solución más profiláctica. Al fin y al cabo, su construcción no conlleva ningún genocidio explícito.

Además, y eso es lo que no saben los modernos corsarios, el muro no es más que un señuelo para distraer la atención de la verdadera máquina de someter que la marioneta de los hermanos Koch ha puesto en marcha. La miseria, el aislamiento, la precariedad o el hambre a la que otros pueblos y naciones serán arrojados será responsabilidad del proteccionismo comercial, del arsenal economicista neoliberal. Y al señor Liberalismo, que se sepa, no hay Penal Tribunal Internacional que pueda meterlo en la cárcel.

Ha sido calificada como la mayor compensación económica que el gobierno federal le dará a un grupo indígena individual en la historia de Estados Unidos.

Los navajos recibirán 554 millones de dólares como indemnización por la mala gestión que el gobierno federal de EE.UU. ha hecho de los fondos y recursos de las tierras que les pertenecen.

 El pueblo Navajo está cien por cien con los Sioux, y es la comunidad más numerosa de las reservas indias a las que los tratados les relegaron. Antes de que ocurriera lo de los oleoductos de Dakota tuvieron los navajos que defenderse de los abusos de Washington en  diciembre de 2016 .

Los vertidos tóxicos de la mina Gold King ocurridos el año 2015 provocaron graves daños, por los que la tribu local exigió una compensación económica substancial.

Jerry Mcbride lo reportó así :

“ La Nación Navajo ha presentado una demanda  contra el gobierno de Estados Unidos por los daños y perjuicios causados por los vertidos de la mina Gold King, en agosto de 2015. Millones de litros de desechos tóxicos acabaron cerca del territorio de la tribu, afectando considerablemente al ecosistema local y al estilo de vida de la tribu”.

La demanda, anunciada en un comunicado de prensa de finales de Diciembre, afirma que los vertidos de la mina Gold King perjudicaron gravemente a las comunidades a lo largo del río San Juan, en el territorio de la nación Navajo. Plomo, arsénico y mercurio eran algunos de los agentes contaminantes que provocaron los daños. El texto acusatorio señala que esta catástrofe ha convertido el río, "un protector y una fuente de vida natural"  en una "amenaza" para los miembros de la comunidad Navajo, sus cosechas, y los animales que habitan la zona.

"En particular, ha perjudicado nuestra capacidad de mantener las prácticas culturales, ceremoniales y espirituales que sustentan el modo de vida navajo, dijo el representante de la nación Navajo, Ethel Branch, en el comunicado de prensa. La demanda está dirigida a la Agencia de Protección Ambiental (EPA), que se ha responsabilizado de los vertidos. Se exigen más de 160 millones de dólares en concepto de indemnización.

El documento enfatiza que el derrame "continúa perjudicando a la Nación Navajo y lo hará durante los años venideros", señalando la continua necesidad de asistencia en cuidados médicos, asistencia para salud mental, monitoreo ecológico y otros programas dirigidos a identificar y abordar el "impacto a largo plazo sobre el medio ambiente y sobre las personas que integran el pueblo Navajo".

 ¿Y qué pasará ahora con los Sioux?

Será otra de las mayores de las demandas presentadas en los últimos años por decenas de grupos originarios contra el Estado y por los que hasta ahora el gobierno debe un total de 2.000 millones de dólares americanos.

Todo ese montón de dinero no hace ricos a sioux. Las tribus deberán empezar consultas para decidir cómo invierten el dinero de modo que los ayude a paliar la pobreza en la que están sumidas muchas de sus comunidades y contratar gente que sepa como asesorarles para combatir a Trump..

Por lo pronto hay "euforia", como le dice a BBC Mundo Deswood Tome, asesor especial del presidente de la Nación Navajo, Ben Shelly.

"Estamos felices al ver que EE.UU. aceptó sellar la disputa en lugar de proseguir el litigio en los tribunales.

"Es la primera vez que el gobierno federal decide no combatir a una tribu india y en su lugar acepta dar lo que legalmente le corresponde a la comunidad nativa con una compensación de tal magnitud", agrega Tome.

Los navajos forman la mayor comunidad nativa en E.UU., con más de 300.000 miembros según cifras del año 2011, repartidos entre los estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado.Un pequeño grupo de 37 navajos habitan en Chihuahua y Sonora, en el norte de México. Los navajos se denominan a sí mismos dané, que en su idioma significa pueblo. La palabra navajo proviene del vocablo "navahuu", que significa campo de cultivo en cauce seco.En un principio, los españoles utilizaron el término "indios apaches de Navajó" para referirse a ellos. En 1640 ya se los conocía simplemente como navajos.

Pertenecen al grupo etnológico de los atapascano, si bien algunas leyendas cuentan que su origen es mixto e integra componentes de otros grupos indígenas como los zuni, pueblo, shoshone y yuma. En la década de 1920 descubrieron petróleo en territorio navajo. Con el paso de los siglos se mezclaron con otras etnias, la blanca incluida. Tradicionalmente ellas poseían el ganado y la tierra. Al casarse el hombre navajo se traslada a vivir con la mujer en casa de ella.Los niños nacen y pertenecen al clan de la madre.

Creación de la mayor reserva indígena.

El primer contacto oficial entre los navajos y Estados Unidos se dio en 1846, cuando el general estadounidense Stephen W. Kearny invadió Santa Fe con 1.600 hombres durante la guerra mexicano-americana.A partir de entonces, los navajos tuvieron varios enfrentamientos violentos con el ejército de EE.UU. y al final fueron sometidos.En 1868, tras la firma de un tratado negociado entre líderes navajos y el gobierno federal se creó la Reserva del pueblo navajo, el mayor territorio bajo su jurisdicción dentro de EE.UUEs además la reserva individual más grande de cualquier comunidad indígena en el país, con una extensión de casi 70.000 kilómetros cuadrados. Está situada en el área de las Cuatro Esquinas, punto donde convergen los estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado.

Es una nación organizada.

El descubrimiento de petróleo en territorio navajo a principio de la década de los 20 del siglo pasado creó la necesidad de una forma de gobierno más sistemática. En 1923 se estableció un gobierno tribal independiente para hacer frente a los crecientes deseos de las empresas petroleras norteamericanas que querían  el usufructo para del territorio navajo para su exploración. No lo consiguieron.Desde entonces, el gobierno navajo ha evolucionado y desde 1991 tiene sus poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que funcionan mejor que Washington…

Ben Shelly es el presidente de la Nación Navajo, que rige la reserva indígena más grande de EE.UU. Su presidente Ben SHelly tiene su gobierno en la capital Window Rock, Arizona.

Los navajos participan en una amplia variedad de empresas económicas que incluyen el cultivo, la minería y la producción y venta de alfombras tejidas, alfarería y joyería típicas navajo..os navajos son bilingües: el idioma navajo se habla en toda su mancomunidad, y la mayoría de ellos también habla inglés y algunos algo de español. Durante la Segunda Guerra Mundial cientos de navajos se unieron como "codificadores" de las Fuerzas Armadas de EE.UU., como operadores de radio utilizando su lengua nativa, que los japoneses no podían descifrar.

El señor Neil Gorsuch un juez federal de Colorado ha sido nombrado jefe del Tribunal Supremo de EE.UU. para llenar la vacante que quedó en el cargo, si es confirmado por el Senado. El Sr. Gorsuch, de 49 años de edad, será el juez más joven para unirse al más alto tribunal de Estados Unidos desde William Rehnquist en 1971.

El Sr. Trump dijo que había encontrado "el mejor juez del país" en el Sr. Gorsuch, entregandole sus credenciales de inmediato. “Estoy manteniendo otra promesa al pueblo norteamericano al nominar al juez Neil Gorsuch de la Corte Suprema de los Estados Unidos para controlarlo todo”. Se refiere a las tribus indias A las que considera difíciles, el Sr. Gorsuch sirve actualmente como juez en la 10ma Corte de Apelaciones del Circuito de los EEUU en Denver, la ciudad donde él nació. Fue nombrado para ese cargo en 2006 por el presidente republicano George W. Bush, para controlar a los terroristas islamistas. Él se graduó de derecho al mismo tiempo que Barack Obama, compartiendo al banco federal.

 A diferencia de algunos de los otros candidatos examinados por el Sr. Trump, el Sr. Gorsuch no ha desempeñado cargos políticos y, en consecuencia, sus puntos de vista están bien establecidos en algunas cuestiones clave.Es venerado por los ultraconservadores, sin embargo, y dictaminó a favor de los argumentos de la libertad religiosa en dos casos de alto perfil.El señor William Setiiche describió a Gorsuch como "león de la ley" y al aceptar la nominación del Sr. Trump.Será muy respetado por sus colegas del poder judicial.La esposa de Gorsuch, Louise, se reunió con Trump él en la Casa Blanca para la ceremonia de nominación. Tienen dos hijas adolescentes.Dijo que era "agudamente consciente de mis imperfecciones", y se comprometió a seguir la ley en lugar de sus propias creencias políticas si se confirma a la corte.Un juez que alcanza todos los resultados que desea es probable que sea un juez muy malo", dijo.Su nombramiento se encontró con la resistencia inmediata de los demócratas. Nancy Pelosi, líder de la minoría de la Cámara de Representantes, dijo que tenía "puntos de vista hostiles" y que estaba "fuera de la corriente principal".

Chuck Schumer, el principal demócrata del Senado, dijo que tenía "serias dudas" sobre la nominación del Sr. Gorsuch. Los demócratas siguen enfurecidos porque la obstrucción republicana impidió que Obama llenara el asiento vacante en el año desde la muerte, del ex presidente y se había llamado al juez Merrick Garland.

  


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