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Intolerancia.12

23/01/2010 19:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continuamos con el tercer capítulo

Él, estaba haciendo una guardia como concurrente en ese hospital y cuando se vieron, sintieron los dos, eso que muchos los denominan “flechazo”. Ambos se miraron a los ojos y supieron que se gustaban mutuamente, aún sin haber intercambiado palabra alguna. Después de eso, él se dirigió a la guardia y ella a clase.

Se veían todas las semanas cuando él concurría al hospital. Ruth no podía salir de su clase, pero Isaac tenía más libertad de movimientos y solía rondar por el lugar donde ella estaba, tres o cuatro veces durante la mañana, entre las ocho y las doce, el horario que los alumnos debían cumplir en su unidad. Se limitaban sólo a mirarse en silencio durante unos instantes. Ninguno se animaba a decir la primera palabra, hasta el día en que Ruth decidió romper ese mutismo.

-Hola, - le dijo con una sonrisa amplia.

-Hola, - le contestó él tímidamente. -Como estás. Desde que comenzaron las clases y te ví por primera vez, he querido hablarte, pero no encontraba la palabra adecuada.-

-Ya ves que simple ha sido. Ha bastado un simple “hola” para que transformáramos nuestro tonto mutismo en una charla amena, -dijo con una dulce sonrisa picarona Ruth.- A partir de ahora podremos ser amigos y esa idea me encanta-.

-Tienes razón, - dijo como avergonzado Isaac - a veces las cosas mas sencillas nos parecen complicadas y dejamos pasar las oportunidades estúpidamente. Por suerte has sido más valiente que yo y has tomado la iniciativa-.

Pasaron otras tres semanas en las que charlaban animadamente cuando el receso de las clases le permitían tener a Ruth unos minutos de libertad, mientras sus amigas desde un rincón miraban la escena en silencio, imaginando que una pareja feliz estaba en plena formación, hasta que Isaac la invitó a salir. Le propuso ir al cine y después ir a cenar.

Por supuesto Ruth aceptó sin dudar la invitación, agradeciéndole con esa sonrisa picarona que solía utilizar con él.

Ese fue el comienzo de una relación que supo enfrentar la oposición de la madre y seguir adelante. Isaac rápidamente se dio cuenta que clase de persona era la madre de su novia y no sólo encontró la forma de enfrentarla él, sino que le enseñó a ella como debía oponerse a sus críticas y rechazos.

De esta forma Ruth, fue recuperando su autoestima y empezó a salir de ese caparazón con el que se había cubierto a modo de auto defensa.

Él estaba un año mas adelantado en los estudios y siguieron el noviazgo hasta que se recibió. En ese punto y gracias a la ayuda que siempre tuvieron de sus padres, pudieron casarse y mudarse a un pequeño departamento de su propiedad que ellos le ofrecieron con mucha alegría, pues estaban muy contentos con su futura nuera y la querían muchísimo.

Ruth encontró en sus suegros, los padres que nunca había tenido.

Ellos eran una familia muy unida y muy amante de sus hijos. Su cuñado era seis años más pequeño que su novio, pero tan simpático y estudioso como él. También pensaba seguir medicina, cosa para lo que se estaba preparando haciendo el examen de ingreso a la misma. Los tres tenían un gusto especial por la cirugía, motivo por el cual eran los temas más frecuentes de conversación y aunque su cuñado todavía no había empezado la carrera, ya sabía usar los términos médicos que había aprendido a través de su hermano.

Ruth disfrutaba mucho cuando estaba en la casa de ellos. Se sentía no sólo querida y atendida, sino también considerada alguien importante, algo a lo que no estaba acostumbrada, pero que realmente le encantaba. Sus suegros no hacían más que halagarle sus logros, de la misma manera que lo hacía con los de sus hijos. Y no lo hacían por quedar bien con ella, era evidente que sentían que era el premio que se merecía por todos sus esfuerzos además de sentir que los llenaban de felicidad a ellos mismos.

Hicieron una fiesta de casamiento discreta, en cuanto a número de invitados se refería y donde por supuesto estuvieron invitadas Natasha y Gladys.

Había alrededor de sesenta personas en el salón donde se hizo la ceremonia.

Sus amigas era la primera vez que acudían a una boda judía y según sus propias palabras “la pasaron fenomenal”. Casi todos bailaban en conjunto, lo que hizo que ellas que no tenían parejas, no se sintieran excluidas del baile y la diversión, y pese a no estar acostumbradas a bailar esas típicas danzas judías, supieron aprender rápidamente los pasos y seguir por imitación, a todos los que las rodeaban y para quienes, eran bailes habituales, al igual que los temas y el ritmo de la música.

Todos se divertían por igual, no había edades ni sexos. Danzaban en conjunto al son de una música muy pero muy alegre, como lo es la música judía, puesto que pese a ser un pueblo que había sufrido tantos destierros y discriminaciones, sabía poner en su música la alegría de la esperanza y el tributo a la vida.

Ruth estaba muy sencilla en un su blanco traje de gasa ceñido al cuerpo, destacando su esbelta figura y haciéndola lucir espléndida. El velo corto, no le llegaba mucho más allá del cuello. Su cabello castaño y lacio estaba recogido en forma de corona, adornado majestuosamente con una diadema de flores naturales.

Él, lucía un elegante smoking negro y una camisa con alforzas blancas.

Se lo veía tan radiante como a Ruth. Se notaba que los unía un fuerte vínculo y que esta ceremonia era la forma de mostrárselo a todos sus conocidos, además de ser el broche que coronaba su mutuo amor.

La fiesta duró hasta que aparecieron los primeros albores. Era un hermoso día de verano. Habían elegido esa fecha para poder disponer de unos días, para irse de luna de miel antes que ella comenzara las clases y él tuviera que rendir el examen para ingresar a la residencia.

Se despidieron de todos con un beso. Se mudaron de ropa y se dirigieron al micro que los llevaría a Córdoba* donde pensaban disfrutar de sus hermosa serranías y lagos.

Su primera noche de boda la tendrían en esa hermosa provincia argentina.

Muchos de los concurrentes a la fiesta fueron a despedirlos a la terminal de ómnibus en Liniers, vestidos aún de gala, entre ellos por supuesto, Natasha y Gladys.

Las tres se abrazaron entre sollozos, mezcla de alegría y deseos de felicidad. Luego hicieron lo mismo con Isaac a quien ya lo querían como un componente más de la “barra”, como se suele llamar en Argentina a un grupo de amigos que comparten salidas y hobbies.

Cuando ya el bus hubo partido, los padres de Isaac se ofrecieron para llevarlas a ambas, hasta sus casas, cosa que ambas agradecieron efusivamente, mientras le reiteraban que no debían tomarse tantas molestias.

-No es molestia- había contestado el padre de Isaac- Los amigos de mis hijos, son mis amigos- con lo que verdaderamente las hizo sentirse muy bien y que no estaban incomodando.

Los recién casados pasaron quince días disfrutando de las bellezas que ofrece Córdoba. El hotel en la cada vez más hermosa ciudad de Carlos Paz, donde se alojaban estaba muy cerca del lago. Ellos preferían no obstante quedarse en la pileta del hotel, por las comodidades que el mismo les brindaba.

Hicieron todas las excursiones que les ofrecieron en el hotel. Para ambos eran la primera vez que recorrían esos parajes y se quedaban maravillados con toda la belleza natural que ofrece esta provincia. Cuando estuvieron en Los Cocos, un lugar preparado para diversión del visitante, se perdieron en el laberinto vegetal que, como entretenimiento ofrecía ese parador turístico, al que encontraron muy divertido, aunque hubo momentos en que pensaron que jamás lograrían salir de él. También fueron a la tele silla, desde donde tuvieron una magnifica vista de las serranías.

Conocieron Capilla del Señor, La Cumbre, La Falda y todos los alrededores.

Les dio mucha pena tener que volverse, - todo se termina algún día- dijo con gran tristeza Ruth.

-Es verdad- le dijo con mayor tristeza aún su esposo.- No puedo creer lo rápido que han pasado estos quince días-.

Habían gozado de un clima estupendo durante todo el periodo que duró su luna de miel, pero durante el viaje de vuelta llovió sin parar, durante casi todo el trayecto, a veces torrencialmente. Se asustaron en varias oportunidades porque temían que pudiera ocurrir algún accidente, pero por suerte llegaron a destino sin problemas.

Los padres de Isaac los estaban esperando bastante preocupados por el mal tiempo reinante, en la misma terminal de la que habían partido, y se alegraron mucho cuando anunciaron por los parlantes, la llegada del bus.

La madre le había comprado un ramo de rosas para recibir a su nuera. Cuando Ruth las vio, le dio una inmensa alegría al sentirse recibida de esa manera, y a la vez una profunda tristeza embargó su corazón al ver que su madre, no la estaba esperando junto a sus suegros, sólo estaba su hermano con una caja de bombones en la mano.

Después de abrazar a sus suegros, Ruth se colgó del cuello de su hermano y se puso a hablar con él acaloradamente. –-Gracias por haber venido- le dijo con algunas lágrimas en los ojos.


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Edelweys (185 noticias)
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